El presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, recibió ayer una llamada telefónica de su homólogo israelí, Reuven Rivlin, en la que este subrayó “la necesidad de cooperar y coordinarse entre ambas partes para contrarrestar el brote global de la pandemia de Coronavirus”. El presidente Abbas acogió con aceptación la iniciativa israelí, “que pide la coordinación de esfuerzos para enfrentar la propagación de esta peligrosa pandemia en la región y el mundo”.

Por su parte, el primer ministro, Mohammad Shtayyeh, en un intento por controlar la propagación de la pandemia de coronavirus, ordenó ayer por noche la restricción del movimiento entre las gobernaciones palestinas y llamó a miles de palestinos, que trabajan en los asentamientos ilegales israelíes, para que no fuesen a sus puestos de trabajo.

Shtayyeh dijo en un discurso televisado que “dado que el movimiento entre las provincias se limitará al mínimo, cada ministerio deberá reducir el número de empleados que trabajan en la oficina central en Ramallah”.

Además, advirtió, según esta información, que “los autobuses que viajan entre las provincias se detendrán para evitar el contacto entre las personas y reducir el movimiento, instando a las personas que viven en las aldeas y pueblos a no venir a las ciudades a menos que sea muy necesario”.

Shtayyeh pidió a los trabajadores de los asentamientos que “no vayan a sus lugares de trabajo, ya que muchos colonos podrían estar infectados con la enfermedad y que los trabajadores que van a trabajar en Israel deben organizar su larga estadía en sus lugares de trabajo porque, a partir del domingo por la mañana, no se permitirá a ningún trabajador la enntrada o salida de Israel durante un mes”.

En otro orden de cosas, dijo que “los bancos operarán en condiciones de emergencia, mientras que reducen sus horas de trabajo en todas las provincias. Asimismo, Shtayyeh también explicó que, a partir de ayer por la noche, “estará prohibido moverse dentro de las ciudades de Belén, Beit Jala y Beit Sahour”, pidiendo a las personas en las tres ciudades que se queden en sus hogares para los casos infectados y no se propaguen. la enfermedad. Al igual, se prohibirá la entrada y salida hacia y desde la gobernación de Belén, el epicentro de la enfermedad donde se encuentran 40 de los 44 casos confirmados hasta ahora en Palestina. Por último, las fuentes revelan que alertó “a cualquiera que esté en cuarentena en sus hogares que no abandone sus hogares porque eso pondría en peligro la vida de las personas, y cualquiera que viole esto se arriesga a ser procesado por la ley”.

A pesar de las buenas intenciones, Israel continúa con su política de acoso a Palestina a pesar de la voluntad de cooperación, ya que sigue habiendo destrucción de viviendas y la reciente denuncia de que Israel está aprovechando estas crisis del coronavirus para confiscar tierras palestinas. Al hilo, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) advirtió a Israel que ”aproveche la pandemia de coronavirus para expropiar la tierra palestina a través de sus actividades de asentamiento y los planes de anexión de la tierra palestina ocupada”, y rechazó “las intrusiones de los colonos israelíes de la mezquita Al-Aqsa en Jerusalén bajo protección policial, así como las excavaciones cerca del muro del recinto sagrado”.

En el mismo comunicado, la OPL informaba sobre “la escalada en las actividades de asentamiento que coincide con los crímenes de las pandillas de colonos, que están causando estragos y atacando a nuestra gente cortando árboles y atacando casas y vehículos en las calles, y comenzando a construir caminos para los colonos, como ahora está ocurriendo entre los pueblos de Za’atra y Hawwara para el uso de los colonos, en un intento de crear bantustanes y guetos para nuestro pueblo, creyendo que pueden aprovechar la situación actual para aprobar el llamado acuerdo estadounidense del siglo”.

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