Mientras el coronavirus sigue avanzando fuera de control, cada día aumentan las preguntas que se hace la opinión pública mundial sobre el origen de una enfermedad de la que poco se sabe. ¿De dónde proviene este virus letal hasta hoy desconocido? ¿Nos está contando el Gobierno chino toda la verdad? ¿Hay algo oscuro y secreto detrás del brote infeccioso que nos están ocultando? Las últimas noticias que nos llegan del gigante asiático, lejos de aclarar dudas, generan aún más interrogantes y dan lugar a rumores y especulaciones sobre la causa de la propagación de la enfermedad. Así, en las últimas horas se ha sabido que el presidente de China, Xi Jinping, dio la primera orden de contención del brote epidémico a gran escala en la ciudad de Wuhan incluso antes de que la existencia del nuevo virus se diera a conocer oficialmente a los medios de comunicación.

Eso es al menos lo que ha trascendido de un polémico discurso ofrecido por el líder chino y publicado este fin de semana por la prensa oficialista del país tras conocerse los ceses de numerosos altos cargos locales acusados de “lentitud en la respuesta al origen de la epidemia”, según confirma Europa Press. En esa intervención del mandatario ante el Politburó –máximo órgano ejecutivo del Partido Comunista–, el presidente chino dio órdenes “para impedir y controlar el nuevo brote de coronavirus”. Era el 4 de febrero y la epidemia causaba ya estragos entre la población. Tres días después, el 7 de enero, el presidente chino ordenaba sin éxito la contención inicial del coronavirus de Wuhan. Lo realmente sorprendente es que hasta ese día se reconocían solo 59 “casos de neumonía desconocida” bajo la investigación de las autoridades médicas, 7 de ellos en estado grave, y 121 personas en cuarentena, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud publicadas en esos días. ¿Sabían las autoridades chinas que aquello era un virus letal y no un simple brote de neumonía?

Parece evidente que los funcionarios sanitarios de Wuhan tardaron demasiado en reaccionar, hasta el punto de que el 18 de enero organizaron un banquete multitudinario para 40.000 familias en un intento de batir un récord mundial. Aquello probablemente disparó exponencialmente la tasa de contagios.

Oficialmente, del brote se dio “aviso urgente por tratamiento de neumonía de causa desconocida” el 30 de diciembre de 2019, aunque es probable que el virus apareciera antes. Los primeros indicios de la enfermedad se reportaron en un grupo de personas afectadas de una enfermedad respiratoria desconocida vinculada principalmente a trabajadores del Mercado Mayorista de Mariscos de Wuhan, el cual vende, entre otros productos, varios tipos de animales exóticos vivos, además de pescado, pollos, gatos, faisanes, murciélagos, marmotas, culebras venenosas, ciervos, órganos de conejos y otros animales salvajes. De ahí que desde el principio se haya relacionado el brote con una causa zoonótica, es decir, que el virus pudo pasar de un huésped animal a uno humano. Sin embargo, todo son hipótesis, ya que los expertos de la OMS no disponen de la información completa porque China no la facilita. De hecho, ni siquiera se sabe a ciencia cierta si el virus había estado en circulación anteriormente ni si Wuhan es el centro de la epidemia o solo el lugar donde se identificó por primera vez.

El 31 de diciembre China informó a la OMS de la supuesta “neumonía desconocida”. Las primeras muertes se registraron el 9 y 16 de enero, dos hombres con edades superiores a los 60 años.​ El tercer fallecimiento se confirmó el 19 de enero y tres más se certificaron el 21 de enero. La Comisión Nacional de Salud de China confirmó el 20 de enero de 2020 que el virus se transmite entre humanos.

Cada día que pasa afloran nuevas noticias que hablan de las supuestas negligencias del Gobierno chino en la gestión de esta crisis. Los medios estatales ya han informado del cese del jefe de la Comisión de Salud en la provincia más castigada de Hubei, Zhang Jin, y de su director Liu Yingzi, como castigo por sus graves fallos. Ambos han sido sustituidos por Wang Hesheng, subdirector de la Comisión Nacional de Salud de China.

Junto a los dos cesados, han sido “penalizados” 337 funcionarios en Hubei, seis de ellos despedidos por “incumplimiento del deber”. También han sido apartados de sus cargos varios dirigentes de Cruz Roja en Hubei, tras la ola de críticas de la población por la nefasta respuesta de las autoridades al virus. El mismo presidente del país tampoco ha escapado a las críticas y ha permanecido alejado de los focos.

Ayer mismo, la Comisión Nacional de Salud de China confirmaba 1.665 muertos y más 68.500 contagiados. Las cifras crecen con una velocidad alarmante mientras la Organización Mundial de la Salud asegura que la epidemia es, hoy por hoy, la principal amenaza a la que se enfrenta la humanidad, incluso más grave que el terrorismo internacional. Expertos analistas aseguran que la gestión de Xi Jinping ha sido cuanto menos deficiente y dan por hecho que China ha estado ocultando datos al mundo durante las primeras semanas de la crisis, una información incipiente que en cualquier brote epidémico resulta crucial para atajar la expansión de la enfermedad.

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