JuntsxCat quiere que Puigdemont juegue un papel más destacado en el futuro gobierno. .

La líder de JuntsxCat y presidenta del Parlamento catalán Laura Borrás ha manifestado abiertamente la posibilidad, cada vez más cercana, de investir al candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès, pero sin pasar a formar parte del Gobierno. Las negociaciones para acordar un pacto en el que las dos formaciones se hagan cargo del ejecutivo y garantizar la estabilidad de la legislatura parecen más complicadas por momentos. Así lo ha dejado entrever Borrás al declarar que: «Si JuntsxCat considera que no debe entrar en el Govern, hará oposición«.

Un gobierno fuerte

A pesar de las manifestaciones que señalan la posibilidad de que JuntsxCat renuncie a formar parte del próximo Gobierno de la Generalitat, Borrás deja claro que su equipo mantiene aún negociaciones con ERC con la intención de conseguir un gobierno “fuerte, sólido y estable” que les permita afrontar los principales retos políticos. El independentismo consiguió el 52% de los votos en las últimas elecciones, un resultado histórico que en lugar de fortalecerlos les está pasando factura; debido en gran medida a la equiparación de fuerzas entre las dos formaciones principales que mantienen sólo un escaño de diferencia. Desde la CUP consideran la presión de Junts como una maniobra que pretende conseguir “lo que no consiguieron en las urnas”. Algo que manifiesta que el independentismo ya mantenía diferencias antes de las elecciones; la formación de gobierno sólo está haciéndolas más evidentes.

No puede mostrarse debilidad

La determinación de la formación que lidera Borrás para mantener una confrontación abierta con el estado es evidente; hasta el punto de que nadie en la formación debe dudar de ello. Por eso las declaraciones de Jaume Alonso Cuevillas en las que llamaba a meditar antes de aprobar resoluciones que “no lleven a ninguna parte” y supongan un alto coste político y personal le han costado al abogado el puesto en la Mesa del Parlament. Desde Junts no han dudado a la hora de defenestrarlo, aunque ello suponga que puedan perder peso en la Mesa.

Un papel desde la oposición

Lo que sí parece claro es que habrá un gobierno independentista. El único dilema es el papel que jugará la formación coliderada por Borrás y Puigdemont. La opción de entrar en el gobierno parece que solo prosperará si se refuerza el papel de Puigdemont y el Consejo por la República; mientras que inversamente se le quite importancia a la Mesa de diálogo entre el Parlament y el Gobierno español. Formar parte del gobierno supondría que Junts tiene que aceptar, en gran medida, lo que hay; mientras que desde la oposición podría manifestar su rechazo a mucho de lo que proponga ERC. Eso sí, a costa de una legislatura difícil.

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