Leo y veo con cierto estupor las reacciones al famoso lema de «Sola y borracha, quiero llegar a casa«. Memes simpáticos a parte, creo, por un lado, que el Gobierno no ha estado acertado en la elección del lema. Pero, por otro lado, considero que las reacciones que esta teniendo el susodicho nos muestran que sí. Que somos cínicos e hipócritas. Y que cuando queremos crear polémicas y hacer el mal, lo hacemos que ni pintao.

Me refiero a que todo el mundo esta sacando las conclusiones más básicas que se le pueden pedir a un cerebro humano a pesar de que todos entendemos lo que quiere decir el mensaje. No seré yo, evidentemente quien os lo traduzca; ya sois bastante mayorcitos.

De la clase política no se puede esperar gran cosa. Es lo lógico. Torpedear al gobierno en su linea de flotación para abrir alguna grieta. Ya se sabe, en campaña están contigo y cuándo gobiernan contra ti. Pero lo último que esperaba es leer al juez de menores, Emilio Calatayud, (famoso por sus sentencias en las que obliga a los menores a ejercer trabajos comunitarios y sociales, en lugar de mandarles a centros de internamiento, dependiendo de cual sea el delito claro), pronunciarse al respecto con las siguientes afirmaciones: «Toda la vida luchando contra el botellón y ahora el gobierno use el lema sola y borracha quiero llegar a casa». ¿De verdad señor Calatayud? … ¿De verdad que sólo ve usted la referencia al consumo de alcohol en el lema señor juez?

Pero ojo… tampoco he visto a ninguna lumbrera de las que nos iluminan cada día en las tertulias radiofónicas o televisivas hacer alusión a tan básica conclusión. O es que… como la Ley de marras parte de Unidas-Podemos, leña al mono hasta que hable ingles…

Ya estoy pensando en que el rarito soy yo.

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