El pasado 18 de diciembre, en El Programa de Ana Rosa (AR) de Telecinco, la periodista Sandra Aladro adelantaba que el rey emérito pasaría estas fiestas navideñas con un grupo de empresarios no demasiado conocidos para el gran público pero fieles y allegados a la figura de Juan Carlos I. La prohibición in extremis de Felipe VI para que su padre no pise Zarzuela este año ha provocado que el emérito recurra a su círculo más íntimo de amigos para aliviar la soledad en las lejanas tierras orientales de Abu Dabi. Por mucho que uno viva en un hotel de 11.000 euros la noche, a todo lujo, cuando el amor de la familia y el calor del hogar se encuentran a miles de kilómetros de distancia la vida no se saborea igual.

De modo que el rey mitiga penas con su guardia pretoriana, la corte de siempre, los camaradas de juventud, regatas y francachelas, aunque algunos familiares podrían trasladarse también al país árabe en los próximos días para estar con él en su 83 cumpleaños, que se celebrará el próximo 5 de enero. Parece confirmado por la televisión de Vasile que los amigos más leales del ex jefe de Estado se han trasladado hasta el desierto de Arabia y más alla para acompañar al patriarca de la Transición en sus momentos más difíciles del destierro y en la que ha sido, sin duda, la Navidad más triste de la Familia Real en cuarenta años de democracia. En AR, Sandra Aladro aportó toda la información que baraja sobre las últimas visitas que ha recibido Don Juan Carlos: «He podido constatar que justo antes de la visita de la infanta Elena recibió otra visita que fue muy importante para él y para su ánimo: un grupo de importantísimos empresarios españoles, no muy conocidos tal vez para el público, pero sí muy importantes, muy leales al rey». Además, explicó que se trasladaron hasta Abu Dabi «en el avión privado de uno de ellos», que el viaje se prolongó durante varios días para distraerle y estar con él y que «le llevaron una serie de productos gastronómicos del país, de los que más le gustan a Juan Carlos. Son sus amigos más leales».

La periodista explicó que esa no ha sido la única compañía que ha tenido el monarca, y es que «después fue la visita de la infanta Elena, es decir, que hay gente que periódicamente se está interesando en estar con él». Sin embargo, la otra hija del rey emérito no se habría planteado pasar las fiestas con su padre: «La infanta Cristina sigue adelante con pasar las navidades en España, va a reunir aquí a sus hijos. Su idea es estar en España contando con que Iñaki [Urdangarin] tenga un permiso en Nochebuena y poder reunirse todos», concluyó.

Cabe recordar que el pasado 17 de diciembre el rey emérito decidía finalmente no viajar a España para pasar el fin de año. Don Juan Carlos remitió un breve comunicado en el que anunciaba su decisión: «He decidido no viajar en estas fechas navideñas por la triste situación de la pandemia en España y en el mundo, y por ser persona de alto riesgo. Con la esperanza de que todo mejore». Según el mensaje trasladado a los miembros más cercados del rey emérito, él mismo se consideró una persona de riesgo y prefirió la seguridad del refugio en el que se encuentra en Emiratos Árabes.

Don Juan Carlos comunicó su decisión a sus más allegados, a los que explicó que no viajará a España tal como tenía previsto debido a la situación sanitaria del país, aunque a nadie se le escapa que los últimos escándalos sobre las tarjetas opacas Royal Black y su regularización exprés con los inspectores de Hacienda han sido los detonantes últimos para que Felipe VI decidiera finalmente que no era el mejor momento para que su progenitor regresara a España. Sin duda, Zarzuela tenía un plan para que el emérito regresara por Navidad pero la maniobra no cuajó. Juan Carlos creyó que poniéndose al día con la Agencia Tributaria y abonando una cuota defraudada de 678.393 euros, incluyendo intereses y recargos, por el uso de las tarjetas opacas, se crearía un clima propicio para su vuelta en la opinión pública española. Si tras aquel nefasto safari de Botsuana (en el que se rompió la cadera y se aireó su relación extramatrimonial con Corinna Larsen) Juan Carlos pidió perdón ante su pueblo con su histórico «lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir», ahora la estrategia de público arrepentimiento consistía en hacer un gesto, asumir su deuda con el fisco, pagar lo debido y retornar con el supuesto perdón del pueblo español. Es decir, borrón y cuenta nueva. Sin embargo, el plan salió mal y lejos de apaciguar los ánimos sirvió para alimentar aún más el escándalo. La prensa nacional e internacional se volcó con el asunto de las tarjetas opacas, que dio para días de titulares y horas de tertulias televisivas. La regularización fiscal fue un remedio peor que la enfermedad y Felipe VI optó por mantener alejado a su padre de Zarzuela. Si a esto se une que el Gobierno decidió lavarse las manos y dejar la última palabra en manos de la Casa Real y que varias fuerzas políticas republicanas lanzaron una ofensiva en el Parlamento exigiendo comisiones de investigación, se comprende que el emérito paralizara sus planes de vuelo a Madrid.

El monarca se encuentra desde el pasado mes de agosto en Abu Dabi, adonde viajó después de hacerse pública su decisión de trasladar su residencia fuera de España. El padre de Felipe VI explicó entonces que dejaba España «ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados» de su vida privada y para facilitar a su hijo su labor como jefe del Estado. Continúa casi desterrado, por así decirlo, pero su plan para retornar algún día sigue en marcha.

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1 Comentario

  1. ¿Cuántos ancianos han pasado estas fechas con miseria y hambre, y muchos de ellos habiendo trabajado desde niños? Ir a los comedores para pobres y hacer la encuesta. No os lamentáis de este hecho y si de uno que es multimillonario, además de huido por no hacer frente a sus posibles delitos en unos pocos años que se le puede juzgar por ellos; por los anteriores, como somos un pueblo de siervos, No.

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