La Administración andaluza decidió el pasado 19 de junio el concurso público para la adjudicación, en régimen de concurrencia, de licencias para la prestación del servicio de comunicación audiovisual de carácter comercial en Andalucía. En esa adjudicación no se encuentra El Correo TV y sí otras de ámbito local, lo que podría ser calificado como un gravísimo desacierto administrativo.

El Correo de Andalucía es la cabecera decana de la región. Fue fundada por el arzobispo Marcelo Spínola en el año 1899 para, en primer lugar, lograr una prensa no adversa a la Iglesia Católica y, en segundo lugar, para vertebrar a través del pensamiento católico a la región andaluza.

Hasta el año 1.986 estuvo controlado por capital católico, fecha en que pasó a manos del ex diputado de UCD Arturo Moya y de Emilio Martín, un hombre ligado a Mundicom, una empresa muy ligada al PSOE, que también mantenían otras cabeceras en Andalucía como Diario Jaén, Diario de Córdoba, por ejemplo, que eran patrimonio de una sociedad controlada por el Partido Socialista y administrada por Alfredo Pérez Rubalcaba desde la Ejecutiva Federal.

A partir de ese momento El Correo de Andalucía se pone al servicio de una ideología. Cuando un medio de comunicación pierde su libertad y su independencia se arriesga a perderlo todo, empezando por la credibilidad. Como el poder hace cambiar a los políticos, algo que se está viendo constantemente en el panorama político de nuestro país. Como consecuencia hicieron cambiar también a El Correo de Andalucía porque no se puede mantener la defensa de una ideología intentando ocultar tal hecho. Mundo Obrero, por ejemplo, era comunista y no tenían miedo a decirlo. Lo mismo que El Socialista.

El PSOE de Felipe González se fue acercando al Grupo Prisa y como consecuencia los últimos reductos mediáticos de los que disponía el Partido socialista fueron vendidos a grupos mediáticos nacionales y al grupo de la familia Polanco y de Juan Luis Cebrián.

Prisa compra El Correo de Andalucía por 1.800 millones de pesetas. ¿Cómo y por qué se compró y vendió?, pues para hacerle todos favores unos a otros, un favor al PSOE de González y Rubalcaba y éstos a Prisa por otros cambios.

Prisa ya tenía El País, la editora no le dio mucha importancia a la cabecera decana de Andalucía y la dejaron que fuera languideciendo hasta el año 2.007 en que fue adquirido por un empresario extremeño, Alfonso Gallardo, cuando Prisa estaba deshaciéndose de distintos activos. Presuntamente, indujeron a Gallardo a adquirir El Correo de Andalucía a Prisa por una cantidad similar a la que la editora de El País desembolsó en su momento al PSOE.

En esos años Felipe González era aún presidente del Patronato de Doñana. Los empresarios extremeños encabezados por Gallardo tenían interés en un proyecto de construcción de un gasoducto que atravesaba el Parque Natural antes mencionado. Sin embargo, dicha operación no salió adelante porque la conciencia social del pueblo pudo con el poder y no se aprobó el proyecto.

Años más tarde compró El Correo de Andalucía un empresario emergente que ha desarrollado con éxito su carrera en otros sectores, y ajeno a la comunicación: Antonio Morera Vallejo, quien salvó los puestos de trabajo, una cabecera histórica y quien durante estos años ha estado dando la cara por El Correo de Andalucía.

Morera compró el medio justo cuando la cuenta atrás para la muerte final de la cabecera decana había empezado, tras deshacerse Alfonso Gallardo por un euro y el pasivo a unos intermediarios vascos, engañados por un delincuente, dueño legal de la empresa tras la firma de los correspondientes documentos notariales. Operación que se desmontó de inmediato tras descubrirse el fraude.

Fue una operación a la que se fue sumando gente ante la estafa de la que habían sido objeto medio centenar de trabajadores y sus familias. La clase política ocupó la fila cero para salvar al viejo Correo y cuando Morera dio el paso solo encontró promesas de ayuda y buenas palabras desde las instituciones. Algo que finalmente no ocurrió.

Es más, Morera pretendió montar una red de TDT por toda Andalucía y para ello se presentó al concurso que no solo no ganó por razones técnico jurídicas sino que la aprobación del consejo de gobierno del pasado 19 de junio implica que debe llevar a negro la única Tv que gestiona bajo la marca Correo TV, comprada o alquilada a su antiguo adjudicatario.

En principio, a Morera se le promete que se le va a ayudar, se supone que con publicidad. No obstante, una vez que Morera Vallejo compra el medio y lo mantiene de una manera libre, no debiendo nada a nadie ni viviendo de los favores de instituciones y bancos, las promesas se convirtieron en humo tal y como se ha comprobado con la retirada de la licencia de televisión para El Correo TV, lo que puede abocar al cierre del medio televisivo cuando a otros grupos de comunicación andaluces se les está llenando de licencias y de prebendas. Cuando uno llega al mundo de la comunicación sin pedir nada, pero queriendo que se le dé lo mismo que al resto, no se le ayuda a pesar de que a ese editor sí es al que deberían tender su mano quienes tienen todo el día el nombre de Andalucía en la boca pero que cuando se presenta una oportunidad de apoyar a quien sí que puede vertebrar al andalucismo no lo hacen por estar inmersos en la defensa de sus propios intereses.

En Diario16 podríamos hablar, y hablaremos mucho de esto, aunque desgraciadamente para hacerlo no esté Juan Tomás de Salas. Cuando no existe ni el clientelismo ni el servilismo, las dictaduras públicas desde la democracia y las privadas destruyen todo lo que se opone a sus intereses y la libertad es uno de sus peores enemigos. Por esta razón siempre se premia a quienes, gracias a la inexistencia de independencia, ni suben ni bajan, pero cada vez que se mueven, ya sea para arriba, para abajo, a la derecha o a la izquierda, siempre llevan las manos abiertas para recoger las dádivas por las que tasaron su dignidad.

Lo que le ocurrió al Diario16 de la primera Transición, el de Juan Tomás de Salas, le puede ocurrir a El Correo de Andalucía con la no concesión de la licencia televisiva que puede abocar al cierre de una cabecera histórica. La actual presidenta de la Junta, Susana Díaz y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pueden pasar a la historia por algo en lo que nada tienen que ver.

El Correo de Andalucía, como es libre por tener sus propios recursos, no es cómodo para el poder porque tiene la libertad de mantener la línea editorial que sus editores consideren desde la conciencia social. No obstante, se echa de menos lo que probablemente pudiera ser su desarrollo: la vertebración de Andalucía basada en esta conciencia.

Todos los profesionales de Diario16, empezando por mí, estamos con todos los compañeros y compañeras que forman El Correo de Andalucía, desde su editor, pasando por los periodistas, cámaras, fotógrafos, etc., pero, sobre todo, con su editor por ser libre. Somos respetuosos con la conciencia y por eso no compartimos el hecho de que quien no pide nada sea machacado y quien sí lo hace sea reconocido y protegido.

Es el momento en que los medios libres e independientes muestren que son el camino de libertad y de control del poder. No nos podemos dejar pisotear por nadie ni entregar nuestros valores de libertad e independencia a cambio de prebendas que se conviertan en mordazas, como no seremos desde “el cómplice silencio” coautores en permitir que se pisotee a El Correo de Andalucía.

Justicia a El Correo de Andalucía, ¡Viva El Correo de Andalucía!

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