La derecha no para en su debilitamiento de todo lo público. Lo último es la medida adoptada por la Comunidad de Madrid de crear una «cuenta cero» para que las grandes fortunas ingresen sus donaciones para la compra de material de protección para los sanitarios. Podría parecer una buena iniciativa el centralizar el altruismo de quienes más tienen, ya sean personas físicas o jurídicas.

Sin embargo, hay una parte negra en la medida adoptada por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso: los ricos se podrán deducir estas donaciones en sus declaraciones fiscales.

Al obtener un beneficio de esa donación el altruismo desaparece, incluso, el propio concepto de donación. La medida adoptada por Isabel Díaz Ayuso convierte las donaciones para luchar contra el coronavirus en una inversión que realizan y de la que obtendrán un beneficio.

Además, se trata de un nuevo ataque de la derecha neoliberal contra el estado del bienestar, porque supondrá que, en un momento en que se va a necesitar de la protección de las administraciones públicas, las arcas de la Comunidad de Madrid dejarán de disponer del dinero que, bajo un teórico altruismo, los ricos han donado para la compra de equipos para luchar contra el coronavirus.

Este es el problema que tienen las donaciones de las grandes fortunas y de las grandes empresas, sobre todo cuando se hacen públicas con tanta alharaca y publicidad. Nadie discute que ese dinero sea necesario, sobre todo tras la ineficacia de los movimientos realizados por la presidenta de la Comunidad de Madrid. Aún se sigue esperando a que lleguen los aviones con material de protección que Díaz Ayuso anunció que debían haber llegado hace una semana. Por cierto, la donación del Santander supone sólo un 0,4% de su presupuesto de publicidad. Se da publicidad a quienes pueden hacer mucho más, pero, evidentemente, no donan, están invirtiendo para obtener un beneficio.

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