Con calzón color verde-bata-de-hospital sube al cuadrilátero el gran campeón, el hombre que más pole position por K.O. ha logrado en la historia. El público le aclama, aplaude, silva, ruuuge… ¡Hamilton, Hamilton, Hamilton!

Y en el otro extremo del cuadrilátero, calzón tan blanco como la piel de su cuerpo, el aspirante: Bottas, Valteri Bottas. Aplausos tímidos, apenas algún silbido, el rumor de las voces del público como un viento de mal agüero.

¿Qué posibilidades tiene Valteri de derrotar a Lewis? Por el momento Valteri va ganando el combate a los puntos. De los cuatro asaltos de los veintiuno programados han ganado dos rondas cada uno. El asalto Australia y el asalto Bakú han sido para el aspirante. Finlandés. Veintinueve años. 70 kilos de peso. 1,73 metros de estatura. Y al conseguir la vuelta más veloz alrededor del round en Australia cuenta con un puntito más que el campeón…

¡El campeón, el campeón, el campeón! El campeón se ha hecho con los asaltos dos y tres, China y Bahrein; aunque debe recordarse que le favoreció la suerte: la mala suerte del boxeador de calzón rojo recién estrenado: Charles Leclerc, que se quedó sin piernas en los últimos compases del round de Bahrein. Salta el campeón en su esquina. Británico. Treinta y cuatro años. 68 kilos de peso, 1,74 metros de estatura. El público se pone en pie. ¡Mátalo, destrózalo, demuéstralo quien es el amo! Sonríe como un depredador: Lewis Hamilton. Sólo el brillo de sus dientes basta para aterrar a sus rivales.

-La próxima vez no seré tan generoso -le dice al público que llena los bares y salones de todo el mundo.

Si se hubiese puesto duro no habría dejado que Valteri le ganase el principio del asalto de Bakú. Eso lo sabe él… pero Valteri no quiere aceptarlo: fui superior a él.

Piensa Valteri que puede ganar aún muchos más asaltos, que puede ganar incluso el combate final. Que no es peor piloto -perdón boxeador- que Lewis Hamilton.

Ha engordado, Valteri Bottas, está más fuerte que nunca desde que lo ficharon para el nuevo equipo de Las Flechas Mortales. Puede con Hamilton. Está seguro que puede. ¡Lo voy a machacar!

Y sin embargo el público cree que no. Bah, es un perdedor. No tiene los manolitos suficientemente bien puestos; ni suficientemente grandes ni suficientemente bien puestos. En cuanto Hamilton le mire con su famosa cara de perro loco se achantará, le temblará la mano cuando tenga que estrellarla en el vientre, en el mentón, del pentacampeón.

-Rosberg lo hizo.

Sí, pero era diferente. Rosberg y Ham eran rivales desde niños. Y Rosberg era alemán y los dioses alemanes querían un campeón de su país; y también el consejero de los dioses quería un campeón alemán: Niki Lauda.

Pero Bottas, ¿quien cree en él? Querríamos creer, sí, todos, querríamos creer en él, en Valteri Bottas. Sí. ¿Pero quién realmente cree?

En cualquier caso el desafío está lanzado y los puños en alto. Dentro de unos minutos, largos como días, empezará el quinto asalto del combate, el asalto español. ¡Que gane el mejor!

Otro burbon, por favor.

Tigre tigre

 

La ausencia de Niki Lauda

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