JJ Castro

La piel de la intemperie

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El día 6 de octubre de 2017, en Sevilla, en la librería Isla de Siltolá, sede de la editorial homónima en la que Javier Sánchez Menéndez está creando un universo poético que tiene sol de Sur, cerca de la antigua Estación de San Bernardo quizá porque le trae eso a Javier un aire de su Cádiz atlántica, celeste y húmeda, allí presentó su libro La piel de la intemperie (Editorial Nazarí, Granada, 2017) el poeta de Motril Juan José Castro.

Convertido el Arte en entretenimiento, la Literatura deriva en prosa: contar historias supuestamente interesantes, para hablar y trasladar una imagen en determinados grupos sociales; o deriva en casiverso: adulación egocéntrica del personaje y sus sordideces sentimentales privadas que, alguien, habiendo construido ese personaje (¡el poeta!), nos convence de que ha de atraernos…: ¡la genialidad! A todo esto la crítica nos habla sólo de estas cuestiones «literarias»… me cabrea, lo siento.

Creo que ya lo he dicho, pero lo reitero: en torno a la figura magistral y nutricia de Antonio Carvajal hay una escuela poética, porque no se trata de meros emuladores sino de gente que ha aprendido con él los rudimentos de la escritura y ha desarrollado obras dispares y de calidad, no siempre en verso, no siempre memorando formas poéticas clásicas (sambenito eterno e inmerecido de Carvajal, un innovador y experimentador desde sus primeros libros): López Bretones, García Demestre, Juan Varo, Pepe Cabrera, Manuel García, Virgilio Cara, voy a meterme yo y nombramos desde luego a Juan José Castro, sabiendo que me olvido de amigas y amigos (a ojo he citado a los cincuentones que nos llevamos un cuarto de siglo con el Maestro), cada uno a su manera asumiendo que el escritor tiene que manejar la técnica a la perfección, como un pintor o un músico, para que sus sentimientos no encubran el milagro del poema… que lo es cuando la interpretación lo hace universal polisémico y no la expresión unívoca de un divo.

 

Manejar la técnica, esto es: el ritmo y sonido adecuados para ensalzar lo que se quiere narrar. Nada más, nada menos. Lean apoyandóse en las sílabas mayúsculas que les marco y descubrirán esto que les digo:

Desde aquí puede VERse el campaNArio,

el negro pensaTIvo de estorNInos,

invierno en los teJAdos, el coMIENzo

de la yerma extenSIÓN de la llaNUra.

La sequedad faBRIca el horiZONte

por donde ha de vaGAR el cuerpo auSENte

como huésped de un ALma / que pronto se conSUme

al primer FRÍo de la TARde.

Caen las campaNAdas de la TOrre

como inmensa ameNAza en el siLENcio

del páramo, y BRUmas

que anuncian la estaCIÓN / tañendo la desDIcha.

 

No vamos a explicar aquí la mecánica, sólo he pretendido que usted vea como es parte de la relojería de un poema: endecasílabos, alejandrinos, heptasílabos, un eneasílabo, todo para y por algo, relea esto, por favor, note como la cadencia de las ideas va acompasada con el sonido, poesía:

La sequedad faBRIca el horiZONte

por donde ha de vaGAR el cuerpo auSENte

como huésped de un ALma / que pronto se conSUme

al primer FRÍo de la TARde.

Así es la obra de JJ Castro, lenta, profunda, esculpida golpe a golpe… Sólo he querido compartir mi pasión por la escritura, la admiración por los poetas verdaderos (como Castro), clavar mi bandera literaria y recordar a toda esa gente que no fue al acto en la librería que no se preocupe, sus libros seguirán ahí cuando ya nosotros no.

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