A Julio Silvera

Despierto esta mañana silente de fiesta un tanto rara, de movimientos distópicos. Me dispongo a trabajar y, de repente, me hallo pensando en el Edén. No podía ser un sitio en el mundo, es decir, en su inmensa sabiduría previdente, Dios debió concebir el Edén como una especie de Purgatorio inverso, sabedor de que terminaríamos en la Tierra sudando el pan.

Déjenme fantasear, ya sabemos que esos textos genésicos son superposiciones forzadas y contradictorias de cultos distintos y cambiantes que la escritura fijó sin rigor en algún instante, que después intereses diversos hilvanaron a su gloria mayor. Pero, si hacemos caso a su origen divino y por tanto indubitable, el Edén no podía ser una finca imperecedera, pues antes o después habríamos tenido nuevas noticias de ella: Eva y Adán fueron expulsados a la vida terrestre sin retorno, por lo que hemos de entender que se trata de localizaciones de diferentes naturalezas. La expulsión es nacimiento.

Por otra parte, los intérpretes malévolos siempre nos han descrito aquella escena como el triunfo momentáneo del Diablo, origen de la realidad que conocemos. Pero le podemos dar la vuelta, dándonos un aire así gnostizante; si a Eva la erótica sierpe le propuso el Árbol de la Ciencia, lo que tenemos es una divinidad que sacó al humano de su ignorancia, fíjense, la hembra atina con el dios revelador del saber frente al dios que velaba toda inteligencia en favor de una supuesta felicidad estúpida, ignara. Cuando Eva, atenta al dios descubridor, comunica a Adán la sabiduría, el pecado consiste en vivir con todos los placeres del mundo, incluida la carne, es la hembra no quien lo pervierte sino quien lo convierte en un ser posible, con un sentido, el del placer de buscar conscientemente lo bueno, esto es, aquello que nos permite una vida plena.

Eva asume el papel de sacerdotisa guía, no es una pecadora que pudre la inocencia del varón, sino que le proporciona los conocimientos para abandonar la ignorancia y dejar ese no-mundo originario y penetrar en el mundo real. A partir de ese momento, la pareja sobra en aquel más allá inicial. Dios dice que hay que expulsarlos, porque si comen del Árbol de la Vida podrían ser inmortales y por tanto como ellos mismos son: los dioses sabios e inmortales; los humanos no son dioses, su lugar pues, antes de que lo consigan, es la Tierra donde la muerte regula toda sabiduría.

Eva no enseñó el pecado, es la metáfora ocultada de la revelación de la vida. Lo femenino, y su poder creador de vida, es el sentido último de nuestra existencia. En la Tierra real, hemos de trabajar para poder vivir y poseemos la sabiduría suficiente para poder disfrutar de la bondad de los frutos de la Naturaleza. Este mito ha sido escondido en favor de una oscura historia de mentes pervertidas que nos enseñan lo contrario: que aquello no fue origen sino caída, y que la vida en la Tierra y las relaciones de amor entre hermanos y hermanas son malas y nos manchan incluso antes de nacer, por lo que sólo ellos tienen el medio de lavarnos con el bautismo… cuando en realidad, lo revelado por la serpiente, símbolo de la tierra y de la vida y del sexo arracimado, mostró el nacimiento verdadero de la Humanidad con sus bondades.

Somos mortales, porque un dios nos negó la fruta del Árbol de la Vida; somos sabios porque otro dios nos legó la fruta del Árbol de la Ciencia. La alegoría nos está diciendo que podemos ser felices conociendo nuestro límite ineluctable, lo tenemos todo para convivir salvo que confiemos en la vana esperanza de la eternidad; quienes han malinterpretado la melancolía del Paraíso como una pérdida y no como una instancia de pragmatismo humano, han convertido esta confusión en una hipoteca que les permite comprar nuestra vida para prometernos el otro Árbol, ocultándonos que la sabiduría es útil y nos permite descubrir la falsedad imposible de la vida eterna. Nos niegan la hermandad humanista, porque hacen del mundo un territorio de negación, de lucha para volver a un pasado… que no es.

El mundo es suficiente, el sufrimiento del parto y el trabajo y la muerte es necesario, y hemos dicho arriba que poseemos la sabiduría suficiente para poder disfrutar de la bondad de los frutos de la Naturaleza… hasta que ese Dios ¿bondadoso? meta cizaña otra vez y nos inocule la envidia y el odio cainitas… pero ése es otro capítulo, y he de trabajar para vivir.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

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