En su libro de memorias políticas El riesgo de la verdad, el ex líder de Unió Josep Antoni Duran i Lleida desvela datos fundamentales sobre el conflicto en Cataluña y los días convulsos del 1-O. Por ejemplo, en conversaciones secretas con Artur Mas, Mariano Rajoy se mostró dispuesto a aceptar un acuerdo político que pudiese ser votado por todos los catalanes, algo que se parecía bastante a un referéndum. Además, Duran revela que el líder de ERC, Oriol Junqueras, fue quien más presionó para que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declarara unilateralmente la independencia. “Junqueras, que hoy aparece como la persona más bondadosa, es el que apretó a Puigdemont para que no convocase elecciones y fuese a la DUI”, afirma. La de Duran es una versión que difiere notablemente de la que se dio en su día, cuando se culpabilizó a la CUP de haber arrastrado al president a su fatídica decisión de seguir adelante con la proclamación de la república catalana.

Para Duran, Puigdemont siempre ha sido una “persona alocada”. “Pero, en el momento que más cedió a la presión de ERC y entregó el país a manos de la CUP ya no hubo retorno y eso nunca, nunca, nunca –y lo repetiré hasta la saciedad–, lo hubiese esperado de Mas. Que un presidente de la Generalitat entregue el país a la CUP –que es antisistema, que es una mezcla de la FAI y del marxismo que conocimos en la Segunda República– es algo que soy incapaz de entender y que para mí es clave en todo este asunto”, añade.

Sobre la supuesta internacionalización del ‘procés’, Duran asegura en una entrevista para XL Semanal que “Puigdemont intentó extender el conflicto y Artur Mas también. Pero el independentismo nunca ha tenido apoyo en Europa. Nadie en Europa con dos dedos de frente quiere que un Estado se parta”.

El libro de Duran no tiene desperdicio. No solo airea las reuniones secretas que el Gobierno de Mariano Rajoy mantuvo con los secesionistas para intentar reconducir el conflicto territorial en Cataluña sino el contenido de las mismas, en las que se habló de todo, incluido un “acuerdo político que pudiese ser votado por los catalanes”.

En su entrevista para El Semanal, el propio Duran admite que mantuvo esas conversaciones secretas con Rajoy. “Antes de la consulta del 9N de 2014 hubo contactos entre Arriola y Rigol y en un momento dado Rajoy y yo hablamos de una posible propuesta política que se pudiera someter a votación. Y Rajoy, con todo el sentido común, preguntó si esa propuesta la defenderíamos nosotros luego. Le dije que por supuesto y que lo hablaría con Mas”, asegura. Fue entonces cuando Artur Mas rechazó seguir negociando por lo que pudieran votar los independentistas. “Rajoy se cabrea –y yo le doy la razón– por dos cuestiones: una porque Mas no quiso apoyar lo que pudiéramos acordar; y dos porque se entera por la prensa de la doble pregunta que se iba a someter a votación el 9 de noviembre. Es en este momento cuando Rajoy dice “¡basta!”.

Duran está convencido de que ese fue un momento trascendental en la crisis, ya que hubo un intento de “llegar a algo y el fracaso no es ni mucho menos responsabilidad exclusiva de Rajoy; aunque después podía haber intentado reiniciar el diálogo”.

Las conversaciones secretas del Gobierno del PP en el asunto catalán fueron intensas. Según publica El Periódico de Cataluña, cuando el 12 de diciembre de 2013 Mas anunció solemnemente que había pactado con el resto de partidos proconsulta una fecha de convocatoria –el 9 de noviembre– y una doble pregunta para el referéndum soberanista, el sociólogo de cabecera del PP, Pedro Arriola, “llevaba meses siendo la voz y los oídos de Rajoy” en las conversaciones secretas que mantenía con Joan Rigol, el histórico dirigente de Unió Democràtica y responsable del Pacte Nacional pel Dret a Decidir, que actuaba como emisario de Mas. En aquellas conversaciones para desbloquear la situación se habló de la reforma constitucional como tercera vía, de la posibilidad de cambiar la pregunta de la consulta y de distintas fórmulas para buscar encaje constitucional a la iniciativa. “En enero del 2014 se unió a ellos un tercer hombre, el socialista José Enrique Serrano, al que el entonces secretario general de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba, colocó en el tablero”, asegura El Periódico de Cataluña.

El fracaso en la negociación no impidió que prosiguieran los contactos. Tres años después, Rajoy y Puigdemont recibieron la oferta del lehendakari, Iñigo Urkullu, para evitar el choque de trenes del 1-O. Aquello tampoco llegó a buen puerto.

En su libro, Duran reconoce el desastre de las cargas policiales del 1-O. “También digo que el referéndum es un gran error del Gobierno del Estado: fue el mejor spot publicitario que el independentismo ha tenido en Europa con la actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional en los colegios electorales. Si el independentismo hubiera administrado correctamente ese error, quizá hubiera sacado algún rédito. Pero como al cabo de cuatro días Puigdemont no anticipó elecciones y optó por la vía unilateral, el spot publicitario desapareció”, asegura.

Durán hace autocrítica sobre el papel que ha jugado CiU en el ‘procés’ y asegura que hubo otro momento muy importante, cuando Unió se separa de CDC y se parte por la mitad. “Mas estaba al frente del partido y con todos mis respetos aquello se debió a su falta de aptitud política: se dejó llevar por asesores mediocres cuyos análisis han conducido a esta situación (…) Yo no fui lo suficientemente valiente como para romper con CiU”. Duran entiende el concepto de nación en términos culturales –“yo hablo de nación sin Estado”– y defiende una reforma constitucional o bien un pacto expreso entre las partes que se añada a una disposición adicional para ser sometida a la votación de la ciudadanía.

Sobre Jordi Pujol asegura que “él sabe que no es posible la independencia pese a que ahora se manifiesta independentista. Él dice que ha evolucionado, pero yo creo que en el fondo siempre lo ha sido. Con todo, Pujol nunca se hubiera dejado arrastrar por asesores porque tenía su propio criterio. Pujol, con los defectos que todos tenemos, ha sido uno de los mejores políticos que ha tenido España”. Los huidos de la Justicia, si vuelven a España, tendrán que rendir cuentas ante la Justicia, a no ser que haya un indulto, según Duran. “Puigdemont no es un exiliado político, es un huido de la Justicia, como los independentista que están en la cárcel no son presos políticos, son políticos presos porque no se juzgan sus ideas, sino sus actos”, puntualiza.

 

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