Porque digo esto se estará Ud., preguntando. La respuesta es bien simple, estamos en las segundas elecciones continuadas para nombrar un Gobierno en España y los resultados reales y más aún los expresados en la última encuesta -recién salida del horno- del CIS para estas elecciones del 10 de noviembre, arrojan unas cifras un tanto alocadas en cuanto a escaños para una y otra formación política.

Hay una diferencia en votos que creo que nadie podría explicar, ni los más eruditos en política. El transfuguismo del votante consecuencia de la más alta indecisión del mismo.

¿Cómo es posible que un partido como el Partido Popular, castigado por los ciudadanos en las elecciones pasadas con 66 escaños pasará a obtener un número de escaños próximos a 85/90?

¿O dicho de otra manera como es posible que muchos miles de ciudadanos en tan solo unas pocas semanas – anteriores elecciones el 20 de Abril de este mismo año- hayan cambiado su sentido de voto, otorgando por ejemplo casi 20/25 escaños más al Partido Popular? Lo que representaría una subida del 25/30 % en números redondos, insisto en tan solo pocas semanas, siempre que se cumplan las previsiones del CISS.

Le invito a Uds amables lectores/as a efectuar una pequeña reflexión al respecto. Medio minuto nada más. ¿Han conseguido explicárselo?

Salimos de una dictadura hace 45 años, aproximadamente de entonces hasta ahora se han celebrado en España 16 elecciones para nombrar nuevos gobiernos, lo que no supone un gran rodaje si lo comparamos con países históricamente con más tradición democrática. Y esto se nota evidentemente en nuestros resultados en las urnas. Creo hay mucho desconocimiento de lo que se cuece realmente, quizás falta de compromiso a nivel de ciudadanía, políticamente hablando.

Hay un gran sector de la población española con un voto todavía no definido (35%) que vota distintas alternativas entre una y otra elección, sin saber porque lo hace, de esto se podría deducir una fuerte inestabilidad en el voto del ciudadano. Ahora uno de cada tres no sabe qué hacer, tiene dudas.

El bipartidismo en España ha sido tradicional, las llamadas derechas e izquierdas se han repartido el poder. Pero lo curioso es que históricamente el número de votos en cada votación (PP y PSOE) ha sido bastante diferente. A esto se llama “voto inestable”, yo diría votante inconsistente, con escasa cultura en cómo deberíamos gobernarnos para el desarrollo de un país próspero y con una democracia sólida, no frágil.

Estamos ante “el no cambio” como muchos dicen “el aquí nunca pasa nada”, aunque los partidos se pelean por el slogan “por el cambio” autodenominándose partidos progresistas, al final el ciudadano no lo percibe, pues nota lo de siempre, mucho paro, bajas pensiones y mucha corrupción.

Podríamos afirmar que el ciudadano español es todavía un votante inmaduro en su toma de decisión. Unas veces vota a un partido y otras a otro, esto es normal, lo anormal es con qué cantidad de votos. Su marcada indecisión viene influida fuertemente por la baja calidad de la acción política de sus gobernantes. Aun que conviene decir que donde mayor estabilidad se toma el votante es particularmente en Euskadi y Cataluña, sin grandes sobresaltos, con bastante estabilidad en la intención del voto. ¿Sociedades más desarrolladas? ¿Mejor nivel de bienestar?¿Una clase media más sólida?

Y vuelvo a recomenzar con estas elecciones que nos llegan en forma forzada, el próximo domingo día 10 de Noviembre. Los ciudadanos parecen van a otorgar a un partido de ultraderecha alrededor de 30/35 escaños para el congreso, lo que supondría un reforzamiento muy peligroso para el país por el contenido de sus tesis, para muchos desestabilizadoras y reaccionarias, pero ya situada en tercera posición. ¿Los ciudadanos saben realmente que es un partido de derecha radical, de ultraderecha? ¿Se lo han leído o bien alguien se lo ha explicado? Creo que lamentablemente nadie.

La formación en “gobernanza” y uso del voto, de un buen número de votantes en España es muy baja. ¿Quién es el culpable de ello? Una buena parte de responsabilidad se puede atribuir a los gobiernos que no se han preocupado de formar en ciudadanía, ni en valores sociales, aprovechando los medios de comunicación y el tejido cultural del País. Y otra es la del propio votante con poco sentido de País y de pertenencia.

Otras encuestas afirman que el PP podría alcanzar los 90/95 diputados.  ¿Dónde estuvieron esos cientos de miles de ciudadanos que anteriormente, es decir hace escasas semanas, votaron a otra opción? A esto se puede llamar “crecimiento inconsistente” o ¿Hay una iluminación divina que recomienda a esos votantes dirigir su voto de forma distinta a como votaron hace escasas semanas?

El partido Ciudadanos que obtuvo en las anteriores elecciones brillantes resultados 57 diputados, podría caer hasta los 25 situándose en el último lugar de la tabla por detrás de VOX. Motivado esto porque ideológicamente no hay muchas diferencias entre el PP y el partido naranja, este último partido ha dado muchos tumbos en sus planteamientos, lo que le ha supuesto fugas en sus cuadros de mando, una de sus tesis es la supresión de las autonomías, absolutamente inconstitucional, a pesar de su defensa a ultranza de la constitución. Un desatino.

¿Qué puede haber pasado para que el ciudadano abandone al Sr. Rivera de esa manera, en un cortísimo espacio de tiempo? Nuevamente transfuguismo en el votante.

¿Como la ultraderecha de Vox podría crecer de 22 escaños hasta los 35/40? Cuando uno habla con el ciudadano de la calle solo oye improperios del Sr. Abascal. Muchos ciudadanos afirman “son el franquismo resucitado” pero las urnas podrían decir lo contrario, según la encuesta del CIS. Nuevamente analfabetismo político. ¿Dónde se escondían estos ciudadanos en las elecciones pasadas? Inconstitucional al defender la ilegalidad de opciones como PNV y ERC.

La realidad es la que es. Un partido como Vox en el que sus dirigentes dicen desear la normalidad en Cataluña, ¿Cómo?, con policía, eliminando gobiernos autonómicos y parlamentos, accionando el artículo 153 de la constitución o ilegalizando al Partido Nacionalista Vasco. Insultándolo ante los medios, dando cifras y noticias falsas para apoyarse en argumentos que no son ciertos, o prometiendo cosas que nunca cumplirán.

La ciudadanía tiene un mérito tremendo, al evitar que no haya más nivel de abstención (aún así habrá más que en las pasadas elecciones) a pesar de repetirse (cuarta en menos de cuatro años) y eso es la leche, ante políticos incapaces para acordar y negociar. Esto también es asombroso al superar el agotamiento electoral. Aunque ya las últimas cifras apuntan un 35% de indecisos, ojo al dato. Mucha paciencia, mucha paciencia con la clase política, ellos se mueven en su mundo, el mundo real es distinto, lo que produce en el electorado gran indecisión en el voto.

En España los partidos deberán abandonar la senda del desencuentro y la de las descalificaciones mutuas, evitando el regreso de una ultraderecha rancia, que no ha olvidado que ganó una guerra a través de un golpe de estado, pero que ha perdido su paso hacia el progreso por las ideas. Pero VOX se ha colado de rondón y con mucha fuerza, con demasiada.

La ciudadanía debe estar muy atenta y no dejarse seducir por populismos y falsas promesas, lejos del progreso, de falsos patriotas, que huelen a naftalina y a armario cerrado. Hay que votar modernidad, salarios justos, pensiones adecuadas, lucha contra la violencia de género, afirmación de programas para la memoria histórica, sacar a los muertos de las cunetas, enseñanza gratuita, exigiendo responsabilidades de temas sin cerrar en épocas pasadas, sin afán alguno de revanchismo, modificación de nuestra constitución para darnos nuevas oportunidades como la de disfrutar de una estructura administrativa y política nueva como país, reconociendo nuestra pluralidad y las nacionalidades como Cataluña, Euskadi y Galicia, que ya están contenidas en la Constitución, también cambiando la Ley Electoral. Demos en este momento de nuestra historia un voto de confianza para apoyar a una izquierda moderna y agrupada, sin fisuras. Una alternativa de País en la que la pluralidad se respete, no la que propone el Sr.Abascal con sus soflamas reaccionarias y su alternativa patriótica. Estamos ante la posibilidad de un cambio de ciclo.

Ahora el votante tiene la palabra. 26.500.000 personas tendrán derecho al voto. Que nadie se llame a engaño con lo que al final pase, si mi voto es uno de los tránsfugas.

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Félix Lareki Garmendia es donostiarra afincado en Bizkaia. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Bilbao. Su carrera profesional fundamentalmente la ha desarrollado en Xerox España S.A.U. Posee una profunda experiencia en recursos humanos, formación y dirección de grupos de trabajo. Ha impartido múltiples seminarios orientados al desarrollo de habilidades relacionadas con la gestión y el conocimiento de personas así como de la comunicación. Ex profesor de la Escuela Superior Universitaria de Marketing en la Cámara de Comercio de Bilbao, del Master de Marketing y de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del País Vasco UPV - EHU. Durante 8 años ha estado en política en el País Vasco. Miembro de federaciones deportivas y activo deportista, presidente de asociaciones cívicas, Vice presidente de la Asociación Internacional Aulamar para personas discapacitadas para el disfrute por las mismas de la navegación a vela, a través de una goleta bergantín adaptada específicamente para ellas. Tiene publicados varios libros con ESIC Editorial. Su lema es “pasión por el arte y las personas”, lector empedernido, escritor y analista social. Desde hace dos años colabora con Diario16 como articulista habitual, sobre temas sociales, políticos y de opinión.

1 Comentario

  1. Felix.. dices que salimos de una dictadura, hace un monton de tiempo. Yo pienso que no, que simplemente una dictadura se trasformo en otra, merced a un superficial barnizado democratico. La primera e irrefutable prueba de lo que afirmo, es que contraviniendo el mas elemental fundamento de la democracia, que es la igualdad de oportunidades, alguien pueda heredar en españa nada menos que la Jefatura del Estado, como si fuera un pisito en la playa. No se puede nadar y guardar la ropa, no se puede asumir una constitucion que incluye una monarquia impuesta por una dictadura, y que jamas fue sometida a un referendum. Pero ademas, existe la dictadura de lo mas irresponsable, la de quienes una y otra vez votan a la mas corrupta escoria politica, sabiendo perfectamente que lo hacen. Se le puede llamar al pan deliciosa vianda, y al vino caldo generoso, pero yo prefiero llamar a las cosas por su nombre

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