• Indignación generalizada entre los militares, especialmente la tropa, tras conocerse ayer que la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha otorgado un puesto de confianza de alto nivel con residencia en Washington al ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad) Miguel Ángel Villarroyaquien dimitió del cargo hace casi dos meses como consecuencia de la polémica generada por el proceso de vacunación en las Fuerzas Armadas. «Se trata de una «patada para arriba», confirman a Diario16 militares de carrera que confirman también que «teníamos claro que esto iba a suceder»

El Boletín Oficial de la Defensa (BOD), publicó ayer el nombramiento del general Villarroya como consejero de Defensa en la Misión Observadora Permanente de España ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y asesor para Asuntos de Seguridad Hemisférica. Así, se traslada Washington, lejos del barullo mediático que levantó el caso de los militares vacunados y de este nuevo reconocimiento.

Reacciones

Desde la Asociación de reservistas Red45+, reconocen que la noticia les parece tan injusta como poco sorprendente, al conocer cómo funcionan los altos mandos del Ejército y cómo es la ministra de Defensa. Así, confirman a Diario16 que «cuando Robles aprobó el cese del antiguo JEMAD a causa de la vacunación del COVID-19, gran parte de los españoles sintieron alivio al pensar que la ministra estaba haciendo Justicia, otros ya sabíamos que ese cese era tan solo un cambio de despacho o una puerta giratoria como se ha podido comprobar».

Para este colectivo, «lo sucedido con el JEMAD era digno de una falta muy grave y pérdida de confianza de su superior, la ministra. No podemos más que sentir vergüenza de las entrañas de Defensa, pero tampoco olvidamos que es algo habitual incluso con antiguos ministros o presidentes del Gobierno. España todavía tiene mucho por recorrer, sin embargo, solo marchamos hacia atrás», afirman desde la asociación Red45+.

Reconocimiento

El general recibe así este reconocimiento de Margarita Robles, cuando ya había pasado a reserva  tras presentar a la ministra su cese como máximo jefe de la cúpula militar el pasado mes de enero.

La dimisión del entonces Jemad se produjo tras salir a la luz que tanto él como otros altos cargos del Estado Mayor de la Defensa habían recibido la vacuna contra el covid-19, saltándose los protocolos previstos de vacunación en las Fuerzas Armadas. Un asunto que no parece molestar a Robles, quien opta por un puesto de reconocimiento en lugar de mantenerle en la reserva.En una comparecencia en el Congreso la pasada semana, Robles aseguró que el general Villarroya había dictado su propia instrucción de vacunación dentro del EMAD sin haberla informado a ella ni a la subsecretaria de Defensa, Amparo Valcarce, responsable política del proceso de vacunación.

Cuando Margarita Robles aprobó el cese del antiguo JEMAD a causa de la vacunación del COVID-19, gran parte de los españoles sintieron alivio al pensar que la ministra estaba haciendo Justicia, otros ya sabíamos que ese cese era tan solo un cambio de despacho o una puerta giratoria como se ha podido comprobar. No olvidemos que lo sucedido con el JEMAD era digno de una falta muy grave y pérdida de confianza de su superior, la ministra. No podemos más que sentir vergüenza de las entrañas de Defensa pero tampoco olvidamos que es algo habitual incluso con antiguos ministros o presidentes del Gobierno. España todavía tiene mucho por recorrer, sin embargo, solo marchamos hacia atrás.

Si nos pusiéramos a analizar la comparecencia de Margarita Robles en la comisión de Defensa, el exJEMAD, podría haber cometido un presunto DELITO DE EXTRALIMITACIONES EN EL EJERCICIO SUS FUMCIONES, DEL ARTÍCULO 65 DEL CÓDIGO PENAL MILITAR y un presunto delito de ABUSO DE AUTORIDAD ART. 45 del Código Penal Militar

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