La mayoría de las mascarillas que el gobierno holandés había pedido a China no cumple con los criterios de seguridad necesarios.

Las mascarillas, unas 600.000, ya habían sido distribuidas por los hospitales holandeses, aunque se desconoce si se han llegado a utilizar. Se trata de casi la mitad de un lote de 1,3 millones que se había comprado a China.

La situación ahora es de alerta, puesto que si el personal sanitario las hubiera utilizado -algo que aún no se ha podido confirmar- para estar en contacto con pacientes críticos por COVID-19 podrían no haber estado protegidos.

Las mascarillas no se ajustan debidamente al rostro, o no tienen las membranas necesarias, los filtros son muy débiles y no son suficientemente fuertes para hacer barrera con las partículas del virus.

El diario holandés nos.nl señala que una responsable de un hospital rechazó el material al verlo: “Cuando nos las entregaron en el hospital, las rechacé inmediatamente. Si las máscarillas no se fijan correctamente, las partículas del virus pueden pasar perfectamente. No las hemos usado. No es seguro para nuestro personal”.

Se estaría hablando posiblemente de mascarillas tipo FFP0.8.

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