Llevaba lloviendo treinta y ocho días seguidos. Cinco semanas y tres días en los que, del sol, ya solo se hablaba en pasado, como una evocación lejana de algo que se recuerda con la añoranza de tiempos mejores.

Noé, y su arca viajaban tranquilos, por fin, a la deriva con cientos de animales de cada una de las especies que habitan la tierra. Estos se habían mostrado reacios a encerrarse en un cubículo de madera, con forma de barcaza, situado en mitad de la tierra bajo el peligro de una futura avenida de agua, en un lugar semidesiértico con un sol radiante de esos que derriten las piedras. Algunos empezaron a pensar en la posibilidad de que Noe supiera de lo que estaba hablando cuando vieron acercarse por el sureste un cielo negro que avecinaba tormenta. Otros esperaron a que cayeran las primeras gotas de agua. La mayoría embarcaron en el quinto día cuando la gran nave empezaba ya a flotar sobre el agua que había superado el barro y comenzaba a acumularse con cierto nivel sobre la superficie terrestre.

El viaje empezaba a ser fatigoso. Hacía tiempo que había dejado de llover, pero todo era una líquida inmensidad en el horizonte. Ningún ser vivo aguanta casi un año navegando sin rumbo fijo, sin final conocido, sin que empiecen las desconfianzas. Los malos rollos, la precariedad futura por una posible falta de alimentos, las ambiciones, el egoísmo y la intolerancia comenzaban a fluir entre los habitantes de la misma sección.

Al llegar a las cuarenta y nueve semanas de navegación infructuosa, comenzaron los reproches y las acusaciones. En cada sector, una pareja de animales eran los encargados de guardar la llave de la despensa o de la troje (según la alimentación de cada uno). Algunos, mientras negaban suministrar más alimento a los más débiles argumentando que de hacerlo crearían desigualdad y protestas entre los animales con mejor salud, sin embargo eran condescendientes con sus primos y allegados. Eso empezó a crear mal ambiente, las quejas y las primeras discusiones. Pero los encargados, achacaban el comportamiento a las reclamaciones sin sentido de los débiles y de los que empatizaban con ellos.

En el departamento de las aves volátiles pequeñas, el encargado de gestionar la tronera dónde se guardaban las pipas y las bayas secas era el macho de la pareja de picorrelinches. Un bravucón y pendenciero que desde que tomó el mando se mostró antipático con casi todos y se pasó las normas que le había dado Noé por el forro de su pico astillero. Desde el primer día, les había estado sisando, de cada ración, una parte que guardaba para él, en un recodo escondido. Con sus allegados como los carboneros de cabeza negra o los chinitos, hacía la vista gorda cuando comían demás o cuando, como él, se aburrían y se ponían a agujerear el casco del compartimento en el que estaban.

Seguían navegando sin rumbo fijo. Cada vez hacía más frío, pero por fin empezaban a verse pequeños montículos de tierra. En el departamento de los pájaros, los agujeros que habían realizado las familias de pájaros carpinteros por diversión, amenazaba seriamente la estabilidad de la separación con las aves rapaces. Si forzaban la situación, la pared se vendría abajo y los pájaros serían devorados por halcones, aguiluchos o búhos. Los ruiseñores, los canarios y las palomas llegaron al acuerdo de salir a proa y decirle a Noé que retirara a los picorrelinches del mando y se lo diera a los tordos. Unos pájaros negros que tienen mala fama. Los carpinteros y las picazas comenzaron a proclamar el fin de la existencia de los pájaros en la aventura de Noé. Los tordos tirarán el muro que nos separa de las rapaces y acabaremos todos muertos, decían. Mientras, los picarelincho, seguía horadando la madera. Ahora habían empezado por la del casco que les mantenía a flote. Noé no quería tomar una decisión a la ligera y puesto que no había unanimidad y la propuesta planteaba que su elección había sido mala, aplazó una semana el veredicto. A los tres días, llegaron las primeras complicaciones. El agua entraba por uno de los agujeros realizados por el jefe carpintero cuando el barco viraba a estribor. La hembra torda, platicaba con las águilas reales pidiendo clemencia para todos en caso de que se cayera la separación. Eso sirvió de nuevo a los picorrelinches para montar en cólera y asegurar que la torda estaba vendiendo a los demás pájaros a las águilas para asegurarse su supervivencia. Y parece que surtió efecto porque hasta las palomas se cambiaron de bando y comunicaron a Noé que ya no quería que la torda se hiciera con el mando del departamento.

Llevaban ya 370 días de navegación sobre aguas cada vez más mansas. Ahora ya se podían ver algunas extensiones llenas de barro pero sin agua. El frío era cada vez más intenso. La nave seguía flotando sin destino fijo. Por los agujeros que siguieron practicando los picarrelincho en el casco, cada vez entraba más agua. Al llegar media tarde, la nave empezó a escorarse por los departamentos de las aves. El barco embarrancó. Con el golpe, cayó la separación entre pájaros y rapaces. Lo pareja de pitusos, la de los colorines violetas y la de los celibríes fueron aniquilados por los halcones, los cernícalos y alcotanes.

Menos mal que intervino Noé.

 


 

Interesados agoreros

 

Dicen los que se dedican a la censurable y primitiva actividad de la caza por placer, que con una fiera herida, hay que prestar mucha más atención y cuidado porque el peligro se multiplica por diez. Igualmente y por experiencia sé que cualquier animal acorralado, desde un gato a una rata, si no tiene escapatoria, son capaces de saltar a tu cara y dejarte ciego en un santiamén. Es una reacción extralimitada sobrevenida por el instinto de superviviencia.

Las fieras, que en España llevan campando a sus anchas desde que los Reyes Católicos aceptaron la presión de sus nobles y firmaron el 31 de marzo de 1492 la expulsión de los judíos, haciendo que esos mismos nobles acabaran acumulando las riquezas de aquellos a los que acusaban de ser unos miserables usureros que estaban matando de hambre al pueblo, en cada ocasión que se han sentido amenazadas, se las han arreglado para intervenir en el desarrollo de los acontecimientos para que sus intereses no se vieran perjudicados. De su última intervención en 1936 aún sufrimos las consecuencias.

Me resulta altamente llamativo que conforme a la teología cristiana de cinismo e hipocresía, quienes se dedican a dar tajantes consejos, siempre son los que nunca cumplen con sus preceptos, y los que deberían callar y pasar desapercibidos para que no les fueran sacados los colores. Claro que también es verdad que los sinvergüenzas, lo son porque no les importa lo que les puedas reprochar, siempre que al final puedan sacar beneficio.

Desde el abrazo tan intenso, que a mí particularmente me pareció una sobreactuación, entre el Vendedor de Humos e Iglesias, los cafres, los jetas, los que siempre están de alguna forma relacionados con corruptelas, cohechos, tráficos de influencia, autores políticos de la miseria que hay actualmente en este país (tanto económica como intelectual) llevan, desde entonces, augurando el final catastrófico de España.

Entre los casos más paradigmáticos está la del Obispo de Valencia (y sus semejantes) que asegura, en una coyuntura de inmatriculaciones masivas de bienes de la curia a la que pertenece, casos innumerables de abusos sexuales a menores (pederastia), ostentación de riqueza y adoctrinamiento masivo de infantes en sus colegios y lo que es peor, en los que se sostienen con los impuestos de todos, que “en el pacto entre socialistas y socialcomunistas, se atisba un cambio cultural y la imposición de un pensamiento único, por lo que es necesario una sanación urgente”. Lo que traducido al lenguaje de no cinismo cristiano quiere decir que, si el PSOE se deja manejar por los de Podemos, las inmatriculaciones indocumentadas (que son la mayoría), el negocio de la educación privada sostenida con fondos públicos, la asignatura de religión, la exención de impuestos y hasta el salario de los curas que pagamos todos, como si fueran funcionarios, corren el peligro de ser “normalizados” a la situación de cualquier país civilizado de nuestro entorno, lo que significaría que él y todos sus hermanos de alcurnia pasarían a la irrelevancia política, perderían el poder que les dio el fascista eunuco por la gracia de su dios, y la mayor parte de ellos tendrían que ponerse a trabajar porque su iglesia, si tuviera que sostenerse con fondos propios, desaparecería en dos tardes.

Otro de los casos sangrantes es el del insufrible marido de la Botella, el hosco, ególatra, mitómano, narcisista, de habla ajumada y de estatura y pensamiento canijo, que en una sazón histórica de ministros que cobraron sobresueldos y están o han estado imputados o implicados (12 de 14), en los numerosos casos de corrupción (vean ustedes esta lista) de su partido, el que le aupó a lo más alto, para acabar siendo considerado como el peor presidente de España de la historia (y ya hay que ser malo para ganarse esa “medalla”) y uno de los CINCO perores del mundo según la revista norteamericana Foreing Policy, el relacionado por familia con el escándalo de los fondos buitre y la vivienda social de Madrid, que, en uno de sus delirios narcisistas que excreta en la fundación FAES, aseguraba que el pacto PSOE-PODEMOS “Conducirá a una crisis constitucional de consecuencias devastadoras”, lo que en el idioma de la calle quiere decir que si el PSOE acaba siendo de verdad un partido nuevo, comprometido con expulsar de España a los corruptos, es muy posible que los que faltan por imputar como delincuentes en esa lista lo sean finalmente, lo que al señor insufrible no le viene nada bien, no vaya a ser que a él y a su familia al completo les toque de lleno.

También están los que componen esa asociación de tratantes española que se autodenomina CEOE, que auguran catástrofes infinitas para los mercados, como ya machacaron cuando estuvieron dando la matraca con la subida del salario mínimo y que se ha demostrado como falsa y que en realidad temen que se les venga a bajo esa coyuntura que les ha llevado, según La Razón (¡OJO! La Razón) a tener 25.000 millones de ganancias mientras se escaquean de pagar impuestos. La misma bajo la que aumentaron los beneficios empresariales en casi 20 puntos llegando al 43,3% en 2018, mientras se reducían en doce puntos los salarios.

Y para no dejar coja a esa bancada de remeros vendedores de catástrofes, agoreros y agonías del futuro si no se hace lo que marcan ellos, no podían faltar los bancos. Esos que han llegado a ser el monopolio más aterrador para la plebe que podría imaginarse, que se han beneficiado con más de 120.000 millones de fondos de nuestros impuestos que han provocado muerte, pobreza y miseria por los recortes sanitarios, educativos y sociales que se hicieron para poder salvarlos. Esos que cobran a los pobres hasta por respirar, que se las han apañado para que ninguna operación de manejo de dinero pueda realizarse sin que ellos estén de por medio, llevándose una tajada de la misma, los que dejan a las personas en la calle sin miramientos mientras los desahuciados pagaban con sus impuestos los desmanes de los dirigentes bancarios y de las autoridades que debían supervisarlos, los que están despidiendo trabajadores para sustituirlos por apps telefónicas que te atan cada día más a ellos, los que no serían capaces de devolver ni un 10% de lo que sus clientes tienen ingresado en sus cuentas, los que manipulan los ratios de la prima de riesgo para poner o impedir gobiernos, los que manejan a las masas a través de ese medio maléfico llamado televisión de la que son propietarios, también nos dan su matraca augurando un mundo en el que la miseria se extiende y los derechos y las libertades desaparecen cada día más si el pacto sigue adelante, sin que la gente se de cuenta de que eso es justamente lo que sucede ahora.

Y todo esto solo es el principio. Una acuarela pintada a trazos gordos de lo que estarán dispuestos a hacer si la realidad superara a la ficción y los que luchan de verdad por el pueblo, fueran capaces de superar todas las barreras, todo el miedo que hacia ellos inoculan estos agoreros cantamañanas que pasarían a la categoría de delincuentes, si eso sucediera. En realidad, todos estos vividores del hijoputismo, sintiéndose heridos, solo están dando advertencias , porque tienen la certeza de que ni el PSOE va a cambiar, ni PODEMOS podrá hacer nada de lo que le gustaría hacer de tener mayoría. Incluso teniéndola tampoco conseguiría hacerlo si llegara el caso, porque ya se las apañarían para que no llegaran a gobernar.

Sigamos soñando. Es la única forma de ser felices.

Salud, feminismo, república y más escuelas (públicas y laicas).

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Pasé tarde por la universidad. De niño, soñaba con ser escritor o periodista. Ahora, tal y como está la profesión periodística prefiero ser un cuentista y un alma libre. En mi juventud jugué a ser comunista en un partido encorsetado que me hizo huir demasiado pronto. Militante comprometido durante veinticinco años en CC.OO, acabé aborreciendo el servilismo, la incoherencia y los caprichos de los fondos de formación. Siempre he sido un militante de lo social, sin formación. Tengo el defecto de no casarme con nadie y de decir las cosas tal y como las siento. Y como nunca he tenido la tentación de creerme infalible, nunca doy información. Sólo opinión. Si me equivoco rectifico. Soy un autodidacta de la vida y un eterno aprendiz de casi todo.

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