Hago una parada en el estudio de los exámenes de enero ante la llamada de auxilio de mi país. Normalmente mis artículos tratan de organización interna del Psoe, cuestiones ideológicas en el intento de llenar de contenido el concepto “Nuevo Psoe”, algo de crítica interna, y, sobre todo, defensa de mi partido y de nuestra ideología socialdemócrata. Sin embargo, en esta ocasión, el asunto es muchísimo más grave. Este es un artículo para defender a España.

Como dijo Sun Tzu “La guerra es una contienda moral que se gana en los templos antes que en los campos de batalla”. Los tres millones de independentistas de este país, en su guerra por conseguir la independencia de lo que consideran “su país”, esto es, la región de Cataluña y la región Vasca, han conseguido un triunfo moral importantísimo al imponer el concepto de que Cataluña es “de los catalanes y catalanas”, de manera que un acuerdo que les afecte a “ellos y a ellas” directamente, aunque sea para mejorar sus condiciones de vida, sea ratificado “solo” por ellos y ellas, que es a quienes incumbe. Parece de sentido común que si se llega a un acuerdo entre dos partes éste sea ratificado por las poblaciones que conforman esas dos partes, y no solo por una de ellas. Pero no. Ni por esas.

Ya hemos explicado en otros muchos artículos en este mismo medio que Cataluña es de todos los españoles y españolas, por múltiples razones que no voy a repetir aquí porque sería reescribir el artículo (es posible consultarlo pulsando aquí). Para comprender que nación y nacionalidad no son la misma cosa por mucho que lo diga Miguel Iceta, se puede consultar en esta otra parte el análisis que hacíamos al respecto. Pero la cuestión es que el factor “de quién es Cataluña” se ha convertido en la contienda moral que nos ha ocupado en los últimos meses, sin que en realidad se haya llevado a cabo el debate en el conjunto de los y las historiadoras, filósofas y politólogas para resolverlo de manera definitiva. El asunto se ha resuelto por la vía testosterónica y ovárica de los votos independentistas en el Congreso, y de la “necesidad vital” de ser presidente por parte de nuestro presidente en funciones. Y así no se puede…

Si los dueños de Cataluña son “los catalanes y catalanas”, entonces es legítimo que sean ellos y ellas quienes diriman su destino como deseen hacerlo, permaneciendo junto al resto de España, o por separado. Es lógico, independientemente de que sea legal, o no. La legalidad es un consenso y un papel. Los consensos y los papeles cambian, y se cambian. Como parece ser que se está hablando de que el acuerdo (y da igual qué acuerdo sea…) al que han llegado Pedro Sánchez y Oriol Junqueras lo van a refrendar “solo” los catalanes y catalanas (y seguimos a día de hoy sin saber quiénes son “los catalanes y catalanas” …) se deduce que Cataluña es de esos mismos peregrinos catalónicos, y no de todos los españoles y españolas. Por eso da igual el acuerdo. Lo que importa es el concepto que nos ocupa y la brecha conceptual que se nos abre y por la que España perderá una parte importantísima de su territorio dentro de unos treinta años. Si vivo, yo seré para esos entonces un viejo a punto de morirse y poco me preocupará el asunto, pero me preocupa ahora por esa descendencia que no tendré.

Nos han colado un gol histórico. Se lo han colado a España, pero también ha sido un gol en propia puerta de Cataluña. ¿O es que acaso una Catalonia fuera de la Unión Europea, y a la deriva, podría proporcionar a su ciudadanía mayores estándares de calidad de vida de los que goza ahora? ¿Y qué ocurriría cuando una parte muy importante del territorio que hoy es Cataluña quisiera permanecer con el resto de España? ¿Lo consentirían los catalonios y catalonias, o habría una guerra civil para defender a nuestros hermanos y hermanas españolas? Podríamos seguir elucubrando con el número de empresas que se irían de Catalonia, o de la emigración masiva de la población (empezando por los más y las más preparadas, que son los que más probabilidades de asentamiento tendrían en el resto de España…), pero creo que es suficiente con los planteamientos hechos hasta ahora para darnos cuenta del tamaño del error que está cometiendo mi partido, y mi presidente.

Llegados a este punto toca recordar, para aquellos y aquellas que lo han olvidado y para aquellos y aquellas que no lo han sabido nunca, qué es el Socialismo. El Socialismo es una forma de interpretar la realidad según la cual nadie es más que nadie; es entender que las diferencias entre las personas se derivan fundamentalmente de las oportunidades que han tenido en la vida, y por ende, la Igualdad de Oportunidades es el motor ideológico principal del Socialismo. De ahí se deriva la lucha contra la injusticia, resultado de los desiguales repartos de los recursos universales, y de ahí se deriva la necesidad de la defensa de lo colectivo, de lo público, como principal garante de que esos repartos sean equitativos y las oportunidades existan para todos y todas por igual. Básicamente esto es el Socialismo. A partir de aquí las políticas socialistas se instrumentalizan de una manera o de otra en función de los tiempos. Por eso Largo Caballero o Felipe González fueron tan diferentes, pero sin olvidar ninguno de los dos estos principios básicos a los que hemos aludido, aplicados de manera distinta en momentos históricos distintos. Hoy día esto no se está cumpliendo, y cabe preguntarse la naturaleza del asesoramiento que atesora nuestro presidente. Los socialistas y las socialistas somos generadores de unión, no de división. Somos potenciadores y potenciadoras de los derechos y del desarrollo de la diversidad como una gran oportunidad para todo el mundo, pero nunca el Socialismo puede confundir diversidad con superioridad, y derecho con imposición. Es lamentable, y habrá que corregirlo. Ante todo esto el acuerdo con Unidas Podemos queda como algo secundario, aunque alguno o alguna habrá que hable de ello. Un saludo a todo el mundo, y ¡viva el Socialismo!

Pd.: Feliz año a todos, menos a uno (en este caso es “uno” solamente)

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Psicólogo, Fisioterapeuta, Enfermero, Filólogo, e Historiador del Arte.

8 Comentarios

  1. Onanismo en grado superlativo y carpetobetonico. Ahora vendremos los catalanes a votar el estatuto de Madrid. Cuanto español, muy español. Francia tiene como simbolo Notre-Dame, USA, la estatua de la libertad,….España un toro enseñando los cojones. Y ahí lo dejo.

  2. Claro que las leyes se pueden cambiar pero no vale o es hacer trampas cuando una pequeña parte de la población pretende cambiarlas en contra de la mayoría de la población del país. Es decir, aunque el 100% de los catalanes fuera independentista, no podría cambiar las leyes de España pues la población de Cataluña es una minoría y la española una mayoría. Por eso, el tema se tiene que resolver entre catalanes, o acaso cuando hay elecciones en Cataluña ¿votan todos los españoles?

  3. Este articulista vive anclado en el siglo XVIII. Su vision centralista no le deja ver mas allà de su ombligo y parece que no ha salido nunca de la corte de Madriz.
    No valen la pena mas comentarios. Y, encima, acaba con un Viva el socialismo! Cual? El suyo?

    • Este escribiente tiene muchos títulos pero poca capacidad de razonamiento, lo que en una página de opinión es muy grave, porque miente y se lo cree. Ernesto 15M UP

  4. En Cataluña hay un problema Rajoy los dejo y no hizo nada cuando llegó al Gobierno abia muy pocos independentistas y cuando semarcho lla avía cerca de dos millones y este marrón seloesta comiendo sanchez

  5. A ver si alguien entiende a este señor:el día 2 de enero envía por WhatsApp el enlace de este artículo a militantes socialistas pidiendo por favor que se difunda esta su publicación, y hoy día 6 nos manda dos fotos de recortes de periódico de años anteriores en los que aparecen dirigentes del PP pactando presupuestos co Bildu, entre ellos Maroto que argumenta que no le tiemblan las piernas de pactar con quien sea.
    ¿Qué pretende este señor, notoriedad publicando lo que sea…?

    • Como al parecer, Mariposa, eres un miembro de mi grupo de distribución de artículos, pregúntamelo por privado, y con respeto, y te lo explico

  6. Este escribiente tiene muchos títulos pero poca capacidad de razonamiento, lo que en una página de opinión es muy grave, porque miente y se lo cree. Ernesto 15M UP

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