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Iván Torres, vocalista del grupo «Efecto Pasillo», habla de él, de su banda y de mucho más

Andrea Vinyamata de Gibert
Project Manager & Social Media Manager. Articulista en Diario16. Líder Coach. RRHH y formación. Presentadora de conciertos y eventos. Experta Universitaria en Redes Sociales, Marketing y Contenidos. Estudios en psicología.
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Hace unos días, mi hijo pequeño, escuchando la música del grupo Efecto Pasillo, me preguntó el motivo de que sus canciones le hiciesen sentir tan feliz. Fue entonces cuando me dije que, las mejores respuestas, nos las podría dar el propio Iván Torres, vocalista y compositor de la banda. Y es que, realmente, creo que la clave de su música es esa alegría, esa energía que transmite desde la primera hasta la última nota. La simpatía y el sentimiento que muestran los componentes del grupo, y en concreto Iván, no son atrezo, son reales, son algo suyo. Nacen desde lo más íntimo de su ser, y eso, irremediablemente, se transmite con esa intensidad que va directa al corazón de quienes tienen la suerte de poder disfrutar de su arte.

Creo que este es uno de los mejores momentos para entrevistar a Iván, ya que este año Efecto Pasillo cumple diez años, ¡dos manos completas! Es un cumpleaños importante, y qué mejor forma de celebrarlo que hablando con él de sus éxitos, de sus sentimientos, de sus sueños… De las dificultades que la Covid-19 trae al sector cultural, de los miedos…

Iván, este año celebráis diez años de Efecto Pasillo, ¿cuáles han sido vuestros inicios como grupo?

En el año 2007 nos juntamos como banda, y fue en 2010 cuando grabamos nuestro primer disco. Los inicios siempre son muy ilusionantes, nos juntamos cuatro amigos con muchísimas ganas de hacer música propia, con variedad de estilos, sin saber todavía cómo enfocarlo exactamente. Es decir, empezamos con mucha profesionalidad, pero sin visión comercial, simplemente queríamos sacar todo eso que llevábamos dentro. Yo lo recuerdo con muchísimo cariño, fue una etapa muy bonita, de lucha, pero de lucha llena de pasión y de amor. Por otro lado, también lo recuerdo como algo que hicimos con bastante cabeza, recaudando lo poco que íbamos ganando con los bolos, y haciendo otros trabajos extra que nos permitían seguir adelante.

¿Cuándo pudisteis llegar al gran público?

De inicio no fue fácil, pero tuvimos la suerte de publicar dos temas, “Pan y Mantequilla” y “No importa que llueva”, que nos permitieron llegar al gran público, y a raíz de eso, ha sido todo una carrera de velocidad, y sobre todo de fondo. Hay que estar, estar siempre, más arriba o más abajo, pero estar, y ante todo juntos, unidos, y con ilusión.

Cómo músico, ¿cuál es tu preparación? ¿O es todo pura vocación?

Básicamente yo soy autodidacta. Sí que he hecho clases de canto, de guitarra y piano, pero realmente es algo que llevo dentro, aprendiendo muchísimo también de los músicos que me acompañan. He aprendido mucho a base de hacer y hacer. Sería ese dicho de “la profesión se hace trabajando”, y creo que este es mi caso.

Si eres vocacional, si es algo que llevas tan dentro tuyo, imagino que desde joven la música habrá formado parte de tu vida.

En la adolescencia me afloraron las ganas de tocar la guitarra, de aprender a cantar, y de expresarme de esa manera. Antes, de niño, tenía sensaciones, interés, veía la música como algo que me atraía, pero fue a partir de los quince años que empecé a practicar, a aprender de verdad, a entender que lo que me gusta es expresarme artísticamente.

En Efecto Pasillo, además de cantar, ¿compones tú las canciones del repertorio?

Sí, yo compongo gran parte de las letras, y la idea original de la música es mía, pero sí que es verdad que muchas de las canciones nacen de la improvisación que hacemos en el local. Posteriormente, con eso, me lo llevo a casa, y a partir de esas ideas, hago. El letrista oficial de la banda soy yo, pero siempre con el filtro y ayuda de los chicos, haciendo que finalmente cada canción suene como Efecto Pasillo, suene grande.

Una curiosidad, ¿por qué este nombre, Efecto Pasillo?

Surgió por una idea que dio Nau Barreto, guitarrista de la banda, a la que le dimos un carácter filosófico; hay que perseguir la vida, y el camino de uno, como si se tratase de un pasillo. Esta es nuestra sensación. Vivir por un pasillo por el que hay que caminar, y avanzar, donde te encuentras muchísimas puertas a las que tocar. Y hay que atreverse a tocarlas, caer a veces, levantarse y seguir avanzando, aprendiendo, y haciendo canciones. A cada puerta que abres te vas a encontrar con cosas con las que tienes que lidiar, pero siempre sin olvidar que hay que seguir adelante y con ilusión.

Basándote en esta filosofía tan bonita, ¿qué puertas crees que habéis tocado bien, como para llegar a donde estáis ahora mismo, a una carrera plagada de éxitos?

Varias puertas como, por ejemplo, y fundamentalmente, haber dado con nosotros mismos, y seguir juntos hasta hoy, sabiendo poner por encima de los intereses económicos o del “famoseo”, el interés de la banda. Así, hemos mantenido siempre una relación muy buena entre los componentes, y creo que eso es básico. Esa puerta de la amistad es importantísima.

También supimos tocar la puerta adecuada cuando encontramos a nuestro productor, Tato Latorre (Estudio La Sucursal, en Sabadell y Madrid). Al abrir esa puerta, nos dimos cuenta de lo importante que es rodearse de personas honestas, con la cabeza bien puesta, y que miren por tu bien y no sólo por el suyo. Que apuesten realmente por ti. La verdad es que tuvimos mucha suerte en ese aspecto, no fallamos, y de hecho seguimos trabajando con él.

En resumen, nuestras dos puertas básicas han sido la de la amistad, y la de las personas que te apoyan, hasta lograr buenas canciones.

Cumpliendo estos diez maravillosos años, ¿qué planes de celebración, entiendo truncados por la Covi-19, teníais y tenéis actualmente?

El plan inicial, aunque debido a la pandemia está yendo más lento de lo esperado, es muy bonito. Hemos querido rescatar diez canciones, una por cada año de celebración, que no han sido singles, o que han sido singles que no han alcanzado el mismo éxito que otros a nivel de mercado, y los hemos recuperado para acompañarlos de colaboraciones. Hemos sacado cinco ya. Hemos cantado con David Otero, Georgina, Funambulista, O’Funk’illo y Huecco. Son cinco canciones que hemos reversionado con ellos, y vamos a hacer cinco más. Así, celebramos y rescatamos canciones para que, aquellos que no las conocían, puedan conocerlas ahora, y para que los que las conocían, puedan disfrutar de una nueva versión.

Aparte, propusimos una gira, que íbamos a hacer entre marzo y mayo, enfocada a que fuese en salas pequeñas de todo España, para que nuestros fans pudiesen estar ahí, cerca, de forma intensa. Pero sólo pudimos hacer dos conciertos debido a la pandemia, y la idea es recuperarlos en diciembre, si se puede, obviamente.

Y finalmente, debíamos sacar dos canciones inéditas, de las que, de momento ha salido “Similares”. La otra, teniendo en cuenta los momentos convulsos que vivimos, finalmente creo que la estrenaremos en enero de 2021, después de reyes.

¿Qué tal está yendo con el tema “Similares”?

En líneas generales está yendo muy bien, las radios enseguida la hicieron suya, está sonando en las principales emisoras del país, y creo que es una canción muy importante para nosotros, ya que tanto a nivel de letra como de composición es muy madura. Va muy bien. Ahora, siendo honesto, estoy un poco decepcionado porque creo que una canción como esta debería haber ido mucho mejor, debería haberse abierto puertas más grandes. Pero la música es así, no todas las grandes canciones triunfan como deberían. Ésta ha triunfado, pero humildemente pienso que debería haber llegado más lejos. Pero bueno, realmente esta es una percepción mía. Los tiempos que vivimos tampoco ponen fáciles las cosas. Aun así, tanto la banda como yo, estamos contentos con el resultado, es una gran canción.

¿Qué es lo más bonito que vives y has vivido en esta profesión?

Lo más bonito es recibir el cariño de la gente, del público. No sólo en grandes escenarios, sino también en pequeños escenarios, cuando te miran, cuando cantan contigo, que sonríen con esas ganas. Otra cosa que me llena muchísimo, y que creo que es el verdadero premio de esta profesión, es cuando hay gente que nos da las gracias por la música, gracias porque es terapéutica, cuando te dicen que, gracias a tu música, han sobrellevado mejor, situaciones muy complicadas. Un ejemplo concreto es el de una niña que tiene una enfermedad grave. Su familia me explicó que, con nuestra música canta y baila, y eso les permite afrontar mucho mejor la situación. Al final, son estas las cosas que le dan todo el sentido a mi profesión. No necesitaría nada más.

Enfocándolo desde otro punto de vista. Muchas personas creen que la vida del artista, del músico, es fácil, divertida y está llena de magia. ¿Es realmente así?

Es un mundo precioso para el que lo ama, y tiene muchísimas cosas, como dices, mágicas. Pero, como todo, también tiene su parte de sacrificio. Hay que estar mucho tiempo fuera de casa, lejos de la familia, hay que dormir en distintas ciudades, hay que hacer un gran esfuerzo para mantenerse siendo uno mismo, sin perderse. Hay muchas noches en este mundo, y hay que tener mucho cuidado. En resumen, hay que tocar con los pies al suelo, y ser muy consciente de lo que es verdaderamente importante. A pesar de todo, yo me siento muy afortunado, ya que poder vivir de la música es casi una excepción, y por ello me siento muy feliz. Pero siempre sin olvidar que hay que sacrificarse y esforzarse muchísimo para avanzar día a día.

Respecto a lo que me explicas, ¿consideras que sigues siendo tú mismo, eres el Iván de antes de Efecto Pasillo?

Yo creo que sí, sí. He tenido épocas de mayor o menor equilibrio, quizás hasta de despiste, pero lo que es la esencia de Iván es la misma de antes. Con más experiencia, viéndolo todo desde otra perspectiva, pero sigo siendo yo. Tras estos diez años, en los que uno va cumpliendo años y mira un poco hacia atrás para hacer balance, observo y veo que soy bastante fiel a lo que era, a lo que soy, y a lo que quiero ser.

Yendo a la situación actual, ¿qué opinas tú sobre cómo se está llevando el tema de la cultura, y de la música en concreto, respecto a la gran problemática del Coronavirus?

Yo, la verdad, estoy bastante indignado. Cierto es que la cultura no es comida, no es agua, uno no muere de hambre si no ve una película, si no va a un concierto. Pero culturalmente, emocionalmente y espiritualmente, pienso que la cultura es completamente necesaria, y nos han dejado para el final. Siento que han dado prioridad a la mayoría de sectores, sin tener en cuenta el nuestro. Se pueden hacer las cosas con la seguridad necesaria para poder avanzar, pero las administraciones no están poniendo de su parte para lograrlo, y mejorar la situación. Me siento decepcionado porque han pasado muchos meses, estamos a finales de octubre, y tanto yo, como el sector en general, seguimos sin ver la luz. Y creo que algo así dice mucho del nivel cultural de un país, el ver cuánto se apuesta por salvar la cultura como un bien necesario. Sinceramente, creo que no se ha estado a la altura.

Teniendo en cuenta esta segunda oleada, que además era previsible, ¿qué recomendarías como profesional del sector, para poder seguir adelante? Porque la cultura no es alimento, pero alimenta a mucha gente. Y la cultura no es alimento, pero de alguna forma alimenta el alma, y eso también es necesario.

Sin duda, para la tranquilidad de la gente, creo que se debería invertir ya en un sistema de test rápidos, que permitiesen acceder a los recintos con seguridad.

Por otro lado, igual que se está haciendo en otros sectores, creo que cumplir con una serie de normas de seguridad básicas, de distancia, etcétera, el acceso a la cultura podría ser tan, o más seguro, que muchas de las actividades que hoy en día se llevan a cabo. El problema es que hay demasiados intereses económicos y políticos, que los mismos promotores no tienen interés, en muchos casos, de reducir aforos, que hay ayuntamientos que no están dispuestos a ceder espacios a precios reducidos, etc. Y al final, entramos en una cadena donde, en vez de ayudarnos unos a otros, salimos todos perjudicados.

El hecho de no estar haciendo conciertos, ¿qué significa para ti, tanto a nivel laboral como emocional?

A nivel laboral significa que el principal ingreso económico se ha cerrado, es decir, no hay ingresos económicos principales, es cero. Por suerte, en nuestro caso tenemos una trayectoria que nos permite aguantar un poco, pero empieza a preocupar, y más cuando no vemos un horizonte claro.

Emocionalmente, tiene cosas malas y buenas. La realidad es que, el hecho de no tener que estar viajando constantemente, me ha permitido estar más que nunca con mi familia, y especialmente con mi hijo de cinco años, del que estoy pudiendo vivir el día a día, disfrutar de él al máximo, jugar con él, aprendiendo, trabajando, cosa que antes me resultaba imposible. Eso lo estoy viviendo de forma muy positiva, está siendo una aventura muy bonita. He sentido otra vez que tengo un hogar, porque había perdido esa sensación al estar tanto tiempo fuera. Así que, emocionalmente, tengo un conflicto. A veces estoy desesperado, siento que necesito trabajar, hacer más cosas, pero por otro lado siento que estamos creciendo como familia, recuperando cierta estabilidad y rutina, que creo que son necesarias para todos en algún momento.

Hablando de Iván como artista, ¿tienes algún proyecto fuera de lo que son las alas de Efecto Pasillo?

Sí, tengo un proyecto a corto plazo, ya que voy a empezar a sacar canciones mías, en solitario. Quiero dejar muy claro que es en paralelo a la banda, es decir, yo sigo con la banda, y espero seguir muchos años, y de hecho esto está hablado con ellos, y con la compañía, y tengo su beneplácito. Mi idea es ir sacando canciones, compaginándome con la actividad del grupo. Serán canciones que, de manera natural, me nacen de forma más introspectiva, más profunda, en forma de balada, etc. Algo más cercano a lo que sería el cantautor, y que no tiene mucho que ver con el repertorio de Efecto Pasillo. Estoy muy ilusionado, empiezo en diciembre. Tengo muchas ganas de hacerlo, y de mostrar otros sentimientos a través de la música. Creo que ha llegado el momento de hacerlo, y estamos todos de acuerdo, así que es genial.

De cara a noviembre, saldrá una canción en la que has colaborado de forma muy profunda, junto al cantautor Mario Muñoz, en favor de la Fundación Infantil Ronald McDonald, que acoge a familias con niños que sufren enfermedades muy graves. ¿Es correcto? ¿Cómo ha sido la experiencia?

Un día me mandó un mensaje la tenista canaria Carla Suárez, y me explicó que iban a hacer una canción, desde la Casa Ronald McDonald de Barcelona, con el objetivo de apoyar a las familias que viven en las distintas casas que la Fundación tiene en España, y dar mayor visibilidad a su labor. Por supuesto me abrí a escuchar, y me llamó directamente el compositor de la canción, Mario Muñoz, ya que tanto él como su mujer están inmersos en el proyecto de la Fundación, en contacto directo con los niños de la Casa de Barcelona. Se trata de personas solidarias, que hacen proyectos para los demás, y tal como me lo relató, me pareció muy interesante, y más teniendo en cuenta que soy padre, que me considero una persona solidaria, y me gustó mucho la idea. Entonces, cuando ya nos metimos de lleno, trabajamos sobre la canción, para lograr que fuese lo más atractiva posible, para conseguir una mayor visibilidad. Y así, trabajando mano a mano con Mario, y con la gente de la que se rodea, la verdad es que creo que conseguimos un tema con una luz diferente, que a los propios niños de la Casa les puede gustar mucho (de hecho, me consta que les gusta).  La verdad es que fue una experiencia muy enriquecedora. Además, en estos tiempos tan complicados, ver a gente que se implica tanto en temas solidarios para apoyar a personas que lo están pasando realmente mal, viviendo fuera de sus casas, y lidiando con situaciones de salud tan duras, tiene mucho sentido. Y el resultado es que me siento bien, me siento muy bien, porque en esta profesión, poder participar en proyectos como éste, le da sentido a todo. Es cuando te rodeas de gente buena que le da luz a la vida, y a las personas que lo necesitan. ¡Y estoy desenado ver el videoclip, que aún no he visto!

¿Tienes algún otro sueño, además del de cantar, que ya has cumplido?

Yo siempre he tenido la inquietud de hacer algo de interpretación. En su momento hice teatro en el instituto, en la universidad, pero mi inquietud sigue ahí. Así que actualmente me estoy formando para ver si surge la posibilidad de poder acercarme de forma más profesional al mundo del teatro, de la interpretación en general. ¡Casualmente ahora mismo tengo aquí un monólogo, que me he de preparar para la semana que viene!

Ya para acabar, y teniendo en cuenta que te has abierto completamente al hablar de ti, de tus sentimientos y de tu profesión, ¿qué le aconsejarías a alguien que sueñe con dedicarse a la música con la misma intensidad con la que tú te dedicas?

Cuando aconsejo algo, siempre intento ser muy cuidadoso, pero le diría que lo principal está dentro de uno; confiar en uno mismo, creer ciegamente en tu proyecto, en lo que quieres. Centrarte, en este caso, en hacer buenas canciones. Y, muy importante, tener el olfato muy bien afilado para rodearte de personas que realmente quieran apostar por ti, y no aprovecharse de ti. Es muy importante ser muy intuitivo con esto, porque en este mundo es muy fácil que se aprovechen.

Muchísimas gracias Iván, por tu sinceridad, por ser tú mismo, por la solidaridad dentro de tu trabajo, y suerte en tus nuevos proyectos, tanto con tu música en solitario, como en la interpretación.

Os recomiendo ver el videoclip de la película “Padre no hay más que uno”, de Santiago Segura. Ahí podemos ver a Iván, combinando lo que mejor hace, cantar, con lo que ahora sueña, actuar.

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