La tortura y el miedo que han vivido los afectados del IRPH puede terminar el próximo día 3 de marzo con la sentencia del TJUE. Muchos de los testimonios que recibimos en Diario16 de víctimas del IRPH nos indican la misma situación: la llegada de la crisis, la pérdida del empleo o la precarización de los salarios les obligó a buscar soluciones para hacer frente a los préstamos hipotecarios firmados durante la burbuja. Ahí se aprovecharon muchas financieras e inmobiliarias para vender refinanciaciones de hipoteca con IRPH, lo que ha supuesto que estas familias vivan con el miedo constante a no poder hacer frente a los pagos y ser desahuciadas de sus hogares.

Hoy les traemos el testimonio de lo que le ocurrió a una familia trabajadora que resume a la perfección esta situación que están viviendo cientos de miles de personas que han sido víctimas de este nuevo abuso de la banca.

«En 2008 fuimos a una inmobiliaria a vender mi casa, teníamos una hipoteca en una entidad bancaria y necesitábamos financiación por unos imprevistos familiares y varias deudas que no podíamos afrontar, ya que en 2007 me había quedado en paro. Allí nos comentaron que ellos me podían buscar refinanciar mi hipoteca mientras se vendía mi casa por el importe que necesitaba y que la cuota se me iba a quedar prácticamente como la tenía (nosotros la hipoteca la podíamos pagar, pero no lo que se nos había venido encima). Como tontos caímos en el cuento de la lechera y confiamos en ellos, tampoco teníamos otra opción para ir afrontando los pagos, así que accedimos. La inmobiliaria preparó todo y nos mandó un gestor de una financiera a casa y allí nos dijo que la cuota se nos quedaría igual que la estábamos pagando, y cuando le preguntamos por las condiciones nos dijo que el índice era igual que el que teníamos pero más estable, en ningún momento supimos que había otro índice, sólo pensábamos que el Euribor era el que existía para todas las hipotecas, de hecho era el que teníamos con la otra entidad. Durante el primer año nos subió la cuota y fue entonces cuando empezamos a investigar y descubrimos que teníamos el IRPH y unas cuotas fijas que iban aumentando durante tres años (capitalizaban). Menos mal que nos dimos cuenta de que había una cláusula que ponía que un mes antes de la revisión podíamos cambiarnos a variable y así lo hicimos al año y medio, ya que si hubiésemos seguido pagando las cuotas que ponían no hubiésemos podido afrontarlas. La casa no se vendió, los precios cayeron y ya no me cubría lo que habíamos pedido más todos los gastos que nos cobraron por cancelarme la otra hipoteca y hacer una nueva con dos tasaciones, una la inmobiliaria y otra la financiera. Al tiempo, la inmobiliaria que me hizo la gestión desapareció, así que nos quedamos con la casa y una hipoteca a 37 años, que cuando terminemos de pagarla tendré 80 años. He pasado en todo este tiempo una depresión de caballo, trabajando por horas donde podía y quedándome una ansiedad de por vida ante cualquier problema que me surja, pero echándole cada día rabia y coraje para acabar con esta estafa. Las familias que tienen IRPH viven con el temor de algún día no poder seguir afrontando todos los pagos. No te permite ahorrar nada ni para los estudios de mis hijos e imprevistos. Te obliga a recurrir a otros préstamos. Seguir adelante es muy complicado».

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