Javier Ferrara es un ser ubicuo en la escena musical del país. Fundador del ciclo madrileño Sound Isidro, que este año celebraba su séptima edición, chico de las contrataciones y activaciones con marcas en Sonido Muchacho, una de las partes que conforman la promotora musical La Estanquera, mánager del grupo Los Estanques y cantante de la banda Parquesvr. A pesar de reconocer que desde que comenzó la era covid lleva “una vida de jubilado maravillosa”, lo cierto es que la preocupación sigue presente porque “nuestro trabajo se basa en la aglomeración de gente en espacios cerrados”.

Ferrara recuerda cómo empezó todo: “El primer concierto que tuvimos que posponer fue el de Cupido el 20 de marzo en La Riviera. En ese momento lo tomamos como un vamos a esperar, pero cuando se decretó el estado de alarma se fueron desencadenando las cancelaciones y reubicaciones”. La realidad actual no dista demasiado de la de aquel mes de marzo porque, como relata Javi, “los primeros días fueron confusos, pero a día de hoy siguen siéndolo, no tenemos demasiadas noticias ni certezas”. Como otras personas de su gremio, ha podido acogerse a una ayuda, en este caso, el subsidio de la mutua por cese de actividad.

El caso de Sound Isidro es bastante particular, ya que no es un festival como tal, sino un ciclo de conciertos durante el mes de mayo, que se ha convertido “en 42 fechas que reubicar”, lamenta Ferrara. No es tarea fácil cuando un equipo no tiene la seguridad de poder desarrollar el ciclo con normalidad. “Hemos logrado reubicar en distintos espacios al 60% de los artistas para los meses de octubre y noviembre”, cuenta el promotor. Y advierte que “todos los eventos cancelados se anuncian a través de la tiquetera WeGow y se envía un correo a todos los compradores para devolverles el dinero de las entradas con gastos de gestión incluidos”. También admite que “es muy complicado trabajar sin cobrar y sin la certeza de que se vaya a poder realizar”, y en este sentido agradece “enormemente” a su compañera Fanny y su compañero Alan “por ser pilares fundamentales en este proceso, ya que sin ellos hubiese sido completamente imposible reubicar las fechas de Sound Isidro”.

El desconocimiento de las instituciones sobre la música en directo es una constante en las conversaciones de las personas que la hacen posible. Para Ferrara, “básicamente desconocen cuáles son nuestros anhelos y necesidades, se basan en dos o tres cosas que consideran importantes y el resto las abandonan”. En su opinión, “la industria musical es absoluto capitalismo y como tal, es voraz y competitivo”. Recuerda el apagón cultural durante el confinamiento y se muestra en contra: “Creo que por norma, el artista y el empresario artístico quiere que su obra sea vista por el mayor número de personas, y en un contexto como este, hacer una huelga no tenía demasiado sentido”. “Aunque respeto todas las posiciones”, añade.

Con todo, Ferrara reconoce que “es la primera vez que veo una solidaridad real entre la profesión, ya que empatizamos, nos entendemos e intentamos ayudarnos en la medida de lo posible”. El mundo de la música “es muy endogámico, los pequeños, los grandes y los medianos”, cuenta Javi, que da las gracias por “el feedback que ha habido entre compañeros durante toda la cuarentena, ya que existen historias realmente desoladoras, como gente que se ha empeñado hasta las cejas, otras que han hecho adelantos que no saben si podrán devolver, mucha otra que no tiene la certeza de poder desarrollar sus eventos…”. Asimismo, defiende que “este mundo se ha desarrollado mayoritariamente por gente de izquierdas, aunque las tácticas y técnicas sean muy neoliberales”. En cuanto a la implicación de las instituciones en el ámbito cultural, sí esta a favor de las ayudas que “promuevan el arte o directamente al artista que de forma normal no pueda subsistir”.

Para Javi, “el futuro es una estepa siberiana hasta donde alcanza mi vista”, aunque se muestra ilusionado con la vida.  “No nos asusta comer mierda durante meses porque es lo que llevamos haciendo durante toda nuestra vida profesional… El underground es lo que tiene”, confiesa Ferrara. “Hemos nadado siempre entre barro, el problema es que ahora no sabemos cuál es el barro en el que tenemos que nadar, aunque sabemos que nos va a afectar muchísimo menos que a los grandes festivales y grandes empresas de managment”, comenta. No obstante, espera equivocarse en sus predicciones, aunque “mucha gente está programando para otoño-invierno de 2021 y muchas giras internacionales no comenzarán hasta 2022”.

Cuando se habla de música en directo y nueva normalidad, siempre se llega al mismo puerto. “¿Qué es un concierto?”, se pregunta Ferarra. Y responde conciso: “Una experiencia donde vas a compartir algo”. La distancia de seguridad hace prácticamente inviable esta realidad, ya que, como argumenta el promotor, “compartir con otras personas canciones que de algún modo te han emocionado o te han acompañado en algún momento de tu vida. Poder compartirlo con amigos, pareja, conocidos o absolutos desconocidos mientras os divertís, no hay streaming en el mundo que lo pueda sustituir”. Sin embargo, hay espacio para la esperanza en medio de una nueva normalidad, que no parece congeniar con los conciertos tal y como los entendíamos hasta ahora. “La música en directo volverá, es imposible que acaben con ella”, sostiene Ferrara, que se siente agradecido con seguir disfrutando cada día.

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