En el mundo en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. “La vida es sueño de Calderón de la Barca”.

Hace un mes recibí en mi blog un sueño de un señor de treinta y nueve años, que me resultó muy clarificador, y que paso a relatar tal y como él lo escribió:

Tengo un sueño que se me ha repetido dos o tres veces.
Me subo a un avión (un avión grande, no una avioneta). Voy rodeado de gente que viaja. Cuando estamos llegando al aeropuerto de destino, el piloto lleva prisa e intenta hacer un aterrizaje bastante peligroso para frenar justo donde están los aviones «aparcados», junto a la terminal de llegada.
El momento es un poco surrealista, el piloto del avión está haciendo una especie de vuelo rasante, buscando un hueco para aterrizar a la vez que va esquivando aviones que van apareciendo, ya sea porque se mueven o porque están «aparcados» por el suelo. La sensación es que todo es como muy precipitado e improvisado, es una mezcla de control (por poder se podría hacer) e inseguridad. Pero en el fondo es una situación de miedo y desasosiego.
No sabría decir cómo termina el sueño, creo que salgo del sueño sobresaltado.

Como ya expliqué en un artículo anterior, “Conducía el auto con la mente”, siempre que aparece un medio de transporte en una experiencia onírica se recibe mucha información por similitud con el carro de Krishna. Si cambiamos el carro por una aeronave (parte material, cuerpo físico del soñante), al auriga (Krishna) por los pilotos (su mente, su inteligencia), y los pasajeros son en ambos casos su esencia, su alma (sujetos que dan sentido al viaje y por los que existe la empresa), y si además añadimos que un aeropuerto es una gigantesca empresa donde conviven y se desarrollan múltiples actividades que necesitan estar protegidas, reguladas para el buen funcionamiento y progreso de ellas mismas y del conjunto, entonces podemos empezar a dar algo de luz al mensaje onírico.

Partiendo de estas dos ideas e inspirado por el drama y auto sacramental de “La vida es sueño”, me atreví a descifrar e interpretar su significado:

El soñante está dentro de una empresa importante (avión grande, rodeado de gente), pero sus ideas, (pilotos) y su valoración de la situación no es acertada y solo le importa conseguir los objetivos, sin observar las reglas, los procedimientos (aproximación, aterrizaje, aparcamiento), ni preocuparle su propia seguridad ni la de los demás (pasajeros, que se quiten de en medio, sobrevuelan sobre ellos).

El mensaje onírico es evidente; es muy probable que la empresa no vaya a salir adelante y que todo termine en un gran fracaso. La única manera de evitar el casi seguro desastre, si esto fuese factible, sería cambiando el enfoque del asunto (otros pilotos) y que se cumpliesen las normas (por poder se podría hacer). De no ser así el desastre parece inevitable (salgo del sueño sobresaltado).

Me gustaría poder decir al soñante cómo debe hacer el cambio, eso no lo sé y si lo supiese me guardaría mucho de contarlo, pues le corresponde a él descubrirlo para que el resultado sea efectivo.

Realidad, ficción y sueño, son lo mismo, aunque, como ya decía Calderón, nadie lo entiende.

Todo es consciencia “Yoga Sutras de Pantañjali”.

Buenas noches, felices sueños.

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