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El 1 de octubre de 2018, con motivo del primer aniversario de la declaración unilateral de independencia en Cataluña, el president de la Generalitat, Quim Torra, pronunciaba un discurso en Sant Julià de Ramis en el que animaba a los Comités de Defensa de la República (CDR) a que continuaran con sus actividades de desobediencia civil contra el Estado español. “A vosotros, amigos de los CDR, apretad, hacéis bien en apretar”, dijo en su habitual tono de arenga patriótica. Y por lo visto los muchachos de los comités le hicieron caso.

Ayer mismo, la Guardia Civil desmanteló un grupo ligado a este movimiento antisistema que supuestamente tenía “objetivos seleccionados” para atacar con artefactos incendiarios. La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha calificado de “grupo terrorista” a los nueve detenidos y ha asegurado que sus planes estaban en un “avanzado grado de preparación”. Por su parte, los partidos independentistas han considerado la operación policial un intento del Estado por “criminalizar” el movimiento secesionista catalán.

Según fuentes policiales consultadas por Diario16, es muy probable que en todos estos meses desde que estalló el conflicto catalán, los CDR hayan evolucionado en las tácticas de protesta urbana contra el Estado. También es posible que los responsables ya no sean los mismos que comenzaron con la lucha pacífica, y que una especie de núcleo mucho más duro los haya reemplazado y se haya hecho cargo de la dirección de los comités.

Pese a su corta existencia, los CDR poseen un amplio historial de actuaciones de protesta en las calles. El 8 de noviembre de 2017, protagonizaron intensas acciones en el marco de las huelgas o “paros de país”, como se denominaron en su día tras el fracaso del Parlament catalán en su intento de proclamar la República de forma unilateral. Aquel día llevaron a cabo actividades que no pasaron de insultos y amenazas a la Policía y la Guardia Civil (también contra partidos unionistas, principalmente PP y Ciudadanos). El 30 de enero de 2018 se produjo el intento de “asalto al Parlament” tras la suspensión del pleno para la investidura de Carles Puigdemont. Los CDR se enfrentaron a los Mossos d’Esquadra en otra jornada llena de tensión. El 25 de marzo volvieron a provocar incidentes frente a la Delegación del Gobierno en Barcelona, después de la detención del ex president Puigdemont en Alemania. Los activistas formaron “columnas” para concentrarse en distintos lugares estratégicos y llegaron a cortar la Diagonal. Finalmente unas 10.000  personas se concentraron frente a la Delegación del Gobierno en una tarde en la que hubo tres detenidos.

Al corte de carreteras y al levantamiento de barreras en peajes para que no se pagaran impuestos a la vuelta de la Semana  Santa (1 de  abril), siguieron múltiples campañas de patrimonialización del espacio público. Durante todos esos meses, en el marco de una “primavera caliente” y de su “movilización permanente”, llevaron a cabo una campaña masiva de colocación de lazos amarillos en defensa de los “presos políticos”, construcción de cruces en las playas y exhibición de esteladas en lugares públicos.

Una de sus acciones más sonadas llegaría el 29 de septiembre de 2018, cuando los  CDR y Arran se organizaron para enfrentarse con los Mossos que debían custodiar a efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil que secundaban la huelga convocada por el sindicato Jusapol en defensa de la equiparación salarial. Los CDR amenazaron a los manifestantes, les lanzaron pintura y algunos provocaron las cargas policiales.  Según testigos, elementos incontrolados llegaron a increpar y acosar a los agentes manifestantes, les escupieron, les amenazaron y arrojaron algún tipo de sustancia química. El día se saldó con 24 heridos leves y seis detenidos.

El 1 de octubre de 2018, miembros de los CDR llevaron a cabo la ocupación ilegal de la delegación de la Generalitat en Girona, en conmemoración del referéndum ilegal de independencia que se intentó llevar a cabo un año antes. El objetivo de la ocupación fue sustituir la bandera española por una estelada en la fachada principal del edificio. Los Mossos que custodiaban la sede no opusieron resistencia.

Poco antes los CDR habían cortado el tramo del AVE de Barcelona y Figueras durante dos horas. También se cortó la A7, la Gran Vía y la Diagonal. Y se impidió abrir la Bolsa con una sentada. El lema del día fue: “Uno de octubre, ni olvido ni perdón”.

Hasta ahora los CDR solo habían llevado a cabo acciones de protesta y desobediencia civil. La incautación de artefactos incendiarios supone un paso más, un salto cualitativo en la escalada militante de los comités. Si elementos más violentos han tomado el control y mando en la estructura interna del movimiento y han decidido dar el salto hacia acciones más violentas es algo que está siendo investigado.

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