José Luis Cordeiro es Ingeniero Mecánico por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Máster en Administración de Empresas por INSEAD y se ha formado en Economía Internacional y Política Comparada en la Universidad de Georgetown.

Cordeiro es miembro internacional de la World Academy of Art and Science (WAAS), director ejecutivo de la Red Iberoamericana de Futuristas (Ibero-American Futurists Network), director de The Millennium Project, vicepresidente de Humanity Plus, así como ex director del Club de Roma (Capítulo Venezolano), de Humanity Plus y del Instituto Extropy. A su vez, ha sido profesor invitado en instituciones académicas como el Institute of Developing Economies IDE – JETRO en Tokio, Japón, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en México, la Universidad de la Singularidad en el Centro de Investigación Ames de Silicon Valley, California, el Instituto de Física y Tecnología de Moscú (MIPT) y el Higher School of Economics en Rusia. Además de sus actividades en la World Future Society y la Singularity University, es Investigador del Institute of Developing Economies (IDE – JETRO) en Tokio, director de la Single Global Currency Association (SGCA) y de la Lifeboat Foundation, cofundador de la Internet Society (Venezuela), consejero del Center for Responsible Nanotechnology, miembro del Comité Académico del Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico y de la World Futures Studies Federation (WFSF) así como asesor de la Asociación Venezolana de Ejecutivos (AVE) y de varias compañías y organismos internacionales.

 

Es usted un referente en el denominado futurismo o prospectiva. ¿En que se basa esta nueva disciplina que tanto auge está teniendo en los últimos años? 

Los estudios del futuro es una disciplina que se ha popularizado desde sus comienzos formales después de la Segunda Guerra Mundial, cuando también se desarrollaron diferentes tipos de escenarios. Por ejemplo, durante las décadas de 1950 y 1960, RAND Corporation y Herman Kahn promovieron la prospectiva y estudios de futuro en Estados Unidos, al igual que europeos como Robert Jungk en Austria y Bertrand de Jouvenel en Francia. También nacieron organizaciones como el Club de Roma y la Sociedad Mundial del Futuro que ayudaron a posicionar el pensamiento a largo plazo. A finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI han aparecido muchos grupos más como los transhumanistas, inmortalistas, singularitarianos y otros dedicados al estudio de las tecnologías exponenciales y la aceleración del cambio.

En su obra, habla de un concepto que no ha dejado a nadie impasible, la muerte de la muerte ¿El ser humano se va a convertir en Dios? ¿No cree que pueden existir humanos de primera y segunda en base a su capacidad para pasar de Homo sapiens a Homo deus? ¿De qué nos habla su último libro La muerte de la muerte?

Mi bestseller La muerte de la muerte explica la posibilidad científica de la inmortalidad física y su defensa moral. Gracias a los impresionantes avances tecnológicos de los últimos años, hoy sabemos que el envejecimiento es una enfermedad, pero es una enfermedad curable, que esperamos curar antes del año 2045. Con mis amigos Aubrey de Grey y Ray Kurzweil, entre otros científicos con nuevas visiones, explico cómo estamos entre la última generación mortal y la primera generación inmortal. Hoy sabemos que hay células inmortales (como las células germinales y las células cancerígenas) y también organismos inmortales (como las hidras y algunas medusas). La prueba de que la inmortalidad es posible es que ya existe, y ahora tratamos de entender cómo es que algunas células y organismos son biológicamente inmortales. Antes era imposible volar, hasta que volamos. También era impensable ir a la Luna, hasta que comenzó la carrera espacial. De hecho, muchas cosas se consideran imposibles, hasta que se vuelven posibles. En el tema de la inmortalidad, ya sabemos que es posible, pero tenemos que descubrir cómo aplicarla para vivir más y mejor. Estas tecnologías estarán rápidamente disponibles para todos los que quieran: las nuevas tecnologías siempre comienzan caras y malas, pero cuando se democratizan, cuando se masifican, se vuelven buenas y baratas.

Cambios vertiginosos en la sociedad los que usted señala en sus múltiples intervenciones públicas ¿estamos preparados para un cambio tan rápido y en tantos aspectos económicos, sociales, tecnológicos o de relación?

Nunca estamos del todo preparados hasta que surge la necesidad. No estábamos preparados para nacer, hasta que nacimos. No estábamos preparados para nadar, hasta que nadamos. Hace miles de años, la expectativa de vida era de tan solo 20 años. Para inicios del siglo XX duplicamos la expectativa de vida hasta 40 años, y ahora comenzando el siglo XXI estamos duplicando la expectativa de vida otra vez, alcanzando los 80 años en los países más avanzados. Muy pronto, duplicaremos nuevamente la expectativa de vida, pero esta vez incluyendo tratamientos de rejuvenecimiento para poder vivir indefinidamente joven. El envejecimiento es el primer problema económico, social y hasta político, por eso debemos detener y revertir el envejecimiento. Hoy en todo el mundo, más del 60% de la población muere de enfermedades ligadas al envejecimiento. Aunque siguen existiendo todo tipo de otros problemas, desde el cambio climático hasta las guerras, la principal causa de muertes en el planeta, hasta en los países más pobres y vulnerables, es el envejecimiento. El derecho a la vida es considerado el primer derecho humano, pues sin vida no hay otros derechos, y por eso el derecho a la vida, de todos, debe ser la prioridad de la humanidad.

¿Cuales serían sus recomendaciones para los gobiernos en un momento tan fundamental en la historia de la humanidad? ¿Cómo nos podemos preparar para lo que está por venir?

La educación es fundamental para prepararnos para los cambios, especialmente en un mundo de cambios acelerados. Mucho de lo que estudiamos hace 50 años hoy no sirve, a veces tampoco las cosas que aprendimos hace tan solo 10 años atrás. Hay que estar abierto al cambio, a que cosas que antes parecían imposibles y que pronto pueden ser posibles, como la muerte de la muerte y el rejuvenecimiento humano. Estamos viviendo una transformación radical, una revolución mucho mayor que la revolución agrícola de hace miles de años o la revolución industrial de hace un par de siglos. En las próximas dos décadas vamos a ver más cambios tecnológicos que en los dos milenios pasados. Sí, en tan solo 20 años veremos más cambios que en los previos 2.000 años. Como los niños, debemos mantener nuestra curiosidad y capacidad de aprendizaje para prepararnos para el futuro que se acerca y transformará completamente la humanidad, incluyendo el inicio de la colonización del espacio con las primeras bases espaciales en la Luna, Marte y más allá.

Este proceso de transformación profunda que propaga en sus obras ¿nos llevará a un mundo más justo e igual o por lo contrario más injusto? 

Estamos viviendo en los tiempos más prósperos y pacíficos de la historia de la humanidad. Como explican expertos como Steve Pinker, Matt Ridley y Hans Rosling, entre muchos otros, la condición humana ha mejorado como nunca antes en la historia. Vivimos más y mejor, mucho mejor, y la situación seguirá mejorando todavía más en los próximos años. Gracias a las nuevas tecnologías, estamos pasando de la economía de la escasez a la economía de la abundancia. Cada vez podemos producir más, con menos. Hace siglos la condición humana era la pobreza, el hambre, la muerte joven, las enfermedades, las guerras y una calamidad tras otra. A medida que las tecnologías avanzan, nos volvemos más humanos, de hecho, lo que hace a los humanos diferentes de los animales es la tecnología. Con más tecnología seremos más humanos.

La singularidad tecnológica ¿Vendrá a sustituir al hombre o a mejorarlo como un acompañamiento de la IA?

Con mi amigo Ray Kurzweil estimamos que pasaremos la prueba o test de Alan Turing en el año 2029, es decir, que entonces no podremos saber si estamos comunicándonos con una inteligencia artificial o con un humano. La inteligencia artificial seguirá progresando hasta que en el año 2045 alcance a la inteligencia colectiva de la humanidad. Así solemos definir a la «singularidad tecnológica»: el momento cuando la inteligencia artificial alcanza la inteligencia humana. Ese será un gran salto para toda la humanidad, pues nos permitirá mejorar, aumentar y complementar nuestra limitada inteligencia humana. Yo no le tengo miedo a la inteligencia artificial, pero si le tengo miedo a la estupidez humana. ¿Le tengo miedo a ser más inteligente? ¡Claro que no, pero si le tengo miedo a ser más estúpido! Muy pronto, gracias a las tecnologías exponenciales, seremos más longevos, seremos más inteligentes, y también seremos mas felices. Estamos frente a un umbral evolutivo mucho mayor que cuando pasamos de ser simios prehumanos a convertirnos en humanos. Ahora somos humanos tecnológicos, más humanos y más tecnológicos, trascendiendo nuestras limitaciones humanas. Estamos pasando de la vieja evolución biológica a la nueva evolución tecnológica. Como dijo el astronauta Neil Armstrong al pisar por primera vez la Luna: “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”.

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3 Comentarios

  1. Cada vez que alguien habla de la inmortalidad, pienso en toda la gente que muere todos los dias sin poder darles una cura.
    ¿Cuantos amigos, familiares tienes que han muerto de cancer sin poder hacer nada, absolutamente nada? ¿Cuanta gente tienes a tu alrededor con enfermedades neurodegenerativas que no tiene solución? ¿Gente mutilada que sabe que su falange, mano, brazo no tiene solución?
    Cuando no hay casos de cancer, las enfermedades raras tengan todas cura, entonces, podemos pensar que algún día la inmortalidad sea una realidad. Mientras tanto. Cantos de sirena.

  2. No sé si será hoy o mañana, en el 2029 o en el 2045, pero es inminente que esa tecnología llegará, quizás no la inmortalidad pero si la proscripción del envejecimiento. Esto sacudirá a la religión la cual ya no tendrá el monopolio de la vida eterna, ya que si una persona se cuida bastante técnicamente la conseguiría. Quién sabe que se irán a inventar cuando llegue ese momento.

  3. No sé si será hoy o mañana, en el 2029 o en el 2045, pero es inminente que esa tecnología llegará, quizás no la inmortalidad pero si la proscripción del envejecimiento. Esto sacudirá a la religión la cual ya no tendrá el monopolio de la vida eterna, ya que si una persona se cuida bastante técnicamente la conseguiría. Quién sabe que se irán a inventar cuando llegue ese momento.

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