Qué detalle ha tenido la casa del rey con el comunicado que ha hecho público hace muy pocas horas y en el que nos comunica que, el emérito Joan Carlos ha decidido cambiar de aires y lo hace por amor en España. Qué emoción, qué gesto en favor de la Patria que tanto adora y ha representado durante casi cuarenta años de forma irreprochable.

Le dice a su hijo y actual monarca, que con el mismo afán de servicio a España, que ha mantenido durante su reinado y, ante las repercusiones que están generando determinados actos de su vida privada, para contribuir y facilitarle a su hijo la tranquilidad que requiere tan alta responsabilidad le dice que marcha al extranjero.

Lo que más me ha sorprendido, por inesperado, ha sido su coletilla final cuando manifiesta que su propia dignidad, como persona, así se lo exige. La respuesta del hijo es maravillosa y hay que entenderla, acepta su gesto y le transmite su sentido y profundo respeto y el agradecimiento ante su decisión.

Si no fuera porque todos sabemos, sobradamente, los motivos de la marcha del padre y la tranquilidad que ésta le otorga a su hijo, podríamos creer que tanto el uno como el otro profesan un amor exacerbado a España digno de una alta recompensa y/o condecoración.

El rey emérito es un Borbón y, como tal, ha actuado siempre como la gran mayoría de los miembros de esta saga que lo han precedido. Vean seguidamente un pequeño video donde se recoge la historia de unos cuántos Borbones que han tenido comportamientos similares al emérito, especialmente en temas monetarios en los cuales han destacado de forma brillante.

Con esta operación ¿que se consigue de cara a la corona? El hijo se saca de encima al padre que es quien le hace peligrar su «trabajo». El padre eludirá la justicia española en el caso improbable que esta le impute algún tipo de delito y, según donde fije su residencia, la justicia suiza no podrá tampoco actuar fácilmente en su contra.

El actual monarca ha hecho algunos gestos para aparecer impoluto ante los asuntos de su padre, le retiró la asignación que recibía como rey emérito e hizo la pantomima de renunciar a su futura herencia, acto sin ningún valor jurídico pero muy propagandístico de cara a la galería. Lo que no se ha dicho en exceso es que el hijo ya tenía conocimiento de los asuntos paternos y, hasta que no se hicieron públicos, no actuó.

Sobre Felipe VI y este tema en concreto, querría hacer una pequeña reflexión, a saber:

1/ Si no sabía qué hacía el padre, hermana, cuñado, sería un Incompetente

2/ Si lo sabía y no actuó para evitarlo, sería un encubridor

3/ Si lo sabía y no actuó para evitarlo y podía beneficiarse, sería un cómplice

4/ Si con todo lo que se ha dicho, no actuó y, encima era beneficiario, sería un delincuente

Quien ha demostrado de nuevo su talante político ha sido Pedro Sánchez, quien hizo unas declaraciones a favor del hijo y se mostró contrariado con el padre. Sánchez ejerció presión para que la monarquía diera este paso. Ahora, en cambio, dice que el gesto del emérito lo honora y demuestra claramente su responsabilidad (?)

¿Qué piensan ustedes, queridos lectores? ¿Están conformes con la situación actual o quizás hubieran preferido que fuera la monarquía al completo la que marchara? ¿Qué beneficios aporta la monarquía a los ciudadanos? ¿Nos hemos olvidado que la monarquía nos la impuso Franco? ¿Es lógico que en una democracia, aparentemente consolidada, no se nos permita opinar y votar sobre el tipo de estado que queremos?

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Estudié contabilidad y economía, fui perito y profesor mercantil, ejercí de profesor en Alesco (Altos Estudios Comerciales) en Barcelona dando clases de contabilidad, cálculo y derecho mercantil.

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