El ejército de Myanmar (antigua Birmania) ha dado un golpe de estado este lunes, tomando el control del país y declarando el estado de emergencia durante un año, tras de arrestar a la Nobel de la Paz y jefa del Gobierno «de facto», Aung San Suu Kyi, del presidente, Win Myint y otros líderes políticos y civiles.

Durante la semana pasada los rumores sobre un posible golpe de Estado militar contra el gobernante Partido Liga Nacional para la Democracia (LND), eran insistentes.

El partido de la hasta ahora líder de Myanmar, Aung San Suu Kyi, ha pedido a los ciudadanos “que no acepten el golpe de Estado perpetrado por los militares y que protesten”.

En un comunicado la LND, la formación hasta ahora gobernante “ha acusado a los militares de someter al país a una dictadura”.

El ejército de Birmania ha declarado hoy el estado de emergencia al tomar el control político del país durante un año, tras detener a varios miembros del Gobierno, incluida a la Consejera de Estado y Nobel de la Paz, Suu Kyi.

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Los militares han otorgado el poder al líder de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, según un comunicado emitido en televisión y justifican el golpe por un supuesto fraude electoral en las elecciones del pasado noviembre, que el partido de San Suu Kyi ganó con una amplia ventaja.

Las líneas de teléfono y comunicaciones permanecen cortadas, e Internet funciona con dificultad.

El partido en el poder ha calificado de “golpe de estado en proceso por parte del Ejército”, según ha dicho a AFP Myo Nyunt, portavoz de la formación.

Los soldados han tomado el control de la cadena de televisión pública MRTV, y se han personado en una de las compañías de telecomunicación que opera en el país.

Los bancos cerrarán temporalmente todos sus servicios, según ha informado la Asociación de Banqueros de Myanmar.  

El papel de los militares

El ejército gobernó directamente casi 50 años después del golpe de 1962 y durante mucho tiempo se había considerado el guardián de la unidad nacional.

Como artífice de la constitución de Myanmar de 2008, el ejército bendijo un papel permanente para sí mismo en el sistema político.

Obtiene una cuota no elegida del 25% de los escaños parlamentarios y su jefe nombra a los ministros de Defensa, Interior y Asuntos Fronterizos, lo que garantiza una participación clave en la política, lo que ha generado un incómodo acuerdo de reparto de poder con la NLD.

Muchos miembros del partido, incluida su líder Aung San Suu Kyi, sufrieron durante años persecución por oponerse a la ex junta.

Crecientes rumores de golpe

El poderoso Ejército de Birmania, que mediante una sucesión de juntas militares gobernó el país durante casi medio siglo, rechazó el sábado los rumores de que estaban planeando un pronunciamiento militar y garantizó en un comunicado su compromiso con la defensa de la Constitución.

El miércoles, el jefe del Ejército, Min Aung Hlaing, señaló en un discurso ante el personal castrense que se debería abolir la Constitución si esta no se cumple, lo que había sido interpretado como una amenaza velada.

«Quemaron nuestra casa y disparando y nos obligaron a salir. Caminamos durante tres días por la jungla”.

Ellos quemaron nuestra casa y disparando nos obligaron a salir. Caminamos durante tres días por la jungla”.
Mohammed, que huyó a Bangladesh con su familia de siete personas, incluyendo un bebé nacido en el camino.

Según un comunicado difundido por el partido gobernante, firmado por Suu Kyi, la líder birmana llama a “no aceptar, responder y protestar contra este golpe militar. Las acciones llevadas a cabo por los militares quieren devolver al país a una dictadura”, ha afirmado en ese comunicado.

Estados Unidos y la ONU piden liberar a los detenidos

La Casa Blanca ha pedido la liberación inmediata de Suu Kyi y el resto de los detenidos y ha amenazado con represalias si la situación no se revierte.

El secretario de Estado, Antony Blinken, ha mostrado a través de redes sociales “preocupación por la detención de líderes políticos y civiles”.  

El secretario general de la ONU, António Guterres, “ha condenado firmemente la detención de San Suu Kyi y ha pedido su liberación”.

Guterres ha instado a los líderes militares a “respetar la voluntad del pueblo de Myanmar» y «resolver las diferencias a través del diálogo”.

Varias ONG, como Amnistía Internacional o Humans Rights Watch, ven las detenciones de este lunes como un hecho «alarmante» y piden actuar a países como EE. UU.

Los refugiados rohingya han huido de la violencia en Myanmar

En el punto más alto de la crisis, miles de personas, refugiados rohingya, cruzaban diariamente a Bangladesh. La mayoría caminó durante días a través de junglas y montañas, o desafió peligrosos viajes por mar a través de la Bahía de Bengala. Llegaron exhaustos, hambrientos y enfermos, necesitados de protección internacional y asistencia humanitaria.

Los Rohingyas son una minoría musulmana apátrida en Myanmar. Su último éxodo comenzó el 25 de agosto de 2017, cuando estalló la violencia en el estado de Rakhine, en Myanmar, obligando a más de 723.000 a buscar protección en Bangladesh. La mayoría llegó en los primeros tres meses de la crisis. Se estima que 12.000 llegaron a Bangladesh durante el primer semestre de 2018. La gran mayoría que llega a Bangladesh son mujeres y niños, y más del 40% son menores de 12 años. Muchos otros son personas mayores que requieren ayuda y protección adicionales. No tienen nada y necesitan todo.

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