Antes de que se produjera el asalto al Capitolio por parte de los partidarios de Donald Trump, el Congreso estaba debatiendo sobre las objeciones presentadas a los resultados electorales del pasado mes de noviembre que dieron como vencedor al candidato demócrata, Joe Biden.

Una vez que se retomó la sesión, toda la expectación estaba centrada en tres Estados: Georgia, Arizona y, sobre todo, Pensilvania. En la Casa Blanca ya sabían que iba a ser muy difícil que esas objeciones, basadas en un fraude electoral sin pruebas, salieran adelante. De ahí que Donald Trump ordenara al vicepresidente Mike Pence que boicoteara el debate en su calidad de presidente del Senado. Pence se negó, lo que ha abierto una brecha entre los dos hombres que han estado al frente de Estados Unidos en los últimos 4 años.

Las objeciones han ido cayendo. La democracia ha ido ganando a la sinrazón de Donald Trump. En primer lugar, fue Georgia, Estado que, además, ha dado la mayoría demócrata al Senado este fin de semana. Posteriormente, el Senado rechazó las objeciones a los resultados en Arizona y, finalmente, el rechazo de los resultados en Pensilvania no ha superado el filtro del Senado, donde sólo 7 senadores republicanos han votado a favor.

Del resto de Estados no se espera que haya objeciones y, por lo tanto, Joe Biden será el 46 presidente de los Estados Unidos.

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