Fotografía Rubén Moreno.

En los cuentos infantiles, a menudo, aparecen personajes mágicos, cuya bondad es infinita, y su poder permite hacer realidad sueños que, aparentemente, serían difíciles de cumplir.

Joan Baez se trata de una mujer con una trayectoria a sus espaldas, digna de cualquier leyenda que podamos explicar, tanto a nivel artístico, como a nivel humano y humanitario.

Mario Muñoz es un cantautor catalán, sumido en el que, creo, puedo denominar SU GRAN PROYECTO. Un proyecto que une la música, con la lucha por las libertades de una serie de personas que están en prisión o en el exilio por temas políticos, pero que ya han derivado a una lucha que habla de derechos humanos.

Hace casi dos años, Mario estaba trabajando con otro “hado padrino”, Peter Gabriel, que le cedió uno de sus temas, “In your eyes”, para adaptarlo y darle al mundo, envuelto en notas musicales, un mensaje profundo en favor de la libertad de los presos y exiliados, y de la democracia catalana. De ahí nació la maravillosa canción “Als teus ulls” (https://www.youtube.com/watch?v=8N_CEsotqN8), que Peter Gabriel iba, en un primer momento, a cantar a dúo con Mario. Pero éste, con la intención de ampliar al máximo la repercusión de lo que quería denunciar, le ofreció añadir más voces, a las que se unieron un maravilloso Lluis Llach, y una dulce Gemma Humet.

Y ahí es cuando Mario dijo; Joan Baez, ella sería el ingrediente ideal para rematar algo tan precioso como es la crítica social a través de la música.

A través de la escritora Liz Castro, Mario tuvo la oportunidad de contactar con Joan Baez, y ésta respondió en persona ante tal propuesta. Como digna hada madrina, y no artista de renombre, dejó los intermediarios a un lado, y estuvo varios meses preparando la grabación del tema “Als teus ulls”, junto a Mario, Peter Gabriel, y demás. No dudó en lanzarse de cabeza a la posibilidad de denunciar unos hechos al ritmo de la música. Su magia había empezado a volar entre los papeles, las teclas, y las letras de Mario. Además, Peter Gabriel le permitió a Mario cambiar la letra de la introducción de la canción, y éste hizo de ella una hermosa, y a la vez triste, imagen de lo que sería la conversación entre un preso político y un familiar en prisión. Un preso que tan sólo puede observar la libertad a través de los ojos de su ser amado, que únicamente puede huir unos momentos de esas paredes de cemento, uniendo sus manos sobre el cristal que separa la prisión, de su vida completa.

Fotografía Rubén Moreno.

Y así, tras más de un año de trabajo, se gestó la canción. Y así, Joan Baez, de nuevo, encumbró las voces de estos artistas, de la forma más potente, y más humilde a su vez.

Y cuando parecía que ella ya no podía hacer más magia con esa varita que forma parte de su alma blanca, volvió a hacerlo. Marió Muñoz supo, a través de ella, que tocaría en Catalunya, y le ofreció que cantasen la canción juntos, de la mano, le ofreció gritarle al mundo que aquí están, luchando para que nadie se olvide de que hay unas personas encerradas, o en el exilio, hace casi dos años. La pregunta de Joan a Mario fue muy clara; “¿Cuál sería el mejor de tus sueños?”. Y la respuesta de Mario fue evidente; “Cantar juntos”.

Y Joan abrió sus alas, se rodeó de esa aura inevitable en ella, y aceptó. A sus 78 años preparó, a través de grabaciones de voz que Mario le fue enviando, la pronunciación de una letra, en catalán, que se le hacía complicada, pero no eliminó ni sola una frase de su parte del dúo. Lo estuvieron preparando durante los meses previos a este julio de 2019, fecha en la que llegaría con toda la intención de ser lo más reivindicativa posible.

Y llegó el gran día. Y llegó la confirmación definitiva de que Joan Baez no es un producto, no es una imagen, Joan Baez es lo que transmite, y muchísimo más.

Era jueves, hacía calor. Mario estaba nervioso, por fin podría abrazar a la mujer que le puso en bandeja tantas cosas durante tanto tiempo. Y llegó el gran momento. Cuando ella lo vio, se le iluminó la mirada intensamente, estaba claro que la ilusión por conocerse era mutua. Sí, Joan Baez, la gran Joan Baez, feliz de conocer a Mario Muñoz. Si ese momento lo hubiese observado cualquier persona que no supiese quién es ella, no habría podido sospechar que se trata de una gran estrella a nivel internacional, saludando a un cantautor emocionado ante tal oportunidad. Su sencillez, su generosidad, hacen de ella una persona tan cercana que, cuando estás a su lado, te olvidas de quién es.

Se fundieron en un profundo y sentido abrazo. La emoción de Mario era muy intensa, mucho más de lo que hubiese imaginado una hora antes, pues acababa de ver, en persona, que su hada madrina sí que existía, y era de carne y hueso. Gemma Recoder (Directora de Canet Rock y SUNMUSIC) e Ignasi Termes (Productor audiovisuales, Canet Rock) observaban con felicidad la escena, ya que ese instante iba mucho más allá de lo que es la música en sí misma. Hablaron, se tocaron, se miraron. Mario le presentó al resto de músicos que aquel día les acompañarían; Eva Kaué (Voces), Leo Pascual (Guitarra), Toni Mena (Guitarra) y Montse Castellà (Voces). Además, también estaba Liz Castro (Escritora y cantante), instigadora de que Joan haya cantado tantas veces el tema “Més lluny”, de Lluís Llach, en catalán. Para Liz, aquel también era un momento muy esperado. Faltaron Beatriz Talegón (Periodista, abogada, pianista) y Carlos Sánchez (Músico), que también tenían que tocar en ambos conciertos, pero por temas personales no pudieron estar, aunque estuvieron pendientes de todo, en todo momento.

Y Joan los envolvió a todos con su velo de luz. Juntos, se sentaron bajo el sol que disfrutaba, seguro, de la escena, y estuvieron ensayando y hablando durante unas horas, invitándolos incluso a cenar. Todos cayeron rendidos bajo la hipnosis de esa mujer de estatura pequeña, pero de talla gigante. Pudieron escuchar anécdotas divertidas sobre personajes tan impresionantes como Janis Joplin, o sobre su vida sana (a diferencia de lo que algunos creen), que le ha permitido mantenerse en forma, tanto físicamente, como mentalmente. Incluso, antes de uno de los conciertos, se encerró con todos en el camerino, para meditar durante unos minutos, y así transmitirles, uno a uno, esa energía y fuerza que llenan su aura.

También estaba su hijo, Gabriel, digno hijo de su madre, músico, y un hombre extremadamente agradable y cariñoso. Lo pusieron todo muy fácil. Querían una versión acústica del tema “Als teus ulls”, que mantuviese la identidad musical de Joan sobre el escenario, y así lo ensayaron. Mario con sus músicos, Joan con su hijo, que es percusionista, y su pianista.

En el ambiente sólo podía se podía respirar bienestar, energía positiva, todos esbozaban sonrisas de forma sorprendentemente constante. Ver caminar a Joan descalza sobre el césped, con ese blanco pelo que la hacía brillar todavía más, con esa dulce sonrisa que desprendía una mezcla entre bondad y picardía, hacía que la naturalidad de un equipo de personas trabajando mano a mano, se transformase en algo difícil de explicar. La leyenda viva, Joan Baez, estaba relajada, en su faceta más humana, organizando esos conciertos que, para muchos, eran muy esperados.

Fotografía Andrea Vinyamata.

Joan, dentro de sus proyectos, les explicó que tenía intención de visitar a Carme Forcadell, al día siguiente, en la prisión, junto a Bill Shipsey (Art for Amnesty, Amnistía internacional). Otro gesto importantísimo, no sólo por la repercusión que pudiera tener en los medios, sino por el hecho de que Carme Forcadell lo está pasando muy mal, y el tener a Joan allí, seguro iba a ser una brizna de luz a la oscuridad de las celdas. Montse Castellà, al saber de tal visita, le explicó a Joan que conoce a Carme Forcadell, y viendo su accesibilidad, le pidió que la dejase acompañarla. Finalmente, el hada madrina que concede deseos a niños y adultos, tocó de nuevo la varita y accedió a ir juntas. Estoy convencida de que en esa prisión, no sólo Carme Forcadell, sino ninguna de sus internas, va a olvidar la visita de esa mujer rodeada de una energía que embriaga a cualquiera que respire cerca suyo. Ojalá hubiese más personajes públicos que visitasen a las presas y presos.

Y cantaron, en Sitges primero (Jardins de Terramar), y en Sant Feliu después (Porta Ferrada). Fueron dos días, dos días que para muchos son un número más en el calendario, pero que para Mario, Joan, y los músicos y personas que los acompañaban, fueron momentos maravillosos. Ella hizo un gran esfuerzo, y hay que valorarlo mucho. La letra no era sencilla, pero Mario y Joan hicieron un tándem ideal, y en ambos conciertos la música fluyó entre el público, de la misma forma que lo hicieron el amor y la pasión que durante tantos meses habían volcado en este proyecto. Sus miradas conectadas, como sus manos, lo explicaron todo en esos intensos minutos de música exquisita.

Fotografía Rubén Moreno.

La guinda final del pastel fue poder contar con la presencia de Txell Bonet en Porta Ferrada. Esta gran mujer es la viva imagen de la dignidad y la fuerza tanto de Jordi Cuixart, como del resto de hombres y mujeres que están ahí, encerrados, esperando a que se haga justicia. Y qué mejor que dedicarle esa música a ella, qué mejor que regalarle un poquito de esa magia de Joan para seguir un camino lleno de piedras pero que, seguramente a veces, tiene momentos de luz como el de aquel concierto.

Y llegó la hora de decir adiós. Era un momento agridulce, Joan se retira definitivamente de los escenarios. Salió llorando tras despedirse de su entregado público, sabía que iba a ser el penúltimo concierto, tras sesenta años de carrera, tras sesenta años de vivencias impresionantes, y de gestos admirables. Estaba muy emocionada, sus ojos, de extrema profundidad, dicen a veces más que sus propias canciones. Abrazó a Mario, abrazó a todos los que pisaron las tablas esas dos noches junto a ella. Habían unido sus voces e instrumentos pero, ante todo, unieron sus almas. Quién sabe, quizás por eso el alma de Joan Baez es tan enorme, quizás está cosida por pedacitos de alma de todos aquellos que han sido iluminados, alguna vez, por su magia indiscutible.

Leo Pascual, Andrea Vinyamata, Joan Baez, Mario Muñoz, Liz Castro, Montse Castellà. Fotografía Rubén Moreno.
Pruebas de sonido. Fotografía Rubén Moreno.
Ignasi Termes, Gemma Recoder, Montse Castellà, Gabriel Harris, Joan Baez, Mario Muñoz, Andrea Vinyamata, Eva Kaué. Fotografía Adrià Bas.
Andrea Vinyamata, Joan Baez, Mario Muñoz. Fotografía de Liz Castro.

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