En la pasada ceremonia de los premios Oscar no se habló tanto de cine como de paridad y sobre todo de igualdad. Hace tiempo que en la meca del cine se suceden las iniciativas y movilizaciones exigiendo que deje de ser un arte de ‘hombres blancos’ para dejar mayor presencia a mujeres y minorías étnicas. Tal vez por ello esta última edición de los premios fue la de mayor diversidad de sus casi cien años de historia. No solo se batió el récord de mujeres premiadas (15) sino también el de mayor número de afroamericanos (7), que ‘rompieron’ por primera vez el acceso a varias categorías. Y sin embargo, seguía sin ser suficiente.

No obstante, aquellas decisiones de los académicos fueron interpretadas por muchos como una señal evidente de cambio, un deseo de renovación de industria cinematográfica que responde a la imperiosa necesidad de adaptarse a las nuevos tiempos y de acallar así las diversas polémicas por racismo y sexismo, amén de los casos de abusos.

La prueba evidente de que aquellos premios fueron más que buenas intenciones se dio a conocer ayer, cuando la Academia de Cine anunciaba la decisión de abrir sus puertas a una nueva hornada de profesionales. En total serán 842 miembros los que pasarán a tener derecho a voto en la elección de las películas ganadoras del ansiado Oscar. Y lo más interesante es que en este nuevo cupo de académicos, el 50 por ciento son mujeres y el 29 por ciento, personas no blancas.

La Academia ya había marcado un hito el año pasado cuando, el 49 por ciento de los 928 nuevos miembros fueron mujeres, y el 38% no blancos. Estas medidas son una consecuencia directa y paulatina de la polémica desatada en 2016 cuando los académicos fueron duramente criticados tras conocerse que los 20 nominados en las categorías de actores eran blancos. La por entonces presidenta de la Academia entonces, Cheryl Boone Isaacs, se comprometió a duplicar el número de mujeres y minorías entre sus miembros antes de 2020, y parece que lo están intentando con esmero.

Las nominaciones y los premios de la Academia de Cine están decididos por los miembros de esta, que por entonces eran mayoritariamente hombres, blancos y estadounidenses, razón que muchos señalaron como causa de aquellos premios tan wasp. Tras el nuevo anuncio, el número de mujeres académicas alcanzará el 32 por ciento del total (en 2015 eran un 25 por ciento), mientas que un 16 por ciento serán académicos no blancos (frente frente al 8% de 2015).

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