El Congreso de los Diputados, como representación del pueblo español, no ha entrado nunca en “el fondo” de la reivindicación catalana. ¿Alguien puede entender que una reivindicación, considerada por muchos como el mayor problema de España en años, algo que incluso es susceptible de poder “destruir” el Estado, no haya tenido unas sesiones de debate en el Congreso? ¿Unas sesiones, previo análisis de la situación, donde se expongan argumentos y contra-argumentos? ¿Abiertas, retransmitidas, en las que el pueblo pueda escuchar sin intermediarios ni interpretaciones las razones en que se sustenta cada opinión? Que la presidenta de un parlamento (en este caso, el catalán) deba responder ante la justicia por permitir un debate propiciado por el pueblo mediante sus diputados, ¿no es coartar la utilidad de darle una voz al pueblo?

Decía que el Congreso no entra al fondo de la cuestión. Se navega por la superficie de una reivindicación a merced de un oleaje cuyas olas son el continuo vaivén de los sucesos. Viene uno, luego viene otro. Pero la nave no se mueve, simplemente se mantiene a flote. Parecería que “E la Nave Va”, pero lo que va son los sucesos mientras la nave, poco a poco, se hunde.

Ese mar metafórico del independentismo, y tan proceloso en su superficie, lleva ya suficientes años gestándose y consolidándose como para permitir alguna que otra zambullida. Intentar observar que hay por el fondo: todo tipo de peces de lo más variado. A base de artículos, uno puede obtener diferentes lecturas. La de hoy, por ejemplo, es algo que muchas veces me pregunto: si ese derecho reclamado de autodeterminación, es el derecho de un pueblo de individuos o el derecho de cada individuo “en” un pueblo.

EL MAR CATALÁN Y SUS PECES

Una manera de enfocarlo, podría ser: el quid de la cuestión es, si como individuo, tengo o no derecho al derecho de autodeterminación de un pueblo.

Se supone que no. Un sujeto (yo) no tiene derecho sobre el derecho de otro sujeto (nosotros), por mucho que este segundo sujeto lo incluya. Pero sí tengo derecho a participar, en tanto parte del sujeto “nosotros”, de la dilucidación de si se quiere o no tener ese derecho de autodeterminación.

Es decir, mi derecho como individuo, solamente es legítimo inmerso en una otorgación de derechos de la comunidad. La comunidad es el “nosotros”. Quién es ese “nosotros” que debe reconocerse un derecho, es decir, considerarse sujeto político, es uno de los puntos importantes. Un nacionalista catalán le diría que todo aquél que pertenece al territorio Cataluña, en tanto su pertenencia. Un nacionalista español… recuerden qué dijo Rajoy en aquella entrevista en Onda Cero (hago referencia a ello en el artículo no 15 de mi Blog): que era irrelevante si los independentistas eran el 48% o el 67%. Para él, el sujeto político es España. Y punto.

Aquí me asalta una duda: hasta qué punto uno puede decidir la validez del otro cuando este otro se declara sujeto. No estoy negando aquí que España sea o no sea sujeto político, sino la competencia de España para negarle a Cataluña su auto-reconocimiento como sujeto. Sería, a grandes rasgos, cierta visión que veo en algunos de En Comú Podem, cuando vienen a decir que apuestan por el soberanismo (Cataluña es sujeto político) pero no por el independentismo, que pasa a ser algo que debe decidir cada uno de los individuos. De allí que en ese partido puedan convivir independentistas y no independentistas: los que les une es reconocerse como sujeto político en tanto catalanes. La coherencia con ese discurso es pedir/hacer un referéndum colectivamente y, después, que cada uno vote individualmente. Sorprende que en esta posición no se encuentre el PSC (sorprende pensando en lo que era el PSC de una manera histórica, y ya no sorprende tanto mirando esto de los últimos años, que es mero tactismo político rayando el cinismo).

Pero claro, lo anterior, bajo la perspectiva de Rajoy en esa entrevista (extensible a todo el PP, Ciudadanos y PSOE), es que un referéndum ya sería una declaración de independencia. Un referéndum ya es, de per se, una pérdida de poder del Estado, es reconocer que los catalanes son independientes para decidir cómo organizar su territorio (hoy no es así: la suspensión del Estatut por el TC, la cantidad de leyes de la Generalitat suspendidas, demuestran que las decisiones de un gobierno catalán sólo son efectivas cuando lo decide el Estado).

Pero volvamos al ámbito de los individuos. Cuando Rivera (y otras voces del PP) solamente ven españoles, ¿cómo lo hacen? ¿Qué ven, exactamente? ¿Ven cifras, en lugar de individuos? Es muy semejante al discurso, también oído en el PSOE, de decir “fijémonos en aquello que nos une y no en lo que nos diferencia”. Pero es que lo que define al individuo es aquello que lo diferencia de los otros individuos. Lo que define una sociedad cultural es aquello que la diferencia de otras sociedades culturales. Pero esta diferencia, que es un valor en sí por ofrecer diversidad al mundo, se nutre también de individuos: el individuo es quien humaniza la cultura, y no la cultura quien humaniza el individuo. Un servidor no tiene tan claro que la cultura humanice (había nazis muy cultos), sino que ésta simplemente es un vehículo transmisor del sentir y pensar de otros individuos que, como tales, son diferentes. Y omitir que esa diferencia que es un valor, vanagloriar continuamente aquello que nos une, es igualar a los individuos como algo deshumanizado, una masa.

Fui a la mani del 11S, con aproximadamente un millón de participantes. Sería incapaz de decir que sólo vi catalanes, o que sólo vi independentistas. Uno ve individuos, que se reúnen bajo una reivindicación política e, incluso, social (lo primero si reivindica la independencia, lo segundo si reivindica un referéndum para decidir entre ellos). Pero no creo que los ensamble una “catalanidad”. No. (Es una opinión, claro, no digo que sea así, sino que así es como un servidor lo ve). Porque esa “catalanidad” no es algo objetivo, “sustraíble” al individuo: cada uno utiliza más o menos la lengua catalana según su preferencia o conveniencia; uno se emociona con los “castellers” y a otro le aburren; uno se coge de las manos para bailar la sardana como la conjunción de un pueblo y otro ni siquiera sabe por dónde han de ir los pies. Los ritos y tradiciones pueden servir a algunos, claro, y pueden tener un uso

de aglutinante social para muchos, pero la ventaja de la “catalanidad” frente al nacionalismo, la “vacuna”, es que no sea una condición sine qua non. Lo que le catalaniza a uno es sentirse parte de un sujeto que acepta al individuo use la lengua que use, se sirva de sus tradiciones o no. Sea de origen argentino, marroquí o andaluz. Incluso, en cierto modo, se aparta ligeramente la “senyera” y se utiliza una bandera eminentemente política: la “estelada”.

Si solamente vemos españoles, si solamente vemos catalanes, nuestra responsabilidad salta a un plano abstracto donde siempre acaba llegando alguien que se apropia de ella. Parece un alivio, alguien se hace con el peso de nuestra responsabilidad. Pero responsabilidad y libertad van ligadas, y perdemos parte de ésta. Si actuamos como individuos, debemos ser responsables como tales. Por ello, antes de cerrar, una última reflexión:

DETÉNGAME, JUEZ LLARENA

El 1-O el Gobierno de Cataluña, en representación de una mayoría de diputados del Parlament, realizó un acto de desobediencia: convocar un referéndum declarado ilegal. Si nadie hubiera ido a votar, aquí hubiera finalizado el acto.

El 1-O yo, yo mismo, plenamente consciente y con conocimiento de estar desobedeciendo la ley, fui a votar. Fui yo. Enseñé mi DNI, se me reconoció como individuo, y ejercí un acto de desobediencia a la ley, es decir, ilegal, y voté. Sé que un acto individual, si lo ejerzo en libertad, conlleva una responsabilidad.

Entonces, ¿por qué han de sufrir las consecuencias de la justicia aquellos que posibilitaron el acto y no los que lo perpetraron (yo mismo)? ¿Por qué solamente son responsables aquellos pertenecientes al gobierno? ¿Por qué no lo soy también yo (todos los que votamos), si, en el caso que no hubiera (hubiéramos todos) ido a votar, no hubiera sucedido nada? ¿No fui yo (todos), con mi acto ilegal, el que dio forma a la desobediencia? ¿No soy, como individuo, irreemplazable? En ejercicio de mi libertad y responsabilidad, ¿no

tengo derecho a un acto de sobre-obediencia que implica auto-inculparme, no ya como cómplice, sino como actor necesario? Los encarcelados no son generales y un servidor un soldado que cumplió órdenes. Sino más bien son unos políticos a los que sus votantes “empujamos” a desobedecer la ley; que los votamos para que nos diesen, a nosotros sus votantes, la posibilidad para que nosotros pudiésemos hacer este acto de desobediencia. Somos nosotros quienes los hemos utilizado a ellos. Son ellos los que han obedecido.

Es mi irreemplazabilidad como individuo (pues he actuado libremente) lo que no permite que mi responsabilidad se diluya, ni horizontal ni verticalmente. Ni horizontal, porque el hecho que fueran a votar 2 millones de individuos, no menoscaba mi responsabilidad: el ir como individuos significa 2 millones de responsabilidades irreemplazables, no disolubles (no es una masa sino un conjunto), sino todas responsables de igual a igual. Ni vertical: porque los gobernantes no han actuado como dirigentes, no nos han llevado a votar, sino que han actuado como representantes de sus votantes y, simplemente, han posibilitado que yo (nosotros) hagamos ejercicio del acto individual de desobediencia.

¿Hay actas de quién ejerció el voto? Pues quiero una copia donde salga mi nombre y que se la manden al Juez Llarena. Para que me encause. Si se acusa a ciertos políticos de rebelión, pido el derecho a que a mí también se me acuse. Si se les condena, el derecho a ser condenado. Pues si me quitan mi responsabilidad, me quitan parte de mi libertad.

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Estudiante durante 4 años de arte y diseño en la escuela Eina de Barcelona. De 1992 a 1997 reside seis meses al año en Estambul, el primero publicando artículos en el semanario El Poble Andorrà, y los siguientes trabajando en turismo. Título de grado superior de Comercialización Turística, ha viajado por más de 50 países. Una novela publicada en el año 2000: La Lluna sobre el Mekong (Columna). Actualmente co-propietario de Speakerteam, agencia de viajes y conferenciantes para empresas. Mantiene dos blogs: uno de artículos políticos sobre el procés https://unaoportunidad2017.blogspot.com y otro de poesía https://malditospolimeros.blogspot.com."

10 Comentarios

  1. Estoy completamente de acuerdo con su articulo.Yo tambien voté y soy responsable de ese voto. Es mas lo volveria a hacer(votar). Cada vez que me llaman voy y voto, es mi obligación, manifiesto mi opinion. Ahora los politicos, pactan, trasladan mi deseo en obras que a veces no se corresponden a mis deseos. Es mas , reconozco que no tengo toda la informacion, que mi valoracion puede ser distinta a la suya… Pero cuando me llamen, volvere a votar y canalarizaré mis ideas en un voto, puede ser de representacion, de catigo, de cambio de paradigmas? pero votaré, y el voto puede decidir el futuro de mi comunidad, es muy importante al menos para mi.

  2. Sólo una aclaración para lectores posiblemente mal preinformados: La desobediencia ha sido solamente al Tribunal Constitucional (es decir, a su sorprendente interpretación de las Leyes), y no a la Ley, que se ha respetado por el Parlament y Govern catalanes. No se puede dar preeminencia al ordenamiento jurídico interno (como ella misma establece, ni siquiera a la propia Constitución), frente al Pacto Internacional de Derechos civiles y Políticos.
    Para una información previa relevante sobre la cuestión de la autodeterminación, adjunto enlace con un solvente análisis aplicado al caso:
    https://dezayasalfred.wordpress.com/2018/02/25/aplicacion-recomendada-de-los-apuntes-practicos-para-la-apreciacion-de-actividades-y-alegaciones-relativas-al-ejercicio-pacifico-y-democratico-del-derecho-de-libre-determinacion-de-los-pu/

    • El TC no interpreta ni una sola ley. Ni una. La única función del TC es interpretar la constitución. Para qué seguir respondiendo al resto de argumentos titiriteros …

      • La Constitución busca sus fundamentos en los Derechos Humanos, estableciendo que debe interpretarse según los tratados internacionales al respecto. Esto quiere decir que todo constitucionalista debe conocer el artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; O el artículo 27 del Pacto de Viena sobre el Derecho de los Tratados, por ejemplo. Por eso hablo de Leyes al comienzo, pues forman parte del ordenamiento jurídico español desde el momento en que fueron publicadas en el BOE.
        Gracias por lo de titiritero, me parece una actividad encomiable.

  3. Excelente articulo, bien argumentado y con datos muy claros.
    Lo que más me ha gustado es esa deficion de PSC: es mero tactismo político rayando el cinismo. Y yo añadiría, si me lo permite, repugnante Iceta. El pesebre funciona ¿para qué cambiarlo?
    Mi enhorabuena, señor Tusell

  4. Para que cansarse, el imperialismo español sigue vivo aunque ya no le quede nada más que girones. Ni en Sudamérica, ni Filipinas, ni Bélgica, ni Cuba, ni Méjico, entre otros los quieren. Esa es la aportación de España al mundo…. 800 años de ocupación árabe se notan

    • Y como buenos españoles, ciertos catalanes piensan que Baleares y Valencia les pertenece. Imperialismo moderno.

  5. No estoy de acuerdo con la afirmación de que los votantes el 1-O cometiesen ningún delito ni ninguna desobediencia. Delito no, porque la organización y participación en referéndums populares no está tipificada en el Código Penal. Desobediencia tampoco, porque el mandato del TC iba dirigido a los responsables de la organización, no a los votantes que ejercieron sus derechos fundamentales a la reunión y a la expresión de sus ideas políticas.

  6. Al creador del artículo, vote mañana, como un solo individuo y acúsese de nuevo. Pero no lo haga con ese título, jugando con la ambigüedad del asunto Dreyfus, que da vergüenza ajena.

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