Alejandro Velasco es Jandi para los que le conocen. Es como un «Che Guevara» pero en catalán. Sus compañeros de protestas y manifestaciones dicen de él que «todo lo que tiene de grande lo tiene de buena gente», que «se mete en todos los charcos porque quiere cambiar el mundo». Está tan convencido de que solamente sumando a gente, protestando de manera pacífica, y persistiendo es como se consiguen las cosas.

Porque Jandi es un joven trabajador. A quien la vida no le ha regalado absolutamente nada. Militaba en Podemos, se lo tomaba muy en serio: siempre estaba allí, organizando, colaborando. Cuando Iglesias segó la dirección de Podemos en Cataluña, cuando eliminaron a Albano Dante, Jandi se marchó de la formación. Estuvo a su lado en cada charla, en cada acto. Le acompañaba, le traía, le llevaba.

Tiene un hijo pequeño, y sus ojos se emocionan cuando habla de él. Cuando te cuenta cómo le va viendo crecer, cómo le preocupa que no le falte de nada. Como cualquier padre. Y con los miedos normales, aunque quizás a veces más grandes, por enfrentarse a muchas cosas «antes de tiempo». Porque Jandi es un chaval, protestón, pero un chaval. Idealista, comprometido y con muchas ganas de enfocar su energía para ayudar a quien «sea víctima de los abusos del sistema».

Trabaja en una fábrica. Curra. Y devora todo lo que huela a política. Es de izquierdas, y está convencido de que es posible cambiar este mundo. Por eso el 23 de febrero de 2018 se fue a protestar junto a un centenar de personas que pertenecen a comités de defensa de la república. Se sentaron ante la puerta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Y por aquello, donde no se tiró un papel al suelo, ha estado más de un año esperando para conocer qué diría el juez después de que la fiscalía pidiera cárcel para él y otros doce.

Y es que, el fiscal pidió entre un año y dos y medio de prisión para los trece activistas independentistas, miembros de los Comités de Defensa de la República, por haberse encadenado en las puertas del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña el 23 de febrero de 2018. Protestaban para pedir la libertad de los presos políticos, denunciar la represión y la judicialización de cuestiones de índole política.

Les acusaron de delitos de desórdenes públicos, desobediencia y resistencia grave a los agentes de la autoridad. Bloquearon el acceso al Tribunal durante unas de dos horas.

El pasado mes de febrero comenzó el juicio en la Audiencia de Barcelona. Durante la vista, los acusados defendieron su derecho de protesta, de manifestación e hicieron hincapié en que su reivindicación se hizo en todo momento de forma pacífica. Además, explicaron que era una acción simbólica, porque las puertas de acceso estaban abiertas, aunque ellos estuvieran sentados en las escaleras. Que se podía entrar y salir del edificio. No tenían intención de bloquear, según explicaron al juez.

Les acusaron de haberse encadenado, y de que la policía tuviera que cortar las cadenas. Negaron estos hechos. Como también negaron haber agredido a ningún agente.

Finalmente, el 27 de febrero, se conocía la resolución judicial: absolución para doce de los trece. El juez consideró que  la protesta había sido pacífica, que no alteraron el orden público y que no habían impedido el acceso de la gente al Tribunal. La sentencia recoge que «la única molestia que causaron fue a los usuarios de la calle que discurre delante del edificio», porque la calle tuvo que cortarse. Pero se entiende que es «totalmente desproporcionado» acudir a la vía penal por estos hechos.

  • ¿Por qué decides ir aquel día al tribunal superior de Justicia a protestar? 

El autogobierno de Catalunya estaba bajo el 155; el Estado estaba persiguiendo y llamando a declarar a la Audiencia Nacional a funcionarios del Govern por el 1-O. Nos habían pegado, se había interrumpido la 11 legislatura, teníamos presos, exiliados. Todo esto hizo que me decidiera a ir el 23F del 2018 ante las puertas del TSJC a reivindicar pacíficamente en una sentada, en el marco de la no violencia, en las escaleras del TSJC con el lema»Aturem el cop d’Estat’ (Paremos el golpe de estado). Reclamábamos democracia, libertad, el fin de la represión del sistema judicial español, el retorno de los exiliados políticos y la libertad de los presos que, en aquel momento, aún estaban en Madrid. Ese mismo día declaraba el Mayor Trapero en Madrid en la Audiencia Nacional.

  • Decidisteis encadenaros. ¿Por qué?

Por algo muy sencillo, la libertad de todo los pueblos oprimidos, por poder decidir libremente qué nación quiero. Porque defiendo que podamos tener una República.

  • Han sido varios meses de proceso judicial, ¿cómo te has sentido durante este tiempo?

Me he sentido fuerte gracias a la solidaridad que he recibido. No sólo yo, sino todos mis compañeros. Personalmente estoy muy agradecido por todo el apoyo que hemos tenido de Teixidoras, CDR locales, ANC, Omnium, Alerta Solidaria, Rescat, 9 Detingudes23S, 9lladoners, Tamara, Nuri (Madre del Adri), Xarly, La forja, Arran, CUP, JXC y ERC.

Especialmente, Esquerra Republicana de mi pueblo, Cerdanyola. También he recibido mensajes de apoyo de Gabriel Rufian.

El apoyo es fundamental, porque todo esto lo vives con miedo por no saber qué futuro vas a tener. He estado preocupado, sobre todo por mi familia, por mi hijo y mi compañera. Te da miedo plantearte que puedas perderte durante un tiempo parte de sus vidas.

Todo esto se te mezcla, pero te mantienes en pie. Defender los ideales y mantener la movilización en la calle es fundamental, y a pesar del miedo, no debes dejar de hacerlo.

. ¿Cuanta gente conoces que esté inmersa en causas judiciales?

Pues… te pones a echar cuentas y ves que son muchos, demasiados. Desde el 20 de Septiembre de 2017 hasta ahora hay unas 2000 personas que están en situaciones similares. He podido hablar con muchas personas encausadas y represaliadas.

Los casos menos conocidos son los más duros en penas solicitadas por la Fiscalía. Te hablo  de 8 años por cortar una carretera, de 4 años por lo del AVE, también hay muchos que no han llegado a juicio se han ido cayendo durante la fase de instrucción, o directamente desestimados por el Juez.

  • ¿Cuál es el caso que más te ha sorprendido?
  • El de Xarly, sin duda. Le gritó a Llarena en un bar. Gritar no puede ser delito. Pero es que te pones a pensar, de los casos que he conocido, y cada uno te parece alucinante. El de Josan es otro ejemplo: piden para él 4 años por protestar el 21D en Barcelona. El día del Consejo de Ministros en Barcelona. Protestar no puede ser delito en un país ‘Democratico’. Pero no son casos que se estén dando solamente aquí en Cataluña. Es que tenemos un problema, y lo tenemos todos. Fíjate el caso de Daniel Gallardo en Madrid, en prisión por echar una mano y evitar agresiones en la manifestación de marzo allí…
    Hay casos que son increíbles, que buscan meter miedo, como la persecución de chavales que no estan en ningun colectivo, que simplemente salieron a la calle a protestar en Urquinaona por la sentencia del Supremo. Y vas conociendo otros, como el asunto de Mario, que okupa, punki, vegano y amante de los animales, anarquista: estuvo 43 días en prisión, solo tiene 23 años… Suelen ser siempre jóvenes, y es preocupante cómo todo esto te marca para toda la vida.

– Me hablabas antes del miedo que has pasado pensando en que si te condenaban, podrías perderte parte de la vida de tu hijo, de tu compañera… ¿qué se siente cuando se siente miedo?

Soy humano y tengo miedo, pero no el miedo al Estado a través de la represión, que es lo que quieren que sientas para que te quedes en casa. Es lo que buscan: que no protestes, que te quedes callado y seas sumiso. Mi miedo es el de no saber qué futuro voy a tener, sobre todo por mi familia, mi hijo y mi compañera, de perderme durante un tiempo parte de sus vidas. Es una idea que te viene a la cabeza una y otra vez… porque como no sabes realmente qué es lo que te puede pasar, esta inseguridad de no saber si pedirán para tí años de cárcel o te dejarán tranquilo, como en nuestro caso.

  • Y viendo todo lo que está pasando, habiéndolo vivido en primera persona: ¿cómo valoras la situación actual de represión?

Creo que no se ha terminado y, lo que es peor aún: que no terminará. Aunque haya una mesa de diálogo, aunque haya un Gobierno progresista…

De hecho se está viendo que la represión no cesa: por ponerte un ejemplo, acaban de ir a por Toni Soler, un cómico, por una chorrada. No paran.

Es cierto que, en privado, se han puesto en contacto conmigo dirigentes de los Comunes, de Podemos de Canarias, para mostrarme su apoyo, para decirme que les parecía alucinante lo que nos estaba pasando. Pero públicamente, nada.

Tenemos muy claro, los que nos manifestamos en las calles, los que estamos siempre reivindicando lo que es de justicia para la mayoría, que buscarán la manera de reprimirnos. Porque somos gente pacífica, porque tenemos muy claro que no nos vamos a callar, y mientras sigan reprimiéndonos, estaremos. A través de colectivos como MeridianaResisteix, MarinaResisteix, SabadellRediteix, Les CortsResisteix, los CDRs, independentistas anónimos, La PAH, gente como Oscar Reina y el SAT, y cualquier grupo disidente que denuncie los abusos y plante cara al régimen del 78, al Ibex35, a esa «Marca España» que nos quieren vender, a la Monarquía.

  • Tú estás en la calle, y protestas contra los abusos. Pero, ¿qué le dirías a los dirigentes políticos? 

Si tuviera delante a Oriol Junqueras, a Carles Puigdemont, a Mireia Vehi o a Natalia Sanchez, me gustaría decirles que el Independentismo está más fuerte que nunca: se ha visto en Perpinyán el 29F. Que el Pueblo está cansado del Partidismo sectario, de las encuestas y de las promesas vacías. Nosotros respondemos: estamos activos, en las calles, hablando con la gente, informándonos y acudiendo a cada convocatoria, convocando nosotros también. Estamos en las cuestiones políticas y sobre todo en las sociales para defendernos de los abusos que ellos deben frenar.

El pueblo necesita ser representado en una Lista Unitaria Trasversal para las próximas elecciones: una lista amplia, que piense en clave de país catalán. Hemos demostrado que el pueblo cuando tiene que unirse, lo hace. Cuando tiene que llenar las calles, se une. Cuando tenemos que ayudar a vecinas a las que quieren echar de su casa a la calle, estamos ahí. Nosotros siempre estamos ahí, ahora tienen que estar ellos y unirse por nosotros.

 

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