El tratamiento con ácido hialurónico se ha convertido en uno de los más innovadores del mercado de la medicina estética para eliminar arrugas, devolver la tonicidad a la piel y lograr una apariencia lozana y juvenil. Se trata de uno de los activos antiedad más buscados en el mundo de la belleza, por lo que ha pasado a ser un ingrediente prácticamente de culto en la confección de cremas y tónicos para retrasar los signos de la edad; sin embargo, también tiene una importante presencia a nivel clínico para la atención a pacientes que desean optar por un tratamiento efectivo, con resultados probados y que no resulte invasivo, es decir, que no amerite paso por quirófano.

¿Qué es el ácido hialurónico?

Se trata de un carbohidrato que hace parte de los componentes naturales presentes en la piel, aunque también puede encontrarse en articulaciones y cartílagos. De acuerdo con la zona en la que se encuentre, el ácido hialurónico puede cumplir diferentes funciones; por ejemplo, si está en las articulaciones, ayuda a evitar que se produzcan fricciones dolorosas; en los cartílagos funciona como reconstituyente, pero, si se inocula en la piel, actúa como agente hidratante y de soporte para retrasar la aparición de arrugas y de soporte para mantener una apariencia juvenil.

¿Para qué sirve?

El gremio médico recomienda el uso de ácido hialurónico y su aplicación con fines médico-estéticos en pacientes con párpados caídos, por ejemplo. Esto se debe a que, además de hidratar en profundidad, el ácido hialurónico es una sustancia que ayuda a reparar la piel, lidiar con los signos visibles del envejecimiento, las líneas de expresión y los tejidos que han perdido elasticidad. Cabe recordar que, con el paso del tiempo, la piel del rostro y el cuello pierde firmeza, hidratación y su capa más externa se adelgaza, de modo que la aplicación de ácido hialurónico puede aumentar su capacidad de regeneración, promoviendo la producción de colágeno.

¿Qué esperar?

No obstante, el uso de ácido hialurónico, pese a que ha probado ser seguro y muy útil, no está exento de riesgos y la inflamación de los párpados es una de las consecuencias a mediano o largo plazo. Tras la inyección de la zona periocular con relleno de ácido hialurónico, sobre todo los párpados de abajo pueden adquirir un color más oscurecido y azulado, con una hinchazón que puede ser mucho más evidente por la mañana al despertarnos. Este efecto tiende a aparecer tanto a las pocas semanas, como al cabo de varios años posteriores al tratamiento con ácido hialurónico.

En la actualidad, tenemos conocimiento de que el ácido hialurónico puede tardar muchos años en llegar a disolverse por sí mismo y los estudios más recientes respecto a sus prestaciones y viabilidad en la medicina estética indican también que los rellenos faciales pueden migrar del lugar de donde son inicialmente inyectados. Por ejemplo, en aquellos pacientes tratados con relleno de ácido hialurónico para tratar las bolsas bajo los ojos o los párpados caídos, este efecto secundario puede aparecer y en realidad no ser bolsas, sino hinchazón del relleno inyectado en el pasado. No debemos confundir las bolsas en los párpados, que aparecen con motivo de la protrusión de grasa orbitaria (debido sobretodo al paso de los años), con la hinchazón que puede aparecer en los párpados debido a un tratamiento previo con ácido hialurónico.

¿Cómo revertirlo?

La aparición y persistencia de dicha hinchazón puede llegar a afectar psicológicamente al paciente. En estos casos el tratamiento consiste en “quitar” los rellenos de ácido hialurónico para corregir la inflamación y mejorar la apariencia. Para disolverlo se inyecta hialuronidasa para que el relleno se hidrolice y desaparezca. En la mayoría de los casos se necesitan un par de sesiones para conseguir el resultado necesario, que sea satisfactorio a nivel estético.

Al tratar la hinchazón se consigue un resultado más natural, aunque en ocasiones se pone en evidencia que el paciente realmente necesita corregir la protrusión grasa (o bolsa verdadera) de los párpados inferiores por medio de blefaroplastia o cirugía de párpados para tratar los párpados caídos, pues el relleno con ácido hialurónico ha dejado de estar indicado en ese caso. Los resultados excepcionales son la razón por la que el equipo del ​Dr. González-Candial es de primera elección también para otros médicos a los que se les tiene que realizar este tipo de tratamientos.

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