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Inmigrantes pakistaníes reciben sueldos de 500 euros por 14 horas de trabajo y condiciones de semiesclavitud

Trabajadores y colectivos que velan por los derechos de los inmigrantes denuncian a Diario 16 la situación que viven los trabajadores de las franquicias de supermercados

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“Las franquicias de supermercados son lo peor. Trabajé en una de la empresa Condis durante 8 meses”, en estos términos relata su experiencia Danial Rajpout, que llegó a Barcelona en 2009 con 16 años. Algo parecido le sucedió a Ali, otro joven pakistaní: “Trabajé en una franquicia de Condis por 500 euros al mes y 14 horas de trabajo”. La empresa Condis cuenta con 671 establecimientos y más del 50% de ellos son franquicias controladas, en su mayoría, por el colectivo pakistaní. Estos negocios presentan una cara y una cruz para miles de personas que han emigrado a España en busca de un futuro mejor. Por un lado, brindan al colectivo migrante una oportunidad de acceder a un puesto de trabajo sin restricciones idiomáticas o culturales y, por otro, se convierten en una puerta de entrada a la explotación laboral.

TRABAJAR SIN COBRAR

Danial, como tantos jóvenes que llegan de su país, quería formarse, pero encontró en la barrera idiomática un muro infranqueable: “Cuando llegué quería estudiar, pero al no hablar español era muy difícil. Mi padre me dijo que si no podía ir a clases me pusiese a trabajar”, continúa. El país de acogida se convierte entonces en un entorno hostil que requiere un periodo de adaptación. Motivo por el que los inmigrantes pakistaníes recurren a lo conocido: “Al comienzo, encontrar trabajo no fue fácil. Empecé a trabajar con mis paisanos en una franquicia de Condis, pero, al principio, no me pagaban porque decían que estaba de prueba”, prosigue Danial.

EL PEOR ESCENARIO

Lo que en algunos casos supone una gran ayuda en otros supone una trampa: “El peor escenario es trabajar para los mismos pakistaníes. Hay trabajadores con un contrato de 4 horas que están trabajando 12; y hay hasta quienes trabajan de manera irregular; sin un contrato de ningún tipo”, denuncia Komal Naz desde su posición de técnica de primera acogida en el Ayuntamiento de Barcelona. En esa misma línea se expresa Danial: “Los paisanos míos: uno paga bien y otro paga mal”.

MALAS CONDICIONES

Una prueba de las precarias condiciones laborales en algunas franquicias de Condis es la temporalidad: “Las condiciones laborales son muy malas y los sueldos son muy bajos; son trabajos temporales”, esta es la descripción que hace la investigadora en el área de migraciones del CIDOB, Berta Güell. Y es que las jornadas maratonianas y los bajos sueldos resultan algo más común de lo deseado: “Yo estuve trabajando 8 meses en una franquicia de Condis y me pagaban 700 euros por trabajar 12 horas al día”, explica Danial. Aisha es otra joven Pakistaní de 26 años que trabaja en una tienda de Condis en el barrio de Sant Andreu; su jornada laboral es de 60 horas semanales y prefiere no desvelar el sueldo que cobra. “Conozco gente que paga a sus trabajadores por media jornada 600 o 700 euros, aunque en realidad trabajan 12 horas”, señala el propietario de una franquicia que prefiere guardar el anonimato para no tener problemas con Condis ni con el resto de franquiciados. Otro joven que cuenta su experiencia es Ali, que tiene 29 años y trabajaba en un Condis 14 horas por 500 euros al mes. “Para descansar solo nos daban 20 minutos; los primeros días me enfermé y se me hincharon mucho los pies, no había trabajado nunca 14 horas seguidas”, recuerda.

UN APOYO

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Pero no se puede obviar que las franquicias suponen, también, una ayuda para los recién llegados, hasta el punto de que los propietarios se convierten en auténticos benefactores: “El jefe les ayuda informándoles sobre cómo conseguir papeles, cómo conseguir la tarjeta sanitaria, como reagrupar a su mujer o cómo conseguir una escuela para sus hijos”, señala Berta Güell. Para ella hay que ir con cuidado al utilizar el término “explotación laboral”. Algunos de los inmigrantes que no tienen papeles comienzan en este tipo de establecimientos desempeñando trabajos puntuales para los que no necesitan estar contratados: “Funcionan con gente recién llegada que todavía no tiene los papeles y los propietarios los utilizan como apoyos puntuales para trabajar el fin de semana, hacer horas extras o ir a buscar productos”, continúa Berta Güell.

TRATO DIFERENTE

Danial, el joven pakistaní que tuvo que interrumpir sus estudios para trabajar, se ha empoderado y ha logrado un puesto en un almacén de venta al mayor regentado por una familia china. Desde la distancia y la protección de la estabilidad económica no tiene miedo a denunciar: “Los que exigen sí que cobran más o menos lo correcto, pero los que no: cobran muy poco y no tienen festivos”. En esa misma línea se manifiesta Ali que asegura que: “En Condis hay una ley para cada persona”, y continúa explicando la situación irregular que le proponían en la franquicia: “Me iban a hacer un contrato de 2 horas para trabajar 14, pero no llegué a firmarlo”.

PIDIENDO AYUDA

Sin pruebas legales de estos abusos, el único dato irrefutable son las llamadas que reciben en el sindicato: “Suelen llamar reponedores y cajeras para pedir ayuda y asesoramiento sobre su situación; para contrastar que aquello que están viviendo es lo que toca”, explica un miembro de la junta directiva de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de la UGT, además de enlace sindical de Condis que prefiere que su nombre no figure en el reportaje. Muchas de las franquicias regentadas por pakistaníes se mantienen abiertas más de 12 horas. Lo que supone que: para tener una tienda de alimentación abierta todo el día se necesiten dos turnos de trabajadores que cubran el horario que va de las 8h a las 23h. Algunas franquicias lo consiguen con un único turno. “Ellos hacen con tres trabajadores lo que otros hacemos con seis”, denuncia el propietario de una franquicia, y compara dos modalidades de funcionamiento: “Yo llevo más de 30 años en esto siguiendo la legalidad y tengo un Condis. Hay otros que han logrado tener 25 en tan solo 3 años”.

EL NEGOCIO CRECE

Según el convenio del sector: “Válido para las tiendas propias y para las franquicias”, aclara el enlace sindical de Condis, el sueldo de una cajera debería ser de 954 euros al mes, algo que parece estar lejos de respetarse. Mientras, Condis no para de crecer y en 2020 cerró el año abriendo 73 nuevos establecimientos, en su mayoría franquiciados, y experimentó un crecimiento del 13% respecto al ejercicio anterior; alcanzando una facturación de 890 millones de euros según datos publicados por Expansión; medio especializado en economía. “Estos negocios pueden surgir y crecer gracias a moverse entre la economía formal e informal”, revela Berta Güell. Pero el abogado laboralista, Eugenio Martín, explica que para recriminar a Condis algún tipo de responsabilidad legal o ética por lo que supuestamente sucede en algunas franquicias deberían darse uno de estos dos supuestos: “O bien que haya una sentencia condenatoria contra alguna franquicia y que la imagen de Condis se vea perjudicada; o bien que haya denuncias de trabajadores acusando a estos establecimientos de no cumplir con el convenio laboral o de tener empleados en situación irregular”. 

CONDIS RESPONDE

Pedro López, responsable del área de franquicias de Condis, explica cómo se actúa en caso de detectar irregularidades en alguna tienda de la marca: “Si se tuviese conocimiento de un caso de explotación laboral, Condis se pondría en contacto inmediatamente con el franquiciado y, si no se alcanzará una resolución satisfactoria, la empresa lo pondría en conocimiento de las autoridades correspondientes”. En la web de la empresa catalana se especifica que cuentan con órganos de supervisión interna tales como: una Comisión de Auditoría y Control y con un Comité de Ética. Pero el radio de acción de estos instrumentos de gobierno parece no alcanzar a las franquicias: “El trabajo en franquicias no tiene nada que ver a cómo se trabaja en la tienda propia. Es otro mundo”, específica el enlace sindical. Un dato que refleja lejanía entre las franquicias de Condis y las tiendas madre es la formación de los trabajadores. “En las tiendas escuela acuden los dueños de las franquicias a formarse y luego son ellos los que deben encargarse de la formación de los trabajadores que contratan, mientras que los trabajadores de las tiendas propias se forman todos en las instalaciones de Montcada”, continúa el sindicalista. Desde Condis hablan de más normas que van en la misma dirección: “La empresa proporciona al franquiciado directrices de contratación de personal, aun así, es este mismo franquiciado quién fija la relación laboral con sus trabajadores”, señala Pedro López.

MIEDO A HABLAR

Pero de lo que no queda duda es del miedo de los trabajadores y de las trabajadoras a hablar. Así queda demostrado de nuevo con el testimonio de Huma Jamshed, presidenta de l’Associació Cultural Educativa i Social Operativa de Dones Pakistaneses (ACESOP) que explica la reacción de los empleados de Condis ante la solicitud de participar en la investigación: “No quieren hablar porque el propietario de la franquicia se enfadaría y perderían su trabajo”. Sin denuncias, Condis puede seguir centrado en su expansión y mirar para otro lado.

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