Juan Negrín, presidente del Gobierno de la República, durante una visita al frente del Ebro en 1938. ARCHIVO FUNDACIÓN JUAN NEGRÍN.

La memoria de los socialistas esta plagada de personalidades como Largo Caballero o Indalecio Prieto que nos recuerdan que fue el PSOE quien trajo los mayores avances sociales a este país en el periodo republicano, además de defender estos frente al fascismo. Sin embargo, ¿Cómo es posible entonces que, de Juan Negrín, solo quede un vago recuerdo y, además, esté distorsionado?

El objetivo de este sencillo escrito es recuperar brevemente la trayectoria académica y política de uno de los personajes más vilipendiados del siglo XX español.

Desde el punto de vista académico, Juan Negrín tuvo, gracias a la situación económica de su familia, la oportunidad de estudiar en Alemania. Fue durante su estancia donde se familiarizó con el SPD alemán, formación política que popularizó la socialdemocracia en Europa y que influyó profundamente en sus planteamientos políticos.

Tras ser uno de los mejores alumnos de su promoción, comenzó su actividad docente gracias al cargo de asistente numerario. Además, durante este periodo desarrolló sus primeros estudios, en los que pretendía explicar la actuación de la adrenalina en el cuerpo.

Aunque conocemos a Juan Negrín por su cargo como presidente del Consejo de Ministros, su vida profesional y su posterior relevancia política estuvieron estrechamente relacionadas a su formación académica, puesto que, durante la década de 1920 será reconocido internacionalmente como un fisiólogo de prestigio.

Este reconocimiento le ayudará posteriormente a desarrollar diversas iniciativas diplomáticas durante su mandato, esto se debió a que era un personaje conocido en los ambientes intelectuales europeos.

Durante su periodo formativo en Alemania, también cursó estudios en economía, estos sin embargo no los llegaría a terminar debido al estallido de la Primera Guerra Mundial. Su conocimiento de idiomas como inglés, francés, alemán o ruso van a serle de gran utilidad cuando pase a ser un personaje político relevante.

El ruso, idioma que se reveló importantísimo durante la Guerra Civil, permitió que Negrín pudiera tratar de igual a igual a sus homólogos soviéticos, mientras que el resto de los idiomas fueron útiles para plantear iniciativas diplomáticas tanto en la Sociedad de Naciones como a los gobiernos franceses e ingleses.

En cuanto a su trayectoria, fue realmente fructífera, afiliándose al Partido Socialista en 1929 y siendo elegido diputado primeramente por Canarias y posteriormente por Madrid.

Aunque va a tener un papel fundamental durante la Guerra Civil, su papel en el periodo constitucional republicano tampoco va a pasar inadvertido, puesto que participará en diversas comisiones destinadas a elaborar los presupuestos estatales.

Para quien considera que nuestro hombre tuvo siempre una actitud moderada, debemos destacar sus incendiarios artículos en El Socialista, en los cuales Negrín cargaba contra el ejecutivo Radical-cedista. Estos artículos le supusieron cuantiosos problemas, puesto que, debido a la ley de responsabilidades, en 1934 deberá dejar de desempeñar su actividad docente en la Universidad Complutense de Madrid.

Durante este periodo, Negrín perteneció al sector moderado del PSOE, estando en contra tanto de la Revolución de octubre de 1934 como de la radicalización del sector caballerista del PSOE y UGT. Respecto a la violencia, Negrín siempre estuvo en contra de la violencia política de las milicias, junto con Indalecio Prieto intentará interceder por personalidades que serán acusadas de simpatizantes del golpe solo por ser conservadoras.

Debido a sus conocimientos y a su participación en los diversos presupuestos republicanos, Largo Caballero le designará como Ministro de Hacienda. Este momento es fundamental, su buena gestión sobre el ministerio, la optimización de los recursos del estado y los diferentes proyectos vinculados a la centralización de la industria con el objetivo de mejorar el esfuerzo de guerra le supusieron un papel relevante en la política nacional republicana.

La caída de Málaga y la inminente pérdida del Frente Norte van a suponer un cambio de rumbo en la política republicana, el presidente Manuel Azaña considerará a Largo Caballero como un cadáver político, debido a que no había conseguido los resultados esperados, además de haber deteriorado las relaciones con el único estado que brindaba apoyo logístico a la Segunda República.

Juan Negrín se postuló como único político con la capacidad de aunar los esfuerzos republicanos, es por ello por lo que Azaña hasta finales de 1937 tendrá incluso la esperanza de obtener la victoria desde un punto de vista militar.

Pese a un primer año en el que el Ejército Popular, reformado y rearmado, va a obtener incluso algunas victorias en el campo militar, a partir de marzo de 1938 la victoria militar ya no era posible, sin embargo, los esfuerzos del ejecutivo debían ser mayores, ya que, si la Segunda República se revelaba como un oponente tenaz ante los ejércitos de Franco, todavía tendrían una oportunidad diplomática. Es en este momento en el que el progresivo distanciamiento entre Negrín y Manuel Azaña. Pese a que ambos líderes pensaban que debían intervenir las potencias europeas, Manuel Azaña consideraba que esto debía ser con el objetivo de lograr un alto el fuego, mientras que Negrín aspiraba a conseguir apoyo militar tanto francés como británico frente a las fuerzas fascistas europeas.

Las derrotas militares supusieron la fractura del proyecto que había intentado recuperar el presidente, en marzo de 1938 Negrín cesaba a Prieto, con ello también se distanciaba de la ejecutiva socialista, donde Prieto tenía mucho poder. Los republicanos y anarquistas también fueron distanciándose del gobierno debido a diferencias políticas y al pesimismo que abundaba en la retaguardia.

La difamación que recibió tanto por parte del Régimen franquista como de su propio partido posibilitaron una distorsión tanto de su persona como de su acción política. La propaganda franquista atacó al gobierno por ser el enemigo al que había que eliminar, es posible que consideraran a Negrín como el más duro de sus oponentes, puesto que su política de resistencia se había revelado como eficaz, sin embargo, los ataques más duros vinieron del sector prietista del partido socialista.

La cuestión del oro será fundamental para considerar a Negrín como un expoliador del tesoro español, esto junto con la visión prietista de Negrín como títere del PCE va a conformar la visión que se consolidará hasta finales de siglo. En la actualidad, esta versión se ha derrumbado, historiadores como Gabriel Jackson o Ricardo Miralles han publicado biografías en la que se revisan todos los problemas historiográficos que su figura ha despertado. Aunque es cierto que el autor que mejor trata su figura es Ángel Viñas, quien tiene una trilogía en la que se trata con profundidad la cuestión del oro de Moscú y la presidencia de Juan Negrín.

En referencia a los muertos, Cicerón decía lo siguiente: “La vida de los muertos consiste en hallarse presentes en el espíritu de los vivos”, Si bien esta cita del autor romano tiene una parte de razón, el problema con Juan Negrín es que este se mantiene vagamente en la memoria y en el espíritu de los socialistas, pese a los actos reivindicativos que se hacen desde la Fundación Juan Negrín López.

Su figura sigue siendo una desconocida para gran parte, tanto de españoles como de socialistas. Es por ello por lo que se debe reivindicar con ímpetu su figura, ya que fue, durante la mayor parte de la Guerra civil española, el espíritu del pueblo español.

Esta reivindicación no es baladí, puesto que nos encontramos en un momento en el que el PSOE necesita figuras de su misma altura política, para resolver problemas excepcionales.

No solo es necesaria su recuperación frente al pasado, sino frente al presente, debido a que nos enfrentamos a un momento en el que la democracia se devalúa y los valores de la socialdemocracia tiemblan.

 


Bibliografía:

  • Jackson, G. (2008). Juan Negrín: Médico, socialista y jefe de Gobierno de la II República española (Crítica Contrastes). Barcelona: Crítica.
  • Miralles, R. (2003) Juan Negrín: La República en guerra, Madrid, temas de hoy.
  • Viñas, A. (2009). El honor de la República entre el acoso fascista, la hostilidad británica y la política de Stalin (Contrastes). Barcelona: Crítica.
  • Viñas, A. (2010). El escudo de la República El oro de España, la apuesta soviética y los hechos de mayo de 1937 (1ª ed. en rústica. ed., Crítica. Contrastes). Barcelona: Crítica.
¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

trece + dieciseis =