En estos momentos han fallecido ya ocho farmaceúticos en toda España y casi trescientos se encuentran en aislamiento. Son el personal sanitario más cercano a la población, los que en muchos casos resuelven nuestras dudas, nuestras angustias y quienes aligeran las consultas en los centros de salud.

Estos días, además, están enfrentándose a la situación tan dura que provoca el desabastecimiento, o incluso tener que dar la cara ante la subida de los precios de algunos productos, cuando en realidad no es responsabilidad suya.

Hablamos con la farmaceútica de cabecera de diario16, Inmaculada Vicente. Tiene una farmacia en una localidad de Salamanca, y está viviendo en primera persona la situación de esta crisis sanitaria por COVID-19.

No hemos querido dejar pasar la oportunidad para preguntarle cómo están viviendo desde el ámbito farmaceútico esta situación tan complicada.

Como farmaceútica, ¿cómo estás viviendo esta situación?

Estoy viviendo esta situación con preocupación, como todo el mundo. Pero además, con muchísima angustia y con muchísima impotencia porque no podemos atender a la población tal y como nos gustaría, entre otras cosas porque no hay material.

Hemos conocido que ya han fallecido ocho farmaceúticos y casi trescientos están en aislamiento: ¿os sentís respaldados o abandonados?

Según los datos de ayer, 2 de abril, habían fallecido ocho farmacéuticos. 276 están aislados. 126 farmacias tienen alguno de sus profesionales ingresados o en cuarentena y hay un total de 57 farmacias cerradas porque todo el equipo está afectado.

No estamos respaldados, para nada. El propio doctor Simón dijo en su día que los riesgos que corríamos los farmacéuticos eran inherentes a nuestra profesión y que ellos no tenían, como Gobierno, por qué brindarnos ningún tipo de ayuda ni ningún tipo de protección. Tanto es así, que todos los farmacéuticos nos hemos tenido que buscar la vida para conseguir medidas de protección para nuestra farmacia. Hasta el punto de que, por ejemplo, compañeros de Asturias nos comentan que los gastos de este mes, los beneficios, se habían agotado en protección. Entre nosotros nos pasamos información: cómo conseguir mamparas, cómo aislar, cómo conseguir mascarillas para nosotros. Ha sido una auténtica odisea.

Personalmente, a través de los negocios locales hemos conseguido mamparas unipersonales. En ferreterías, en tiendas de jardinería hemos ido consiguiendo lo que había en cada establecimiento. Así es como nos hemos protegido hasta anteayer.

Precisamente hace dos días el Colegio de Farmacéuticos nos ha dado una mascarilla reciclable cada tres días para cada uno de los miembros de la Farmacia.

¿Qué está sucediendo con las mascarillas, geles y guantes? Es cierto que han subido su precio y que no hay prácticamente nada en las farmacias?

No solamente es que haya subido el precio, sino que poder conseguirlos es prácticamente imposible. Quiero decir que entiendo y acepto que es necesario que los sanitarios de hospital tengan todos, con prioridad sus mascarillas. Pero nadie se hace a la idea de la cantidad de gente vulnerable que hay fuera de los hospitales y que tienen que protegerse porque son posibles personas que se van a infectar y que podemos proteger desde sus domicilios, desde las residencias de ancianos (que tampoco tienen), desde los centros donde están ingresados. Y por supuesto, gente que está en su casa inmunodeprimida, sometiéndose a tratamientos de quimioterapia, radioterapia o porque tienen enfermedades de base que las convierten en personal de riesgo. O porque tienen más de 75 años y no creo que su vida valga menos que la de los demás por el hecho de su edad.

Sobre el precio disparado, no sólo eso. Es que es materialmente imposible encontrar estos productos en el mercado. Por supuesto en el canal farmacia, imposible. Lo que los farmacéuticos estamos haciendo, es estar en contacto: hablamos con importadores que tienen redes comerciales abiertas con China y que, en estos momentos están importando este tipo de material. Son empresas de vestuario profesional, textiles… estas empresas y sus comerciales se han ofrecido a vendernos este tipo de material que ahora mismo en España no existe.

¿Qué ocurre? Pues que las cantidades que hay que comprar son muy grandes. La cantidad mínima que nos dejaban comprar han sido 1.000 mascarillas, que hay que pagar por adelantado y no nos aseguran cuándo las vamos a recibir. Por eso muchas farmacias no tienen este tipo de material. Porque mucha gente no quiere arriesgarse a pagar por adelantado sin garantías, porque desconocemos a estos comerciales.

En nuestro caso, hemos estado esperando casi quince días la recepción del material, lo que hace que en el punto de venta tengas que venderlas a un precio que a la población pueda parecerle caro. En nuestro caso estamos cambiando dinero, estamos haciéndolo solamente por dar un servicio a la población, sin beneficio alguno para nosotros.

Esta situación genera ansiedad, incertidumbre y miedo a sentirte timado, a que no llegue el material. Las noticias que hemos leído estos días nos preocupaban. Pero finalmente nos han llegado y estamos contentos de tenerlas.

Dependiendo del importador con el que tengas la suerte de contactar, y dependiendo del contenedor, el precio puede oscilar. A nosotros nos han salido las mascarillas a 8 euros cada una. Las estamos vendiendo a 10, sin contar impuestos que luego se aplicarán a esta venta. Nuestra sorpresa de hoy es que a las doce de la mañana hemos recibido una llamada del inspector: una persona nos quiere denunciar por vender las mascarillas a 10 euros. Afortunadamente tenemos factura, tenemos sello de la Comunidad Europea, y tenemos informes que demuestran que la compra que hemos hecho es legal. Una situación muy dura.

Para comprar gel o guantes, me ofrecían un stock de miles de productos, algo a lo que no puedo arriesgarme.

Los farmacéuticos soléis además aconsejar a los clientes: cuáles han sido en general las recomendaciones que has tenido que dar durante estos días?

Somos el personal facultativo más cercano a la población, pues todo el mundo tiene una farmacia cerca. En muchos lugares, sobre todo en farmacias rurales, el farmacéutico es la única figura sanitaria que acude al pueblo. En ciudad Rodrigo el centro de salud ha activado todas las recetas telepáticamente para que la gente no tuviera que acudir al centro de salud, a no ser que fueran casos urgentes. Por eso la Farmacia se ha convertido en un lugar de consejo para tratamientos, medicamentos, y también como el lugar donde les hemos escuchado y atendido en sus angustias y sobre todo en sus preocupaciones en estos momentos que todos estamos viviendo.

Lo que más nos piden es consejo sobre la desinfección: no sólo de manos, también mascarillas y superficies. Nos lo preguntan a diario. Para esto último, lo que hemos recomendado como lo más accesible y económico, la lejía.

Sobre la higiene personal, que laven la ropa todos los días. La ropa de la personas que sale fuera, se ha de lavar aparte.

Enseñamos cada día a quitarse los guantes…

Hay mucha gente sola que viene a preguntarnos cosas, que les sirve para tener un rato de charla, de conversación con personas que les damos confianza y seguridad. Gracias a la capilaridad que tenemos por todo el territorio, somos los sanitarios más accesibles a la población.

La información que antes le daban a la gente sobre la duración de sus tratamientos, cómo tomarse los tratamientos, medicamentos especiales… Ahora, como la gente no debe acudir a los centros de salud, somos nosotros los que estamos dando esta información. Tenemos la suerte de que nuestros Colegios profesionales nos informan a diario a través de circulares para tenernos al tanto de lo que tenemos que transmitir: continuamente se nos dispensa información. Están haciendo una labor magnífica, al menos el nuestro de Salamanca.

¿Qué tipo de productos son los más vendidos en estos momentos?

Además de los medicamentos que la gente tiene prescrito por receta, hemos vendido mucho material de botiquín. La gente está haciendo aprovisionamiento como si esto fuese a ser una guerra y no se sabe cuánto va a durar. La gente compra su paracetamol, ibuprofeno, frascos de alcohol (que no hay ya)…

Hemos vendido muchos termómetros, que se han agotado también. La gente está muy preocupada.

Lógicamente esto produce un desabastecimiento en determinadas moléculas de medicamentos, que ya no hay. Los principios activos muchas veces son importados, y ahora hay importaciones que no pueden hacerse.

¿Qué opinas sobre la información relativa a los tratamientos?

Soy muy crítica con esta cuestión. No se debería haber dado abiertamente información sobre componentes ni tratamientos. Lo que ha ocurrido al filtrarse esta información, hay mucha gente que quiere comprar estos productos de manera particular, algo que es imposible. Son medicamentos que solamente pueden dispensarse con prescripción, y además provocaría un desabastecimiento de algo que es importantísimo tenerlo controlado, pues son los tratamientos que se están aplicando cuando una persona está infectada y lo necesita de verdad. No es cuestión de tener envases de determinados medicamentos en casa “por si acaso”. Ahora hay que ponerse serios y explicarle al cliente que no pueden ser suministrados estos medicamentos.

Me gustaría que esta crisis fuera un punto de inflexión a la hora de reconocer la labor de los farmacéuticos como facultativos sanitarios de primera línea. Ni siquiera nos consideran sanitarios, a pesar de estar a pie de calle y a pesar de ser los facultativos más cercanos a la población. Somos las personas que estudiamos en una Universidad para ser los expertos de los medicamentos, estudiamos para ser los encargados de custodiar los medicamentos y tenemos una amplísima formación y no menos importante es destacar el hecho que 2.300.000 personas son atendidas a diario en los mostradores de las farmacias de toda España. Esto no solamente supone una descarga para los centros de salud, que podrían colapsarse sin nuestra figura, sino que supone un ahorro importante al sistema de Salud. Hay mucha gente que acude en primer lugar a preguntar a una farmacia en lugar de pedir cita en un centro de salud: en casos en los que las patologías son leves podemos resolver las dudas sin problema.

Por otra parte, también tenemos la suerte de estar al lado de la gente cada día, porque la gente es muy agradecida. Es la Administración la que debería replantearse el papel que hacemos, evaluar en un momento de crisis como esta cual ha sido nuestra labor, nuestra función. Hay que poner en valor el papel de las farmacias y de sus equipos.

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