Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha identificado stocks de pulpo procedente de los caladeros del sur del Sáhara Occidental. La pesca de este molusco cefalópodo por parte de Marruecos se localiza en la zona de Dajla con grandes buques arrastreros que llevan incorporados congeladores para poder exportar dichas capturas a Europa.

A pesar de las prohibiciones internacionales, la legislación marroquí no hace distinción entre aguas territoriales de Marruecos y del Sáhara Occidental, por lo que los barcos pesqueros faenan con total impunidad a pesar de lo indicado por varias sentencias de tribunales internacionales que determinan que Marruecos no tiene jurisdicción sobre el territorio ocupado ni, por supuesto, sobre sus aguas.

Por otro lado, Marruecos no incluye al pulpo en los acuerdos de pesca con, por ejemplo, la Unión Europea para potenciar a su filial pulpera de altura, lo que no impide, además, que empresas extranjeras creen filiales en el reino alaui para operar en sus caladeros o empresas con capital mixto como es el caso de la vasca Pulmar o la gallega Profand.

Estos hechos han venido siendo denunciados por la opacidad de algunos negocios en los que participan altos cargos militares marroquíes y, sobre todo, aquellos que están destinados en el Sáhara Occidental: Abdelaziz Bennani, inspector general de las Fuerzas Armadas Reales y responsable militar del Sáhara Occidental ocupado, ha hecho fortuna con la extracción de recursos pesqueros.

Una importante fuente de ingresos en el sector pesquero es la concesión de licencias para faenar en los territorios ocupados, hecho que se produce con elevados niveles de opacidad puesto que la decisión de conceder esas licencias es una prerrogativa de Mohamed VI. Se trata, pues, de un recurso de consecución de rentas porque las personas que tienen esas concesiones tienen la capacidad de alquilarlas o participar de un variable sobre los beneficios de la explotación de los caladeros saharauis.

El pulpo extraído de los caladeros del Sáhara Occidental es desembarcado en el puerto de Agadir y, de este modo, se etiqueta como producto marroquí. Hay que recordar que las empresas y las autoridades públicas del sector pesquero son responsables de certificar adecuada y detalladamente el origen de los productos marinos para evitar vulneraciones de derechos humanos, impactos medioambientales o riesgos para los consumidores. Así lo indica el derecho internacional y el de la Unión Europea.

5 Comentarios

  1. Esta información debería estar ja en las redes sociales. Nadie debería comprar los productos robados a un país ocupado. Las marcas «pulpomar basca» y «profanand gallega» deberían quebrar por traficar con productos robados.

  2. Anónimo: Nadie roba su propia casa. Marruecos está en su Sáhara y quién tiene los cojines que se acerca. Cojones, se dice cojones. Los que le faltaron al sátrapa para encararse con los hombres del desierto. Necesitaron al Trump del momento para, asesinar a los amos de la República Democrática Saharawi. Solo otro sátrapa del momento, aceptó faltar a su palabra y, ser justo con la colonia, abandonada, a los pies de sus asesinos. Esa conducta os hace muy parecidos a los israelianos. Los dos necesitáis de un terrorismo mundial para ejercer el vuestro. Sois ladrones y asesinos. Igual que los israelianos.

  3. remigio 2, se dice israelíes. lo demás durará 40 años. Marruecos seguirá en el Sáhara, y los RASD en Tinduf.los abuelos contarán a la generación T la guerra de las arenas y las hazañas de su pueblo saharaui.

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