Sundar Pichai, CEO de Google.

Google tiene en la cuestión de la privacidad su eterno caballo de batalla. Ante los revuelos provocados por diversas polémicas, algunas de las que ha sido responsable y otras por las que ha visto ‘sangrar’ a ‘hermanos’ tecnológicos, el gigante de internet asegura en este final de la segunda década de siglo que para ellos es una prioridad que el usuario pueda controlar en todo momento qué datos personales cede a terceros. Sin embargo, esta ‘buena voluntad’ parece a priori incompatible con el exitoso sistema de negocio desarrollado por el buscador, y que se basa en vender anuncios a partir de esos datos privados del usuario.

Solucionar esta contradicción parece avocar a Google a una crisis a elegir: o demuestra su sinceridad sacrificando parte de su potencial económico, o bien mantiene su principal fuente de ingresos dejando en evidencia el vacío de sus palabras. Por el momento parece replegarse a la primera opción, o eso es al menos lo que parece desprenderse de la presentación esta semana en Munich del nuevo centro global de seguridad y privacidad creado en la ciudad alemana.

Allí ha reunido Google a un grupo de periodistas especializados para subrayar que la privacidad del usuario es y debe ser para ellos un pilar inamovible: “Los usuarios tienen control universal y continuo sobre su cuenta de Google para revisar los cambios e incluso borrar la información que creen que ya no es útil”, explicaba en el citado acto Mark Risher, director de Seguridad de Google.

Por su parte, el presidente ejecutivo de la compañía, Sundar Pichai, intervenía a través de teleconferencia para lanzar un claro guiño al Viejo Continente, mucho más receloso en cuestiones de privacidad digital que los usuarios estadounidenses: “No es un accidente que construyamos nuestra central de privacidad en el corazón de Europa, y en un país que de muchos modos refleja cómo los europeos piensan en seguridad online y privacidad”.

“Esta ‘buena voluntad’ parece incompatible con el exitoso sistema de negocio del buscador, basado en vender anuncios a partir de datos privados del usuario”

Junto a la iniciativa alemana, el propio Pichai ya había anunciado recientemente una serie de medidas todas dirigidas a reforzar el control del usuario sobre su información personal. Por ejemplo, Google permitirá que los usuarios programen un autoborrado de datos cada ciertos meses, al igual que gestionar la cesión de la localización. Por otro lado, tanto Maps como Youtube ofrecerán igualmente la opción de navegación como ‘incógnito’ como ya ofrece Chrome.

Estas medidas de Google son una muestra de la preocupación social por el asunto, y que ya ha tenido su reflejo en medidas de otros gigantes como Apple o Facebook, con la sonada declaración de Mark Zuckerberg hace dos semanas: “El futuro es la privacidad”. Está por ver si realmente todas estas buenas intenciones cobran verdadero cuerpo práctico.

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