Megabuque en construcción en los astilleros de Hyundai

El capitalismo es hipócrita porque sus intereses, al ser individuales y no basados en la justicia social, carecen absolutamente de la más mínima ética y coherencia. Eduardo Galeano decía que «en la civilización del capitalismo salvaje, el derecho de propiedad es más importante que el derecho a la vida». Eso es lo que ocurre con casi todas las multinacionales de todos los sectores. Uno de sus paradigmas es la surcoreana Hyundai.

Tal y como hemos publicado en Diario16, la construcción de los megabuques es el máximo atentado que se está produciendo en la actualidad contra el medio ambiente y que más incide en el calentamiento global. Se ha calculado que sólo los 15 barcos más grandes de este tipo contaminan en un año más que 760 millones de automóviles. Sin embargo, se siguen construyendo de manera desenfrenada sin que nadie haga nada para evitarlo porque se incrementan de manera sustancial los beneficios de las grandes compañías y de los fondos de inversión propietarios de esas multinacionales, fondos que, en muchos casos, actúan de manera opaca y ocultan la procedencia de muchos de sus clientes.

Como decimos, Hyundai es el paradigma de la hipocresía capitalista porque en sus astilleros de la ciudad de Ulsan, los más grandes de Asia, se fabrican de manera desenfrenada este tipo de mega embarcaciones. Más de 60.000 personas trabajan en esta infraestructura ciclópea y son capaces de construir un megabuque cada 4 o 5 días, según publicó la BBC en un reportaje. La fabricación se compartimenta y el ensamblaje se realiza durante 24 horas.

Hyundai, como los otros grandes astilleros asiáticos, reciben pedidos para la construcción de este tipo de embarcación de manera constante. En la actualidad, el volumen de encargos confirmados de construcción de megabuques supera los 7.000 millones de dólares. Sólo en 2021, los astilleros coreanos han firmado órdenes para construir otros 30 más por un valor de 3.000 millones de dólares. El negocio es redondo para Hyundai porque sólo un número muy limitado de astilleros lo pueden hacer y ellos son los punteros.

Trabajar en el astillero de Hyundai es un negocio redondo para la compañía. Los empleados, desde investigadores hasta productores, unen su vida a la marca: conducen sus coches, comen en los restaurantes de la compañía, viven sus momentos de ocio en los lugares habilitados por la empresa, compran en las tiendas de la multinacional, educan a sus hijos en los colegios de Hyundai, cuidan su salud en los hospitales de la empresa y, por supuesto, animan al Ulsan Hyundai Football Club, el equipo de fútbol de la compañía. Una vida entregada al 100% a los intereses de la multinacional que le garantiza a Hyundai la fidelidad (o el sometimiento) de su plantilla.

Sin embargo, la fabricación de los megabuques se ha convertido en uno de los mayores peligros para la raza humana. El capitalismo, ya lo sabemos, no tiene miramientos al anteponer unos cuantos millones de vidas en juego si con ello logra aumentar los beneficios. Es la perversión absoluta del Carpe Diem.

Los grandes gurús del capitalismo mundial no tuvieron inconveniente en crear una gran hambruna en África al especular con los precios de las materias primas alimenticias. ¿Qué les impide seguir aumentando el calentamiento global del planeta? Nada porque no existe ningún tipo de escrúpulo ni, sobre todo, nadie que sea capaz de pararles los pies porque los poderes democráticos ya han sido invadidos por las cifras macroeconómicas.

Sin embargo, Hyundai pretende presentar ante el mundo su cara más amable a través de su división de automoción, la más conocida universalmente. La multinacional surcoreana se ha convertido en los últimos años, junto a Toyota o Tesla, en el referente en la construcción y venta de vehículos híbridos y eléctricos. Hecho por el que también se lleva sus buenos beneficios, dado que se encuentran en el sexto lugar en el ranking de coches más vendidos del mundo con su marca principal y en el noveno puesto con Kia.

En la página web de la división automovilística de Hyundai se puede leer lo siguiente: «llevamos décadas apostando por soluciones de futuro para encontrar alternativas a los combustibles fósiles. De esta estrategia nació una completa gama de automóviles con la sostenibilidad como bandera, por ello somos la única marca que ofrece modelos con las cinco tecnologías eléctricas. Unos vehículos que escriben la historia de la movilidad sostenible […] Pero nuestra apuesta por una movilidad limpia no se queda ahí. En 2018 anunciamos la estrategia FCEV Vision 2030, nuestro acuerdo para acelerar el desarrollo de la tecnología de hidrógeno, incluso más allá del automóvil».

Sin embargo, este compromiso medioambiental queda absolutamente anulado por su actividad de fabricación de megabuques que emiten un tercio de la totalidad de emisiones de gases contaminantes, unas embarcaciones que, por el bien del planeta, deben de ser prohibidas de inmediato por las autoridades de los países de la OCDE para que el capitalismo no se cobre como víctima definitiva a toda la humanidad.  

1 Comentario

  1. Tienes intereses en algún astillero español??

    Nos quieres hacer creer que si los astilleros nacionales tendrían la capacidad de construir éstos megabuques se negarían a firmar los contratos porque van a contaminar mucho??

    Un artículo que destila mucha envidia.

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