Primero fue el Íbex 35, después la patronal y ahora Felipe González y José María Aznar. Los poderes fácticos están reaccionando “con acritud”, como diría el expresidente socialista, al anuncio de que PSOE y Unidas Podemos han alcanzado un preacuerdo para la investidura de Pedro Sánchez y la consiguiente formación de un Gobierno de izquierdas en España.

González ha criticado que ambas partes se hayan repartido primero los cargos del Consejo de Ministros antes de hablar del programa que va a marcar la próxima legislatura, porque la casa “se construye desde abajo, no se construye por el tejado”.

“No me gusta, algo que todos entenderán, que después de discutir tantas veces que lo primero que hay que hacer es ponerse de acuerdo en el programa, con las cosas más elementales, lo primero que sepamos es cómo se reparten los cargos; eso no me gusta, me parece que la casa se construye desde abajo, me parece que no se construye por el tejado”, ha insistido González en su intervención en la presentación del estudio Jóvenes, Internet y Democracia, según informa Europa Press.

El expresidente socialista ha destacado que quizá empezar por el reparto de cargos “facilite las cosas” para alcanzar un acuerdo, ya que es “como darle un cargo a Juanito y así Juanito critica menos”, pero, a su juicio, hay que “tomarse en serio y de verdad cuáles son los parámetros por los que España estará en condiciones de asumir su papel y su crisis constitucional antes de que se convierta en una crisis de Estado”.

Pero si crítico se ha mostrado el factótum del PSOE, todavía lo ha sido más José María Aznar, que opina que Pedro Sánchez ha elegido la “peor fórmula posible” para pactar y formar Gobierno. “Eso traerá consecuencias muy serias a nivel constitucional, económico y social”, ha puntualizado. El ex presidente del Gobierno popular considera que entre las dos opciones −“un gran acuerdo constitucional o uno radical que incluye comunistas e independentistas”− Sánchez ha optado por la segunda, que a su juicio es la peor. “Es la opción más perjudicial para los intereses de España”, ha sentenciado Aznar en su cuenta de Facebook.

De esta manera, el que fuera miembro del Trío de las Azores que nos llevó a la guerra de Irak sigue las directrices de la Fundación Faes, que él mismo preside, y que acaba de publicar un análisis bajo el título Después del 10-N, donde se analiza las consecuencias negativas que tendrá ese preacuerdo del PSOE y Unidas Podemos para la gobernabilidad.

La Fundación de Aznar alerta ante el hecho de que el pacto vaya a necesitar el apoyo de formaciones como ERC, Bildu o Junts per Catalunya y de que el “preacuerdo del comedor” pueda proporcionar a los independentistas una “tentación irresistible para avanzar en su estrategia de ruptura. A los que previsiblemente formarán el Gobierno les une su común impugnación del marco constitucional, y eso tendrá consecuencias”, ha añadido duramente Aznar.

Tanto González como su sucesor en Moncloa forman parte del pasado pero ambos siguen muy presentes, como auténticos influencers, en la vida pública española. Del primero se sabe que no es precisamente un fan del presidente del Gobierno en funciones. De hecho, él mismo se encargó de mover los hilos con los barones del PSOE aquella fatídica mañana de Ferraz, cuando Sánchez fue violentamente “descabalgado” de la Secretaría General durante una tumultuosa reunión de la Ejecutiva Federal en la que algunos socialistas estuvieron a punto de llegar a las manos. Por lo visto Felipe sigue aprovechando cualquier momento para poner palos en las ruedas del candidato socialista, pero que lo haga precisamente ahora, cuando el país se encuentra en la cuerda floja, paralizado por el bloqueo y pendiente de una investidura que se prevé complicadísima, demuestra que las rencillas y el resentimiento del expresidente son más profundos de lo que parecían. La frivolidad de Felipe hablando de “cargos para Juanito” ha extrañado en los círculos socialistas, ya que la negociación para formar Gobierno entre PSOE y UP se está llevando con extrema discreción con el fin de que llegue a buen puerto. Todo apunta a que, una vez más, las críticas de los barones que no están de acuerdo con que Pablo Iglesias termine siendo vicepresidente, puedan estar siendo instigadas en la sombra por Felipe González. Las conjuras e intrigas siempre se le dieron bien a quien la prensa calificó en su día como el Señor X.

En cuanto a lo de Aznar, aún sorprende menos su actitud tratando de torpedear el acuerdo. Nunca tuvo sentido de Estado (aunque siempre se le llenó la boca de patriotismo) y en estas circunstancias críticas para España no iba a ser menos. No es cuestión de recordar aquí lo que sucedió el 11M y su intento de manipular a la opinión pública y a los españoles antes de unas elecciones generales haciendo creer que los atentados de Atocha habían sido obra de ETA. De alguien así solo se puede esperar que esté clavando agujas en el muñeco de Sánchez, haciéndole el vudú, para que fracase en su intento de investidura, algo que llevaría al país a un dramático callejón sin salida. En realidad, a Aznar le interesan unas terceras elecciones para que Vox, su hijo político, siga acumulando poder en el Parlamento. Y es que con estadistas como Aznar y Felipe España no necesita del enemigo independentista para terminar de romperse.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

veinte − dieciocho =