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Miguel Ángel Cerdán
Licenciado en Historia. Profesor de Secundaria en la enseñanza pública. Articulista en diversos medios digitales e impresos de la Comunidad Valenciana.
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En los próximos días, la editorial Taurus, publicará el libro “No Society. El fin de la clase media occidental “, del geógrafo Christophe Guilluy. Es la primera traducción al castellano de alguna obra de este intelectual francés, autor además de libros como “La France périphérique” o “Fractures françaises”, lo que dice bastante poco del panorama editorial español y lo dice todo del nulo debate intelectual en el que vive inmerso nuestro país.

Guilluy no sólo ha sido el autor que mejor ha diagnosticado y explicado el fenómeno de los “chalecos amarillos”, que han puesto y siguen poniendo contra las cuerdas a Macron; es un intelectual fundamental a la hora de explicar la quiebra del sistema social y económico en el que se ha asentado la globalización neoliberal, el auge de los llamados populismos y el desprestigio creciente unas élites económicas e intelectuales que no han dudado en justificar y respaldar la ruptura del contrato social en el que precisamente se ha basado la reciente Historia europea.

Según Guilluy, y así lo explica en su obra “La France périphérique”, hay una dicotomía creciente entre las grandes metrópolis francesas, con París a la cabeza, y la llamada Francia periférica. Así, mientras que las grandes ciudades, y esto es algo que es extensivo a toda Europa, concentran la creación de riqueza y son las zonas mejor integradas en la llamada economía global, los territorios rurales y las ciudades pequeñas y medianas resultan las principales perjudicadas de la desindustrialización y el modelo de globalización neoliberal. Para el geógrafo francés, los habitantes de estos territorios “periféricos”, tal vez no tengan consciencia de clase, “pero sí que comparten la misma percepción de los efectos negativos de la Globalización”.

En la periferia se situarían además para Christophe Guilluy “desde hace décadas las capas (obreros, empleados, pequeños autónomos, funcionarios) que antes formaban la base de la clase media”, capas que según él “han sido sacrificadas por un modelo económico globalizado en el que no encuentran su sitio”. En el otro extremo, en el llamado “Centro”, en las grandes metrópolis, encontraríamos a unas élites económicas, políticas e intelectuales, además de a unas clases aspiracionales sostenedoras de las mismas, en su doble versión, la llamada “conservadora y liberal” a la Derecha por una parte y en la supuesta Izquierda los llamados “Bobos” (de Bohemian Bourgeois) en Francia, o “Progres” en España.

Ambas versiones del “Centro”, es decir de las grandes metrópolis, tienen en común además de que son perfectamente intercambiables de un país a otros, el desprecio que sienten por las gentes de la “Periferia”, un desprecio que evidentemente es de clase. Estas capas de obreros, empleados, pequeños autónomos, ejecutivos intermedios, campesinos, funcionarios, no sólo se ven adelgazadas, empujadas a la inseguridad, la precariedad y una creciente pobreza fruto del neoliberalismo globalizador, es que han dejado de ser referentes culturales para los círculos políticos, mediáticos y académicos e incluso han sido vilipendiados como “una panda de deplorables”, por parte de las élites, explica Guilluy.

Para el autor francés, “en una democracia las clases populares y las elites interactúan, y una sociedad sana integra a los más modestos, los representa políticamente y culturalmente los respeta”. Es lo que ocurría en los llamados “treinta años dorados”, precisamente los de la construcción de Europa y del Welfare State. Y es algo que no ocurre hoy y que tal vez empieza con la “No Society”, sólo individuos de la Thacher. De ahí el título del libro. De ahí estos lodos y este debilitamiento de las democracias occidentales.

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