Según ha publicado la Cadena SER, los políticos catalanes juzgados por el Tribunal Supremo, serán condenados por la comisión de los delitos de sedición y malversación de fondos públicos. Las penas oscilarán entre un máximo de 15 años, que, según la información de la radio del Grupo Prisa, sería aplicada a Oriol Junqueras, y condenas inferiores.

Diario16, durante el juicio del «procés» ya apuntó este hecho, sobre todo por el miedo que existía en el Alto Tribunal a que, si condenaban a los acusados por rebelión, la Justicia europea anulara la sentencia, sobre todo tras los problemas que hubo con la acusación por rebelión a Carles Puigdemont por parte del juez instructor Pablo Llarena a la hora de emitir las órdenes de busca y captura internacional para el ex President de la Generalitat.

Por otro lado, según adelantó Diario16, hay que recordar que el propio juez Marchena ya presumió la culpabilidad de Oriol Junqueras en un auto del mes de junio en el que intentaba justificar las razones por las que se denegaba el permiso que solicitó la defensa de Oriol Junqueras para asistir al Congreso de los Diputados para acatar la Constitución y adquirir la condición de eurodiputado electo.

El párrafo en cuestión era el siguiente: «Este momento del proceso sitúa a la Sala en una posición privilegiada, hasta ahora inédita, para valorar la intensificación del fumus boni iuris que ha venido sosteniendo las medidas cautelares acordadas por el Excmo. Sr. Magistrado instructor y ratificadas por la Sala de Recursos».

La expresión fumus boni iuris es una expresión latina que se traduce habitualmente en el mundo forense como «apariencia de buen derecho», que permite al juez de instancia adoptar una medida cautelar antes de la sentencia al presumir, aunque sea con carácter meramente provisional e indiciario, que el demandante pueda tener razón.

Según fuente jurídicas, el fumus boni iuris no se puede aplicar en las medidas cautelares penales, y menos en la prisión provisional, porque no se puede presumir que el denunciante o el querellante puedan tener razón, que es tanto como decir que el acusado pueda presumirse culpable antes de dictarse sentencia. Si alguna presunción existe en el proceso penal hasta que se dicta sentencia es la presunción de inocencia, que es un derecho fundamental del acusado.

Por otro lado, la propia actitud del juez Marchena durante el juicio podría anticipar una condena a España en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Pongamos un ejemplo. Uno de los días del juicio se inició una discusión entre el abogado de Cuixart, Benet Salellas, y Manuel Marchena cuando el primero hizo notar la diferencia de trato que se dispensaba a sus testigos en relación con la forma en que la Sala había tratado a los testigos de la acusación. El letrado afirmó lo siguiente: «Si la Sala no me permite la pregunta, no voy a formular más preguntas». Fue entonces cuando Marchena respondió con un «mucho mejor», haciendo evidente de esta forma sus presuntos prejuicios frente a los testigos presentados por los abogados de Jordi Cuixart.

Este error del presidente del Tribunal provocó que todos los componentes de la Sala se replegaran en el primer receso de la mañana, buscando una estrategia que mitigara lo que ya empezaba a evidenciarse como un claro motivo de nulidad del juicio.

El miedo a lo que los tribunales europeos puedan determinar ante los evidentes recursos que presentarán las defensas de los políticos catalanes presos, el riesgo reputacional de la Justicia española ante una condena de los órganos judiciales de la Unión Europea, es la principal razón por la que se ha eliminado la rebelión de las penas que se impondrán en la sentencia.

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2 Comentarios

  1. Vaya situación. La justicia española se queda con las ganas de una sentencia de rebelión por miedo a que instancias superiores europeas se la anulen. Lo cual deja claro que en españistan no hay democracia.
    VIVA LA MONARQUIA BANANERA!!!!

  2. El pp, o sea, marchena, esta haciendo un portentoso remake del proceso de burgos. Dicen que solo lo mas idiota, es decir, lo cognitivamente infimo, tropieza dos veces en la misma piedra

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