Foto: PAH

La durísima travesía que han tenido que vivir los afectados del IRPH termina la semana que viene. El martes 3 de marzo a las 9 de la mañana el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictará sentencia respecto a si el IRPH es, entre otras cosas, abusivo. Incluso dentro del propio sector bancario, altos directivos consultados por Diario16 han señalado que en su origen era un índice de referencia muy poco transparente.

El IRPH ha pasado desapercibido en España hasta que, casualmente, Goldman Sachs hizo público un informe en el que señalaba que una sentencia favorable a los afectados supondría a la banca un perjuicio de hasta 44.000 millones de euros.

Loli Herrero es trabajadora del sector textil textil. Está casada con un albañil que en la actualidad está jubilado por enfermedad. En el año 2006 tuvo que rehipotecar su casa y lo hizo con la Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), perteneciente al Grupo Santander. Las condiciones que les ofrecieron eran maravillosas, sobre todo teniendo en cuenta que España se encontraba en plena cresta de la burbuja inmobiliaria, en los años dorados en los que el ministro Cristobal Montoro presentaba a la construcción y al mercado inmobiliario como el motor de la economía española y presentaba a los españoles su “círculo virtuoso de la construcción”.

Según Loli, la entidad les aseguró que las cuotas de la hipoteca jamás subirían más allá de los 400 euros mensuales. El cuadro de amortización que les presentaron les pintaba un futuro muy halagüeño porque, como nos dice ella: “¿Quién no puede pagar 400 euros al mes?”.

La oferta vinculante la firmaron en la puerta del notario y la lectura pública de la escritura fue rápida, apenas 15 minutos, y nadie se molestó en preguntarles si entendían lo que iban a firmar. Loli hizo a Diario16 un comentario muy propio de esta época, culpabilizándose: “Culpa nuestra también porque hipotecamos nuestro futuro y nuestra salud física y psíquica”.

“Lo primero era pagar la hipoteca”

En el año 2012 el Euribor comenzó a bajar y, por consiguiente, las hipotecas también en cada una de sus revisiones. No obstante, la de Loli no lo hacía. Esto coincidió con que su situación personal y económica se iba precarizando. Su marido era autónomo y llevaba varios meses de baja a causa de una lesión en la espalda. Incluso les llegaron a cortar la luz en más de una ocasión porque “lo primero era pagar la hipoteca”.

Es entonces cuando Loli decide ponerse en contacto con UCI para averiguar por qué las cuotas de su préstamo hipotecario no se reducían. La respuesta de la entidad fue que, para empezar, su hipoteca tenía techo y que tenía IRPH. «Me quedé de piedra pues era la primera vez que oía esto. No es por hacerme la ignorante, pero para mí sólo existía el Euribor».

En más de una década sólo liquidó un 12% del total de la deuda

En cifras, la situación de Loli en aquel momento con su hipoteca era la siguiente:  firmó en el año 2006 un préstamo hipotecario de 58.000 euros a 20 años. Llevaba diez años pagando religiosamente su cuota mensual y liquidó 25.000 euros en concepto de intereses y aún le quedaban por pagar 51.000 euros. Es decir, que en una década sólo había liquidado un 12% del total de su deuda. Como la misma Loli se preguntaba: “¿cómo se puede amortizar toda la deuda en los diez años que me quedan si en los diez primeros sólo he pagado 7.000 euros?”. Ella y su familia tuvieron que decidir entre seguir pagando la hipoteca o invertir ese dinero en pagar los honorarios de un abogado para interponer una demanda en el juzgado contra la entidad para reclamar la anulación del IRPH, ajustar su hipoteca con el Euribor y que le devolvieran el dinero cobrado de más.

Jamás hubiéramos firmado esta locura de estar informados

“Es muy duro lo que estamos pasando. Jamás hubiéramos firmado esta locura de haber estado informados”. Esta frase de Loli lo dice todo.

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