Las autoridades italianas han aplicado por primera vez la capacidad de tomar la decisión de bloquear el envío de vacunas producidas en Europa a Australia. Un total de 250.000 dosis contra la COVID-19 de AstraZeneca, que estaban almacenadas en una planta industrial de Anagni (próxima a Roma), no saldrán rumbo a Australia, tal y como estaba previsto, después de que ayer las autoridades italianas denegasen la autorización necesaria para ello, con el respaldo de Bruselas.

Visto bueno de Bruselas

Italia informó de su decisión a la Comisión Europea con antelación, hace una semana. Mario Draghi valoró la situación con la presidenta de la CE, Úrsula Von der Leyen, quien respaldó su decisión.

El mecanismo se ideó como consecuencia del primer conflicto con la empresa farmacéutica AstraZeneca al anunciar que no podría cumplir con su compromiso inicial, en el sentido de entregar menos dosis de las que había acordado con la UE. La sospecha de que el incumplimiento del contrato se debía a que había destinado las vacunas a Reino Unido, hizo que la UE desarrollase un mecanismo que pudiera garantizar el abastecimiento europeo en caso de que éste corriera riesgo por incumplimiento contractual por parte de la empresa.

La UE había firmado un acuerdo con AstraZeneca en el pasado mes de agosto por un total de 300 millones de dosis, pudiendo ampliarse a 100 millones más. Sin embargo, a principios de año, el laboratorio sueco avisó de que iban a producirse retrasos en la producción de las plantas situadas en Países Bajos y en Bélgica, por lo que la entrega se reducía notablemente, lo que produjo una reacción inmediata de la Comisión Europea.

El mecanismo establecido obliga a la farmacéutica a informar con antelación suficiente a las autoridades sobre la cantidad de dosis fabricadas en el territorio europeo, y explicar cuántas quieren exportarse a terceros países. Los territorios donde se encuentren las vacunas podrán tomar la decisión, en un plazo máximo de 48 horas, sobre el permiso para que las vacunas salgan o, por el contrario, sean bloqueadas, como ha sido el caso de Italia. Para ello, es necesario informar previamente a la Comisión Europea y contar con su aprobación.

Australia no es un país vulnerable

La principal razón por la que Italia ha tomado la decisión es que Australia no se encuentra en el listado de países vulnerables, por lo que bloquear el envío no pone en riesgo su salud pública.

El ministro de salud australiano, Greg Hunt, explicó que su producción local ha comenzado con 1 millón de dosis y que el cargamento previsto desde Italia no estaba en su previsión para el plan inmediato de vacunación.

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