Inmejorable actuación de Lewis Hamilton en Albert Park: cierto que llevaba el mejor coche -para pasmo de la afición que ya estaba convencida de la supremacía de Ferrari- pero su compañero de equipo, Valteri Bottas, no se lo ha puesto fácil. La vuelta con la que el británico se ha hecho con su quinta pole consecutiva en el Gran Premio de Australia fue una auténtica maravilla.

Pero no menos maravilla fue la carrera de Fernando Alonso en Las Mil Millas de Sebring. Ya empezó batiendo el record del circuito en las jornadas de clasificación por tres segundos largos. Y nada más despegar la carrera comenzaron los adelantamientos de antología por fuera en la última curva de Sebring. Fueron ocho horas, pero en todo momento Alonso hizo su trabajo dentro del equipo, subsanando debilidades y dando lo mejor de sí mismo, hasta que cayó la bandera a cuadros, y el Toyota numero 8 se hizo con la victoria. Aún quedan dos pruebas, y la segunda es Le Mans, pero las posibilidades de hacerse con el campeonato mundial de resistencia, en su primer intento para conseguirlo, son incontestables.

En suma: Hamilton espectacular en Australia, pero no menos espectacular Alonso en América. El asturiano, que siempre ha dado importancia a la suerte está cuidando y cebando a la suya, mimando a su suerte. “Este año nadie me ha batido en América, y ojalá siga la racha”.

Ojalá siga la racha y Fernando Alonso gane también en Indianápolis. Pero mientras tanto el mundo le mira con asombro, como miran con asombro a Lewis Hamilton, el hombre que más pole position ha conseguido en la historia de la F1: 84, y que hasta puede permitirse soñar con igualar, o superar, el record brutal de Micahel Schumacher y sus siete títulos mundiales.

Las circunstancias no les permiten medirse en paralelo, a Hamilton y Alonso, pero cada uno en un continente distinto demuestra su grandeza.

 

Tigre tigre.

 

Fácil que Alonso dispute algún GP de F1 esta temporada

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