Un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid, coordinado por Gutmaro Gómez Bravo, profesor titular del Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la UCM, ha podido acceder por primera vez a los libros históricos del Ministerio de Justicia y cotejar los registros que hasta el momento se tenían como los más aproximados sobre el número de españoles asesinados en Mauthausen, los conservados por la Asociación Amical.

Del estudio realizado con esta documentación se puede confirmar que fueron 4.435 los españoles que perdieron la vida en aquel campo de exterminio, la mayoría de ellos en un goteo incesante hasta 1944. La elaboración del trabajo se ha ralentizado porque los libros no siguen el mismo orden y, sobre todo, porque los volúmenes no siempre incluyen registros de internos originariamente procedentes de otros campos de concentración o porque en ese momento se determinó que no poseían la nacionalidad española. Hasta el momento no se habían podido contabilizar por la falta de fuentes oficiales. Los libros de registro de fallecidos realizados por la Oficina Notarial del Estado Francés para Deportados a lo largo de 1950 y 1951, fueron enviados a España en 1952. Desde entonces, se conservan en la Dirección del Registro Civil sin que hayan sido estudiados en profundidad hasta la fecha.

La información conservada en estos diez libros contiene todos los nombres y apellidos de los españoles que dejaron su vida allí. Nombres transcritos del alemán al francés que siguen cosidos al número que recibían en la entrada. Aún hay números a los que poner rostro y devolverles algo de la humanidad que les arrebataron. Casos todos ellos que aún hay que localizar y sobre los que hay que seguir investigando.

Mauthausen es de los campos mejor conocidos, ya que allí fueron internados, según los propios registros, 7.532 españoles hasta comienzos de 1945. Situado a 160 kilómetros de Viena, Mauthausen era un campo de concentración de categoría tres, donde se destinaba mano de obra que podía ser explotada hasta la muerte. Para ello se establecieron varios subcampos dependientes y especializados en distintas tareas industriales, sobre todo el de Gusen, que junto con Harheim, concentraron el mayor número de españoles. El itinerario del resto, hasta completar los más de 10.000 republicanos que fueron deportados desde Francia, a lugares como Buchenwald o Auschwitz, sigue siendo todavía incierto, como lo es también la cifra de aquellos que fueron a trabajar en una modalidad completamente distinta dentro de los grupos de trabajadores que enviaba España al III Reich, fruto de los acuerdos de cooperación mutua.

 

Del estudio se desprende que el 5 de mayo de 1945, los norteamericanos encontraron con vida a poco más de tres mil españoles. La mayoría permanecieron en Francia, donde se les dio la oportunidad de acceder a la nacionalidad francesa.

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