Junqueras, Romeva, Sánchez y Cuixart han llegado en la mañana del miércoles al centro penitenciario de Brians 2, donde su custodia ha pasado a manos de los Mossos d’Esquadra.

Los presos son trasladados por los Mossos d’Esquadra en una comitiva integrada por cuatro vehículos de la policía catalana: un coche patrulla abriendo paso, una furgoneta de color blanco, seguida de una furgoneta de color rojo y otro coche patrulla en último lugar.

Está previsto que Forcadell y Bassa lleguen este mediodía a la prisión de Puig de les Basses, en Figueres, donde ingresarán en el módulo de mujeres.

Vuelven a Cataluña, pero seguirán recluidos en las cárceles de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada, y en la prisión Puig de les Basses, en Figueres. Se espera que Junqueras, Romeva y los Jordis lleguen esta mañana a Catalunya después de pasar la noche en Zaragoza, en el centro de Zuera. Carme Forcadell y Dolor Bassaviajan directamente desde Alcalá Meco y se espera que lleguen a Figueres, también, este miércoles.

Los vecinos de la comarca se acercaron hasta las inmediaciones de la cárcel para engalanar de amarillo los casi dos kilómetros de la carretera de acceso al centro penitenciario. Òmnium y ANC han preparado movilizaciones ante las prisiones donde también asistirán los familiares. Estos últimos han pedido que no se corte las carreteras de acceso a los centros penitenciarios.

Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn están pendientes de saber a qué prisión los llevan y que la Generalitat dé el visto bueno a todos los trámites. Ayer el magistrado Pablo Llarena autorizó el traslado.

Jordi Sánchez y Jordi Cuixart han estado recluidos en Soto del Real 8 meses y medio, desde el 16 de octubre. Oriol Junqueras y Joaquim Forn, 8 meses ininterrumpidos. Y Romeva, Turull, Rull y Bassa, un mes y medio primero, y tres meses y medio despues. Forcadell pasó una noche en prisión el pasado otoño y ahora ha cumplido tres meses y medio en Alcalá Meco.

Cronología

El 16 de octubre del 2017 Jordi Sànchez y Jordi Cuixart entraban en la Audiencia Nacional para declarar acusados de sedición. El major Josep Lluís Trapero había declarado antes, quedando en libertad aunque la fiscalía pidió la prisión provisional.

Los Jordis entraban en la sala por la tarde, después de comer. Jordi Cuixart ya había dejado grabado un vídeo de despedida. Sànchez lo grabó durante el rato de la comida. Ya por la noche, la jueza Carmen Lamela dictaba la prisión incondicional. Aquella misma noche entraban en Soto del Real.

15 días más tarde, una vez hecho el pleno del Parlament donde se votó la proclamación de la república, el Govern recibe la citación para ir a declarar. Algunos de los consellers estaban en Bruselas donde habían comparecido con Carles Puigdemont proclamando su exilio.

La mañana del 2 de noviembre, la entrada de la Audiencia Nacional esperaba a los consellers. A las ocho de la mañana entraba Oriol Junqueras. Y dos horas despues lo hacían los consellers Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva, Carles Mundó, Dolors Bassa, y los que nadie sabía que vendrían: Joaquim Forn y Meritxell Borràs que horas antes estaban en Bruselas. El último en entrar solo, fue Santi Vila, el único a quien se le fijó una fianza para no entrar en la prisión, pero que quiso hacer un gesto y pasar la noche.

En el exilio se quedaban Puigdemont, Toni Comín, Meritxell Serret, Clara Ponsatí y Lluís Puig.

Aquel día todos acabaron en un furgón policial camino de varias prisiones. Se intentó aplicar una dispersión propia de los presos terroristas por parte del Gobierno del partido Popular que finalmente se paró horas después, cuando los consellers entraron en Estremera y las conselleres en Alcalá Meco.

El 5 de diciembre, antes del inicio de la campaña electoral, el magistrado Pablo Llarena acepta la petición de libertad de algunos de los presos. Se abren las puertas para Turull, Rull, Romeva, Mundó, Bassa y Borràs. Dentro, sin embargo, se quedaban Oriol Junqueras y Joaquim Forn. Y los Jordis. A ellos cuatro se les han denegado todas las peticiones que han hecho para salir en libertad y para asistir a los plenos de investidura. En el caso de Forn, incluso la fiscalía autorizó su salida, pero Llarena lo mantuvo encerrado.

El 23 de marzo, en medio del pleno de investidura de Jordi Turull, y con el auto de procesamiento ya notificado con los delitos de rebelión y malversación para los miembros del Govern y la presidenta del Parlament, Llarena los cita y los vuelve a encerrar. Entran de nuevo en Estremera Turull, Rull y Romeva. Y Bassa y Forcadell en Alcalá Meco. El resto queda en libertad porque no se les acusa de rebelión.

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