“La naturaleza de los pueblos es muy poco constante: resulta fácil convencerles de una cosa, pero es difícil mantenerlos convencidos” (Maquiavelo).

Una prueba: hablen favorablemente de Iceta y les caerá una lluvia de piedras, que no resulta nada saludable. En Redes Sociales unos le acusan de haber vendido el PSC al PSOE. Oros de ser un zángano y experto en peloteo, de mentiroso y mala persona. Un trepa, aniquilador del socialismo catalán. Algunos hablan de figuras como Raventós, Obiols o Maragall, cuyas ideas no tienen nada que ver con las de Iceta, que cuenta con un pasado digno de analizar. Ahora le quitan de en medio en Cataluña y le premian con un ministerio. Qué bien se ha montado la jubilación este hombre.

El político catalán es discutido por tirios y troyanos.Su incontinencia verbal le ha llevado a dar algunos patinazos importantes. Es partidario del indulto a los presos independentistas, lo que produce ronchas en muchos. Sin embargo, rechaza el independentismo siempre, lo que influyentes políticos catalanes no pueden comprender. Por eso tuvo que pagar factura, cuando ERC le negó la designación como senador por parte de la autonomía catalana. Tampoco es que tuviera muchas ganas de salir de Cataluña, pero presidir el Senado era importante.

Frente al independentismo Iceta defiende una propuesta de corte federalista para el socialismo catalán. Esto también molesta a los suyos. Lo que no se le puede negar es ser un puente entre Barcelona y Madrid. En Madrid han tenido que escucharle por ser el que más sabe de su región y a Barcelona no le interesa dinamitar el puente, porque conoce bien las consecuencias de semejante acción. Ser puente tampoco le impide actuar como critico feroz en la oposición de los gobiernos independentistas de Torra y Aragonès. De hecho ha ejercido de oposición ante la retirada decepcionante de Arrimadas, que ganó las elecciones anteriores, pero renunció a ejercer, retirándose a Madrid.

¿Qué podrá sacar el partido de Ciudadanos en las próximas elecciones con sus votantes perplejos por no entender a su líder? Este partido nacido, precisamente, en Barcelona, cuando ganó, renunció a su deber político de mantenerse en su lugar. ¿Quién le va a votar ahora? Se puede entender que sea duro permanecer firme ante fuerzas que le han desbancado, sin tener a nadie a quien agarrarse. Pero así y todo debería permanecer el deber político con sus votantes. El fracaso ha sido estrepitoso y los representantes de Ciudadanos tienen que estar cubiertos de vergüenza. ¿Con qué ánimo se van a enfrentar a las elecciones próximas? Lo más probable es que se queden con algún diputado testimonial, como pasó también con el PP. Estos partidos constitucionalistas carecen de peso y difícilmente podrán levantarse.

En cambio, la labor de Iceta me parece digna de alabanza. Ha dado algunas patadas sin necesidad, dado que cada uno es lo que es en su singularidad, pero fue capaz de hacerse cargo de un partido tan fragmentado que casi se estaba desangrando tras la renuncia de Pere Navarro. Tomó las riendas con la mayor convicción. Le esperaban dos grandes decisiones. Una fue detener con cirugía quirúrgica la sangría interna del PSC. Y otra, paralela, cortar con los críticos en el interior de la formación. Con tales críticos no se acaba nunca y de vez en cuando vuelven hacerse notar, aunque saben que la mano firme de Iceta los podrá parar.

Estas decisiones firmes sólo pueden ser llevadas a cabo por una personalidad de larga veteranía política, en la que Iceta lleva más de tres décadas. Nacido en Barcelona de madre catalana y padre vasco lleva en sí desde la cuna el nacionalismo vasco y republicano. Por eso no le costó entrar en política, arropado por la corriente que Tierno Galván, uno de los mejores alcaldes de Madrid, tenía en Barcelona. El singular socialismo de Tierno quedó impregnado en lo más profundo de su piel política. Estas raíces hay que conectarlas con su astucia para poder entender al personaje. Ya estuvo en política con el Gobierno de F. González y con Zapatero formó parte de la Ejecutiva del PSOE.

Después hay que tener en cuenta su lealtad y fidelidad con el socialismo. Se trata del PSC. A veces ha levantado ampollas su fundamentación indestructible en el socialismo para mantenerse como líder y primer secretario del partido en Cataluña. No se trata de dos partidos, sino de uno solo, que en la región catalana es un fiel aliado del PSOE. Otra cosa no podía ser. Fidelidad al partido e, igualmente, aliado fiel a Pedro Sánchez.

La Política Territorial puede ganar peso en este momento. Los enemigos de Iceta le acusan de haber estado siempre chupando de la política, sin aceptar que su experiencia es una de las más amplias que se conocen, lo que le ha permitido estudiar la política in situ. Esto es un mérito, porque el camino emprendido no le ha resultado nada fácil. Conoce bien el terreno en que va a desarrollar su trabajo de ministro. Cuando Sánchez ha apostado por resolver el conflicto catalán, mediante la búsqueda del consenso y la reconciliación, Iceta es la persona clave. Si alguien fue siempre fiel al Presidente del Gobierno actual, ese ha sido Iceta. Contribuyó como nadie a catapultar a los Comuns en Cataluña y a Podemos en España. También participó en los acuerdos de Ada Colau con Collboni para gobernar el Ayuntamiento de Barcelona. ¡Cómo no iba a importar aquí su experiencia política!

Ocuparse ahora de Política Territorial puede dar un importante contenido de fondo a este ministerio. Se necesitará tiempo y paciencia. De esta última tiene mucho Iceta. Lo que no sé es si también le darán tiempo para el diálogo con sus paisanos catalanes. Lo que de momento ha conseguido es pasar de chamuscado a ministro. Ahora lo que toca es esperar resultados.

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