Ayer leí un una carta de los lectores en este mismo medio, donde Usted me citaba.

Gracias, en primer lugar, por trazar una línea entre los que os lo lleváis crudo, con los cursos de formación, las residencias de tiempo libre o las cooperativas de viviendas, por ejemplo, y el resto de los mortales.

Gracias Sr. Fernando Morillo, al que no conozco de nada, por referirse a mí y darme una importancia que no tengo; soy un ciudadano, como tantos otros, que vive en el barrio de Gràcia de Barcelona y no figura ningún despacho con mi nombre en la Capital del Reino, ni viajo con dinero público, ni como ni ceno con los ministros.

Gracias Sr, Fernando Morillo porque nunca pensé que se sintiera tan “afectado” por el artículo de alguien sin más poder, que el de sus analfabetas palabras.

Y gracias finalmente, Sr. Morillo, por validar mis opiniones, que ahora, estoy seguro, van a ser las de muchos más.

Verá, quiero explicarle una cosa. Usted, porque no hay suficiente confianza, ha acreditado en sus líneas que forma parte de ese entramado de intereses que han medrado con la mal llamada transición democrática, transición hecha a espaldas de los sacrificios de los trabajadores. Y si no, que les pregunten a grandes capas de trabajadores que ustedes han abandonado como han sido los interinos, los autónomos o los parados.

Y gracias finalmente por indicar claramente, en su aportación de ayer, lo que le importa la lacra de la corrupción a usted y a su sindicato, y el calvario que sufren quienes la denuncian.

Usted, representa el final de un mundo que se extingue, y que debe ser sustituido por otro más transparente y eficiente. Y a esa transparencia ayudan la Directiva 2019/1937 de alertadores de los intereses de la Unión y la Directiva 2019/1024 de acceso a la información pública. Como que ustedes hicieron lo posible para no ser transparentes, el escándalo que sembraron ha hecho que vinieran de fuera a imponer nuevas reglas.

Suena hasta divertido que aprovechando el artículo donde vierte acusaciones, aún precipitadas, sobre quién es delincuente o no, por denunciar los delitos cometidos por su sindicato que administra el dinero de todos, sin la más mínima mea culpa, me incluya a mí por la reunión que habríamos de haber tenido con la Fiscalía para poner en marcha una Directiva Europea.

Es patético que con su intervención, lo único que ha hecho es indicar a todos los ciudadanos la falta de independencia y de seriedad de la Fiscalía Española.

Debe ser muy triste ir tapando, agujero tras agujero, las vías de agua que ustedes mismos provocan en ese Titanic que es la UGT, de la que, al igual, Pablo Iglesias habría roto el carnet.

Muy agradecido por la importancia que me ha dado.

Atentamente

Josep Jover

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