El Profeta es un periódico mágico, escrito y editado por la compañía de “El Profeta” de Europa. Es propiedad de unas compañías muy importantes de esa zona, pues todos los magos lo leen, a excepción de los fanáticos de “El Quisquilloso”.

“El Profeta” es el periódico de los magos de orden. “El Quisquilloso”, es un periódico que intenta explicar la cosas como son, como las ven sus redactores, y como tal, un incordio. El resultado, “El Quisquilloso” está acosado más o menos permanentemente y acaban todos en la cárcel por actuar contra la legislación imperante.

 A lo largo del avance de la saga, uno se va dando la idea de lo que en verdad es el diario: una farsa amarillista, comprada en cada momento por el que tenga más poder y siempre al servicio del “constitucional” establishment. Y lo hace sin ruborizarse, muchas veces argumentando exageraciones y hasta mentiras.

Un ejemplo es su reportera Rita Skeeter. De hecho, ella misma da a entender que “El Profeta” publicaría cualquier historia (fuese o no una mentira o una exageración de la realidad) medianamente creíble, con tal de que fuera a favor de los que le mandan y atrajese la atención del público, y por lo tanto le permitiese elevar sus lecturas tanto como sea posible. Poco le importa al medio mentir y manipular.

En 1994 el Profeta publicó la fuga de Sirius Black, el primer preso fugado de Azkaban, azuzando a su captura.

En el 1995, el Profeta se posiciona contra Harry, por iniciativa de Cornelius Fudge, que se negaba a aceptar la vuelta de Voldemort e intentó hacer quedar como unos traidores a Harry y Dumbledore. Al final, cuando Voldemort fue visto en el Ministerio, Fudge renunció a su puesto y el Profeta tuvo que realizar un quiebro en su posición, con un “ya lo veníamos avisando nosotros”.

En 1996, el Profeta comienza a llamar a Harry «el Elegido», debido a la nueva estrategia del Ministerio de Magia que trataba desacreditarlo mezclándolo con términos como, “irrelevante”, “patético” y “miserable”. Eso es por influencia del nuevo ministro: Rufus Scrimgeour. El diario comienza a publicar arrestos y otras acciones policiales violentas, hechos totalmente al azar y sin ningún fundamento, para que la gente esté más tranquila y crea que se conserva la integridad y solidez del sistema.

En el 1997, después de que Scrimgeour es asesinado por su propio hijo, un “Mortífago”, “El Profeta” cae bajo la influencia de Voldemort; donde posiciona a Harry como un «Indeseable nº1», argumentando así que el muchacho es un simple mentiroso, un loco peligroso y un delincuente, sólo por pensar “independiente” del poder, y de nuevo, un traidor. Acaba el chico, teniendo órdenes de captura con altas recompensas y está a un paso de ser detenido y juzgado por traición y sedición. Aquí es cuando el diario pierde la poca credibilidad que le quedaba, omitiendo todas las muertes causadas por el nuevo régimen y denigrando y no dando voz a los que no piensan como los que mandan. Los Jueces, en la serie, al servicio de los que gobiernan, por supuesto.

El Ministerio de la Magia, léase Poder Judicial, siempre ha contado con la complicidad de “los profetas” de turno, y nadie les ha puesto nunca nada en cuestión, ya que ha sido siempre una relación saprofítica. Pero que sea una relación de beneficio mutuo, en provecho de los que a sí mismos se llaman ahora constitucionalistas, o “sangre limpia” (aunque en su momento denostaran la Constitución), todos ellos no dejan de ser servidores agazapados de Voldemort.

La justicia debe empezar a impartirse en nombre del pueblo y no de quien le pillan llevando maletines a Suiza, por muy “sangre limpia (azul)”  que se sea; la de él y sus cómplices que lo sabían. Y entre los que llevan cuarenta años tapando, están todos los de “El Profeta” y todos los que se reparten las poltronas del Ministerio de la Magia, generación tras generación.

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