En el vídeo que encabeza esta noticia se puede ver cómo, cuando aún era príncipe, Juan Carlos de Borbón no duda en llenar de elogios a Francisco Franco Bahamonde. Estas declaraciones las hizo en 1969, el mismo año en que fue declarado por el dictador como sucesor a título de rey. En concreto, como se puede ver, el actual rey emérito, afirmaba, entre otras cosas que:

«El general franco es verdaderamente una figura decisiva históricamente y políticamente para España. Él ha sabido sacarnos y resolver nuestra crisis de 1936. Después de eso él jugó un papel político para sacarnos de la II Guerra Mundial. Y, además de esto, durante estos últimos 30 años él ha sentado las bases para nuestro desarrollo actual, usted mismo lo puede constatar». El entrevistador, entonces, le hace una pregunta tan clara que impide que se puedan hacer circunloquios: «Para usted, personalmente, ¿qué representa el general Franco?», a lo que Juan Carlos de Borbón afirma sin ningún tipo de contemplación que «Para mí es un ejemplo vivo, día a día, por su desempeño patriótico al servicio de España, y además le tengo mucho afecto y admiración».

Los defensores de la Monarquía, o aquellos que hacen una asimilación de la Corona con la existencia de la actual democracia, afirmarán que esas declaraciones se hicieron en un contexto histórico determinado en el que el rey emérito no podía condenar a una dictadura criminal y asesina como la franquista.

Sin embargo, no es así. Juan Carlos de Borbón, como hicieron otros muchos monárquicos de la época, incluido su padre, pudo haberse colocado en el lado de la oposición al franquismo, pero no lo hizo porque sabía que siguiendo las instrucciones que se le daban desde el régimen alcanzaría el poder. No se puede olvidar que el dictador fue uno de los padrinos de bautizo del actual Jefe del Estado.

Por otro lado, una vez muerto Franco y habiendo sido coronado, Juan Carlos I tuvo tiempo suficiente, 39 años, para haber realizado una condena expresa del franquismo, de Franco y colocarse en favor de las víctimas de la represión de la dictadura. No obstante, no lo hizo, como tampoco lo ha hecho su hijo Felipe VI.

Tampoco se puede olvidar cómo el Juan Carlos I juró cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los Principios Fundamentales del Movimiento cuando fue proclamado rey por las Cortes franquistas y que, cuando terminó dicho juramento, el entonces presidente de la cámara y del Consejo de Reino, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, dijo: «Señores procuradores, señores consejeros, desde la emoción en el recuerdo a Franco, ¡Viva el Rey!, ¡Viva España!». Cuando en el año 1978 los españoles y españolas decidieron aprobar la Constitución, el monarca no la juró sino que sólo la sancionó, lo que significaba que mantenía en pie el juramento que hizo de las leyes de Franco, leyes que ya no estaban en vigor.

La Monarquía es la institución heredera del franquismo, el rey Juan Carlos es el heredero de Franco por decisión del dictador quien le entregó España y que, según el coronel Martínez Inglés, gobernó durante más de 20 años a través del poder que le daba la información recibida de los servicios de inteligencia.  

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