El 64,6 por ciento de la población cree que las elecciones las va a ganar el PSOE; un 28,5 por ciento de los electores quiere que las gane el PSOE; y un 28,3 por ciento prefiere que Pedro Sánchez sea presidente del gobierno. Frente a un 11,6 que prefiere a Pablo Casado; un 8,1 por ciento, a Pablo Iglesias; y un 7 por ciento a Albert Rivera, según los datos del CIS.

La campaña electoral ha llegado a un punto donde hay cuatro cosas evidentes. La primera, es que todos los partidos políticos de la oposición van contra el PSOE para intentar sacar el mayor número de votos posibles para su formación y quitárselos al PSOE. En muchas provincias, el último escaño se decidirá por pocos votos.

La segunda, es que, a través de terceros, el PP vuelve al dopaje electoral esta vez con anuncios en redes sociales para desincentivar el voto de la izquierda. En cuanto al dopaje electoral, si queremos salvar la democracia, tiene que ser perseguido penalmente con dureza para que el dopado y el suministrador de la sustancia, pasen una larga temporada en la cárcel. Pero también, tiene que tener un rechazo ético, que inhabilite política, social y empresarialmente a quienes han sido y son protagonistas de estos. A unos para la vida pública, a otros para poder dedicarse a una actividad empresarial con ventaja.

La tercera, es que todos los partidos se están centrando en unos indecisos que van a determinar las elecciones. Y la cuarta, es que para que haya gobierno en España es necesario que quien gane las elecciones, que parece que será el PSOE, lo haga con el suficiente apoyo para que haya un gobierno estable los próximos años.

Aquí, es primordial que los votantes no olviden que con la fragmentación política existente ya no vale con ganar las elecciones, sino que es esencial, tener una mayoría suficiente, y cuando mayor mejor, en el Congreso para que un candidato pueda ser investido presidente. De ahí, lo importante de seguir movilizando voto. Y por eso, todos los partidos están intentando convencer a los que dudan todavía a quien votar, y también al mayor número posible de los que no piensan en estos momentos votar, pero que en estos días pueden vivir o contemplar acontecimientos excepcionales en Cataluña que les haga cambiar de opinión.

En esta situación, es importante destacar lo que ocurrió en las elecciones generales de abril de 2019:

  • La decisión de voto se retrasa en porcentajes importantes: un 15,7 por ciento decidió a quien votar durante la última semana de campaña, unos días antes de las elecciones; un 10,1 por ciento lo decidió al comienzo de la campaña; y un 4,7 por ciento lo decidió el mismo día de las elecciones. Esto significa, que hasta el último minuto de la votación pueden producirse cambios significativos de representación.
  • Los debates no cambian la intención de voto mayoritariamente, pero… Un 92,7 por ciento de los encuestados tras las elecciones por el CIS afirmaron que después de los debates no cambio su intención de voto. Mientras un 7,1 por ciento dijo que sí. Un pequeño porcentaje, que en su mayoría pensaba votar a un partido y cambio su voto a otro. Pequeño porcentaje que puede ser decisivo.
  • Voto por convicción y dudas. Un 68,6 por ciento de los votantes votó a un partido por convicción; un 18,4 por ciento con ciertas dudas; un 6,3 por ciento porque se trataba del mal menor; y un 5,5 por ciento para evitar que pudiera ganar otro partido. De la movilización a un partido u otro de quienes tienen dudas, de quienes lo hicieron por un mal menos o por evitar que ganara otro partido, también se muestra determinante en el resultado final. Un apunte, los envejecidos partidos nuevos, son los que presentan porcentajes más altos de volatilidad electoral de sus votantes.

Y, por último, se puede hacer una radiografía de los votantes que aún no han decidido a quien votar en las elecciones del 10 de noviembre:

  • Más mujeres que hombre. Concretamente, un 35,2 por ciento de las mujeres que piensan ir a votar, aún no han decidido porque formación política hacerlo. Mientras, este porcentaje baja en los hombres hasta el 29,2 por ciento.
  • Los jóvenes son los más indecisos. Las dos franjas de edad más jóvenes son las que presentan porcentajes mayores de indecisión. Entre los 18-24 años, un 46,7 por ciento aún no han decidido que papeleta coger en el colegio electoral. Entre los 25 y 34 años, el porcentaje llega al 39,8 por ciento.
  • Las personas con estudios superiores son las que en mayor porcentaje aún no han decidido a quien votar. Concretamente, un 34,4 por ciento.
  • De los grandes partidos, destaca que el 48,1 por ciento de los votantes de Ciudadanos no han decidido aún su voto. Después, le siguen el PSOE y Unidas Podemos con un 28,8 por ciento de sus votantes de abril y el PP con el 24,9 por ciento.
  • Por ubicación ideológica, siendo 1 izquierda y 10 derecha, si en las anteriores elecciones generales la mayor indecisión sobre a quién votar estaba en la derecha, ahora el panorama ha cambiado. Se puede destacar que las personas que se sitúan entre el 4,5 y 6 son los que más dudan con valores del 33,6 por ciento, el 44 por ciento y el 36,1 por ciento, respectivamente. Y al mismo tiempo, los que se sitúan más en el extremo, 9 y 10, son los que menos dudan con un 16,2 por ciento y un 18,2 por ciento. ¿Podrá explicar esto un mayor porcentaje de voto para Vox?

Todavía esta por decidir lo más importante: ¿Los resultados favorecerán la formación de un gobierno estable o no? Veremos. Pero, el voto útil en estas elecciones es el que permite formar un gobierno y que sea estable. El voto útil es el que pone a España y los españoles primero, por encima de divisiones partidistas.

Apúntate a nuestra newsletter

3 Comentarios

  1. El voto es un derecho, jamás un deber.

    Echando la vista atrás, ¿de qué nos ha servido votar casi 100 veces, entre elecciones y referedums, desde 1975 hasta hhoy? ¿a dónde ha ido a parar todo ese desembolso en campañas electorales, pagadas con dinero público?

    Hemos votado casi 100 veces en España en 40 años, algo estamos haciendo mal

  2. Creo en la Politica como ciencia de hacer POSIBLE LO IMPOSIBLE…pero no creo en los Politicos OPORTUNISTAS QUE HAY EN ESPAÑA QUE VAN SOLO A SU INTERES PERSONAL O DE GRUPO….estos habia que desterrarlos de la faz de la tierra porque son los que perjudican a la DEMOCRACIA REAL y hay 495596 que viven …y muy bien a costa de los españoles que trabajan y sufren las consecuencias de estos PSEUDOPOLITICOS DE M…..

  3. «Hacienda no somos todos» , eso no lo digo yo, eso lo dijo una abogada de ese estado, al que sostiene cualquier opcion a la que se vote hoy. Votar a quien por sistema te roba, es de idiotas, pero lo de votar a quien ademas te insulta por dejarte robar…eso ya es viciosillo….Que risa, sois pateticos

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre