La publicación del índice de secretismo financiero, tras un estudio realizado por la organización civil Tax Justice Network, y del que se hace eco La Celosía, muestra un dato positivo y es que el secreto financiero es menor en el mundo como consecuencia de las reformas internacionales en pro de la transparencia. De media, según este índice, los países calificados redujeron su contribución a la falta de transparencia en un 7%.

Las acusaciones del informe se dirigen principalmente contra Estados Unidos, Islas Caimán y Reino Unido. La organización que lucha en pro de la justicia fiscal considera que hay  un eje anglosajón  sobre el que se sustenta gran parte del secreto fiscal y constituye la mayor amenaza internacional de corrupción, elusión y evasión fiscal.

Los 10 territorios que más contribuyen a la opacidad financiera y son cómplices de ésta, son además de los tres citados Hong Kong, Singapur, Luxemburgo, Japón, Holanda, Islas Vírgentes británicas y Emiratos Árabes Unidos. El índice está establecido de tal suerte que un mayor rango en la clasificación no significa necesariamente que una jurisdicción sea más secreta, sino que juega un papel más relevante en el mundo financiero a la hora de dar cobertura al secreto bancario, empresas e inmobiliarias con propiedad anónima y otras formas de opacidad, que sirven para la economía criminal, lavado de dinero, evasión fiscal, etc.

Así, Suiza por primera vez no está a la cabeza de la opacidad del capital. Estados Unidos mantiene la segunda posición y aparece por vez primera en la cima, las Islas Caimán, territorio caribeño bajo jurisdicción inglesa y uno de los vectores que utiliza la City londinense para liderar el sector de los llamados servicios financieros.

Artículo anteriorLa Iglesia Católica, ente desestabilizador nacional
Artículo siguienteCargazo
Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here